Jueves Marzo 23 de 2017

Salvar el sistema

Por: Clara Rojas –

@CLARAROJASG

Los habitantes de Bogotá fuimos sorprendidos con el anuncio de la Administración Distrital del incremento del pasaje en Transmilenio de $ 200 y en el SITP de $300 el cual comenzará a regir a partir del próximo primero de abril. Es el segundo aumento en menos de un año.

El inconformismo ciudadano pasa por varios factores que tienen algún grado de justificación: 1.-  Es el segundo aumento en lo que va corrido del gobierno Peñalosa. 2.- Hay una queja generalizada por las deficiencias del servicio. 3.- Se trata de un incremento del 10% que sobrepasa al que se hizo en el salario mínimo y al subsidio de transporte (7%).

Con el incremento decretado, un trabajador tendrá que destinar en promedio $ 110.000 pesos, si multiplicamos los $ 2.200 por 2 pasajes (ida y vuelta) por 25 días. Teniendo en cuenta que el auxilio de transporte al mes es de $ 83.140 el déficit es de $ 26.860.

Sin embargo, el gobierno Distrital justificó la medida a la necesidad de salvar el sistema que enfrenta graves problemas financieros no sólo en Transmilenio sino en el Sistema Integrado de Transporte Público, SITP. Crisis que ha derivado en la quiebra de dos empresas y a punto del colapso de otra. Esta última que atiende a 415 mil usuarios en zonas con bajo cubrimiento de transporte público y con menores ingresos. La solicitud ya fue elevada ante la Superintendencia de Sociedades.

Mejorar el sistema del SITP debe incluir, entre otros aspectos, el diseño de rutas y horarios acorde a las necesidades de los usuarios, señalizar debidamente los paraderos y las rutas y, por supuesto, una implementación rápida y buena calidad de los buses.

Con el aumento de tarifas se espera reducir el déficit del sistema que en el 2016 alcanzó los $ 661.000 millones y obtener recursos  destinados a mejorar el servicio que para el cuatrienio que incluye la eliminación gradual del SITP Provisional, la ampliación y construcción de nuevas troncales y la renovación de la flota de buses.

Las razones de la crisis son diversas como advierten los especialistas y los propios empresarios del transporte iniciando con la demora en la implementación del SITP que debía durar 8 meses pero después de varios años apenas llega al 75%. También influyó el  aumento en el valor del dólar, ya que cuando comenzó a desarrollarse el proyecto la cotización estaba por los $1.800 pesos, pero cuando se procedió a adquirir la flota de buses el dólar superaba los $3.000.

Otros consideran que contribuyó al déficit que arrastra el sistema a la puesta en marcha en agosto 2012 de una reducción de tarifas ($300) en las denominadas horas valle. Medida tomada por el exalcalde Gustavo Petro y que él mismo desmontó en agosto de 2015 a pocos meses de terminar su gobierno.

La eliminación de este beneficio se hizo a raíz de un estudio hecho por TransMilenio sobre el impacto económico que tuvo sobre las finanzas del sistema. El análisis  determinó que la reducción del precio en las horas valle no había logrado el objetivo de la Alcaldía. Entre agosto del 2012 y junio del 2015 el sistema dejó de recibir $ 447.105 millones.

Sumados esos factores se fue generando una crisis que debe ser solucionada porque se pone en riesgo un sistema que con todo y sus fallas es necesario. Se debe garantizar a los usuarios un buen servicio tanto en Transmilenio como en el SIPT, este último requiere una implementación rápida y con buses de calidad.

En los años 2011 y 2012 se aumentó la tarifa en $50. En el año 2013 el pasaje con una tarifa diferencial por horas se cobró con un máximo de $1.700 y a finales de 2014 se aplicó una tarifa de $1.800. En el año 2015, a través del decreto 329 de 2015, la tarifa se mantuvo en $1.800 pesos y se desmontaron las tarifas especiales para las horas valle.  Finalmente, durante el año 2016, la tarifa del pasaje de Transmilenio se incrementó en 200 pesos y en 2017 se estima un aumento de $200 pesos para llegar a una tarifa de $ 2.200 pasajes por pasaje.

Un mejor servicio justificaría este aumento, el  más alto en los últimos 8 años y, efectivamente, se debe garantizar un excelente servicio, además esta nueva tarifa debe procurar mantenerse un buen tiempo, al menos 2 a 3 años, durante los cuales sería más que deseable que no tuviese más modificaciones.

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