domingo septiembre 24 de 2017

Papá Jaime habla sobre la infidelidad del espíritu

 

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

Hablar de Jaime Jaramillo, más conocido como Papá Jaime, es decir que un hombre o persona está dedicada totalmente al servicio de los demás, puesto que su labor social ha sido tan grande como la de atreverse a meterse a las alcantarillas para rescatar a los niños abandonados que habitan esos lugares.

Es el creador de la Fundación Niños de los Andes que ha trabajado durante más de cuatro décadas en la recuperación de cerca de 85.000 niños que han vivido en las calles y en las alcantarillas, el liderazgo de Jaime Jaramillo se inspira exactamente en despertar la conciencia individual y colectiva desde el amor.

En estos momentos es escritor y conferencista, pues lo que más le interesa es que su mensaje llegue al mundo a través de sus intervenciones en programas y televisión y radio, en escritos en periódicos y revistas al igual que en sus libros y CD de autoayuda y crecimiento espiritual.

Entre muchos reconocimientos que ha tenido se pueden destacar el Premio Mundial de la Paz recibido en el año de 1990 junto a la madre Teresa de Calcuta, en lo que se destaca como uno de los cincuenta líderes espirituales y humanistas del siglo XX por el Premio Toyp Jóvenes Subsalientes del Mundo y se le reconoció como Embajador Mundial de la Paz en el 2002 en Seul, Corea.

Entre las obras que ha escrito encontramos: Te amo… pero soy feliz sin ti, Volver a lo básico, Vivir, amar, soñar, Los hijos de la oscuridad y Escucha la voz de tu corazón.

Desde hacía muchos años no hablaba personalmente con el papá Jaime, un hombre sencillo y agradable, que a pesar de tener buen dinero para vivir y una buena posición social, se ha dedicado al servicio a los demás y a creer que todas las cosas que suceden son la voluntad de Dios, quien es el que dirige nuestras vidas y en esta oportunidad estaba en la Feria del Libro lanzando bajo el sello Aguilar, La infidelidad del Espíritu, una buena obra para pensar, poner los pies en el suelo y darnos cuenta cual es el verdadero papel que se debe cumplir por el paso terrenal que nos corresponde a cada uno de nosotros.

Más que una lección de amor, de paz y de seguridad, papá Jaime nos invita a reflexionar y es así como define la infidelidad del espíritu como una ventana que se abre en donde se encuentra una visión revolucionaria del servicio incondicional que ayuda a reflexionar acerca de lo que se puede hacer desde el lugar que ocupamos para mejorar el mundo.

Según sus propias palabras, en estas páginas el lector encontrará una guía innovadora para lograr llevar a la acción una práctica espiritual que tenga como eje central el servicio incondicional a los demás y así despertar la magia interior que hace regresar a la esencia personal, llegando a cumplir la verdadera misión en este mundo que es simplemente ser feliz.

¿Papá Jaime que está haciendo en la Feria?

Ahora vamos a lanzar el sexto libro que se llama “La infidelidad del espíritu” que es un libro que te muestra como conectarte con tu esencia divina, liberarte de esos miedos y al final que tienes… llenas ese vacío interior que es el que genera estrés, tensión, angustia, sufrimiento y depresión.

¿Con eso uno puede recuperarse del miedo de cuando ve el parapente que va para el suelo?

Exactamente, porque es que cuando tu enfrentas el miedo, el miedo que es cobarde desaparece, si uno no lo enfrenta lo aterroriza. Yo volví a volar parapente, volví a aprender a montar en moto, volví a aprender a escribir, todo nuevamente. Porque es que el miedo que hace… te nubla el entendimiento, te bloquea la razón y creas un infierno al que nunca quisiste entrar.

De todo lo que perdiste en ese momento a raíz del accidente ¿que no recuperaste? 

Lo único que no recuperé fue la visión, porque yo veo difractado, lleno de colores como las chispitas de navidad, con los colores del arco iris y veo más cerca, el resto todo lo recuperé pero veo más bonito que lo que ustedes ven, veo en múltiples colores.

¿Maldeciste alguna vez? 

No, no, no, yo pienso que lo que más me ayudó a mí en la recuperación fue que nunca, nadie puede decir que me quejé, ni que lloré, ni que critiqué, lo único que decía era: gracias Dios mio y experimenté gratitud porque me había permitido seguir viviendo, a pesar de que había perdido el gusto, el tacto, el olfato, la sensibilidad, la memoria, además tuve aneurisma cerebral y derrame piural. Es el agradecimiento, si yo no hubiera agradecido a Dios y a la vida que había quedado vivo y que a pesar de lo que estaba viviendo tenía oportunidad, con toda seguridad me hubiera llegado otro aneurisma cerebral.

¿Cuándo a usted le pasa eso, usted no se pregunta, un momento, estoy ayudándole a los niños que están en las alcantarillas, estoy ayudándole a los olvidados, a los que tienen problemas… porque me pasa esto a mí?

Buenísima pregunta Rubén, porqué fue la primera pregunta que yo hice, no porque si no ¿para qué?, ¿qué tengo que aprender?, ¿qué tengo que evolucionar?, ¿qué quiere Dios que yo desarrolle?. Cuando esos momentos que hay de crisis, si tu miras hacia adentro encuentras la paz, encuentras el amor, encuentras la alegría, encuentras un montón de dones que tienes que si los utilizas bien te ayudan a salir adelante.

¿Cuánto tiempo estuvo sin saber a qué sabía un sancocho? 

Tres años y medio.

¿Qué fue lo más difícil, no saber a qué saben las cosas, no tener estabilidad, que fue lo más duro? 

Lo más duro de todo fue, en este proceso es, yo siempre le digo a la gente que cuando tú tienes resistencia a aceptar la realidad, eso te hace sufrir, cuando tu aceptas lo que te pasó, valoras y aprecias lo que tienes y sales adelante. Entonces qué es lo más importante, luchar contra el ego porque el ego es el que te hace sufrir, cuando lo trasciendes no hay sufrimiento.

¿Qué es la infidelidad?

Cuando tú te sacrificas y dejas de ser lo que eres por complacer a los demás o por impresionar a los demás y empiezas a vivir la vida que no querías vivir, eres infiel a tu espíritu, a tu esencia de vida.

El espíritu dicen que es el soplo de la vida, ¿cómo le es uno infiel al espíritu?

Cuando la gente cree que es un cuerpo que de vez en cuando tiene una experiencia espiritual y tu eres un espíritu dentro de un cuerpo experimentando el mundo a través de tus sentidos. Pero cuando empiezas a hacer con tu cuerpo o con tu mente o con tu misión sagrada a la que has venido, que además de amar, perdonar, servir es ser feliz y después ayudar a que otros puedan ser felices, cuando empiezas a hacer cosas que no son te desgastas.

De cien niños que tu sacaste, de toda esa cantidad que hubo…

85.000 niños ya recuperados

De todos ellos, de cien, veinte no volvieron a decir gracias, ¿usted no se sintió defraudado?

No, no porque…

¿Siempre le dieron las gracias?

No, no siempre me las dieron, de estos 85.000 niños que ya han salido adelante, miles no han dado las gracias pero no importa que no las den, porque cuando tu das esperando recibir gracias o con expectativa no estás dando, estás prestando, nadie te paga, hay que dar sin expectativa y nunca vas a sufrir, pero cuando tu das esperando recibir es un desgaste, porque por cualquier cosa vas a sufrir.

Al principio hubo muchas dudas de su trabajo, demasiado. Tuve la oportunidad de entrevistarlo en los comienzos, cuando comenzó su trabajo y hubo muchas dudas Que le dio fuerza para seguir adelante y cuando tuvo la muerte cerca, usted no dijo mejor dejo esto, hasta luego

El amor, el amor y que tenía un sueño totalmente claro, nítido y transparente. Para mí no importa lo que la gente diga, es lo que me digo a mí mismo. No importan lo que hagan, es lo que yo elijo y decido hacer. Al principio, hace más de cuarenta años, tú te acuerdas como era eso, antes decían: pero ¿usted es político? No, ¿usted es religioso? No, ¿sacerdote? No, ¿casado? Si, ¿puede tener hijos? Si y ¿tiene dinero? Si, entonces ¿Por qué lo hace? Y la gente decía pero porque se mete a hacer eso si está joven, está loco, como se va a meter en una alcantarilla, entre excremento humano y ratas, que se lo trague o lo maten allá, pero a mí me movía era el amor, nunca me movió ni el miedo, ni la lástima ni la culpa. El amor me inspiraba y así fue que fueron saliendo y un día abrí los ojos y ahora en el accidente, fue espectacular Rubén cuando me llamaban de Arabia Saudita, de Eslovaquia: Papá, cuanto necesita, que necesita, cuánto dinero hay que pagar, como le podemos ayudar y eran cientos de niños, miles de niños que se venían a cuidarme, que no me podían dejar solo, porque ese es el amor, porque ellos lo ven a uno, no solo ahora como un padre sino como un abuelo o bisabuelo, porque ya tengo una tataranieta.

¿Los niños de ese entonces y los niños de ahora están siendo bien tratados?

Si, si, espectacular, yo pienso que se ha despertado mucha conciencia social y la gente ya quiere hacer más fundaciones. Yo pienso que el trabajo más lindo que hemos hecho nosotros, Fundación Niños de Los Andes o como Papá Jaime, más que haber rescatado a esos niños, es haberle mostrado a un país que si se puede, que los sueños vale la pena soñarlos, que no nos dejemos arrebatar los sueños por esos asesinos de sueños, que no importa que tú te caigas, que no importa que fracases, que lo importante es que te levantes y no te quedes encariñado con el piso, dándole besitos y abrazado, viviendo en un pasado que no tiene sentido, sino que luches con fe, pasión y amor por esos sueños y allá vas a llegar. Cuando aprendes de la caída, que esa es la verdadera sabiduría y no te vuelves a caer ahí es donde estás conectado.

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