Sábado Julio 22 de 2017

EmPápate

Por Guillermo Romero Salamanca

CASI 20 MIL KILÓMETROS EN ESTE VIAJE A COLOMBIA

Con un poco más de 80 años, con un solo pulmón, el Papa Francisco emprenderá una maratónica visita pastoral con 19.796.72 kilómetros en vuelos en aviones y helicópteros.

Cumplirá con una milimétrica agenda que comprende seis recorridos en papamóvil, cuatro gigantescas misas, cuatro congregaciones temáticas, reuniones con obispos, líderes de otras religiones, compañeros jesuitas y tres ceremonias de Estado.

El Pontífice sufre además de pie plano. Para que no se le perjudique su columna y pueda soportar tantos momentos de pie, usa zapatos ortopédicos.

Después de once horas de vuelo, con unos ratos de descanso, con una rueda de prensa con 88 periodistas, con saludos para los medios de comunicación y redacción de cartas para diversos personajes, el Papa Francisco atravesará los 9.380.88 kilómetros desde Roma a Bogotá, una ciudad con más de 2.660 metros de altura sobre el nivel del mar.

Le harán un recibimiento con música, bandas marciales, discursos, apretones de mano y le esperarán 14.4 kilómetros trepado en un papamóvil, incómodo, para dar bendiciones a las personas que encuentre a su paso, cargar al menos una media docena de niños, bajarse a saludar a unas religiosas y llegar a la Nunciatura, donde el ruido de la Avenida Caracas es ensordecedor hasta altas horas de la noche. Allí recibirá a sus compañeros jesuitas y cenará con ellos.

DEL SOROCHE AL CALOR

Se espera que la altura de Bogotá, que produce el llamado soroche o mal de altura –que afecta a algunas personas porque la cantidad de oxígeno es menor y la presión más baja—no le afecte al Santo Padre.

Muy de temprano se levantará para hacer sus oraciones. Hacia las siete tomará su primer desayuno en Colombia y luego saldrá en automóvil para la Casa de Nariño, donde tendrá honores militares, saludo del presidente de la república, de sus ministros y un grupo de empresarios. Luego subirá al incómodo papamóvil para dar un saludo a unos 20 mil jóvenes que le cantarán en la Plaza de Bolívar.

Después de una gigantesca misa y de una reunión en la Nunciatura con invitados especiales, posiblemente, los representantes de otras religiones, descansará hacia las 10 de la noche para madrugar y tomar un vuelo 71.34 kilómetros hacia Villavicencio, donde el calor húmedo le recibirán para su celebración litúrgica y cumplir con una minuciosa agenda.

En la tarde repetirá la dosis de avión y llegará a una fría Bogotá.

ME VOY PARA MEDELLÍN

En Medellín su llegada será a Rionegro, luego de un vuelo de 246.28 kilómetros y allí lo recibirá un helicóptero que le bajará a la capital antiqueña en un recorrido de 23.29 kilómetros.

Le espera una serie de reuniones y luego una concentración con religiosos y padres de familia. Hacia las cinco de la tarde reiterará su viaje en helicóptero a Rionegro. De allí saldrá para Bogotá, donde los 14. 4 kilómetros que lo separan de la Nunciatura serán a la menor brevedad para que el Papa pueda reposar unas horas.

DE LA ALTURA AL MAR

Después de su último desayuno en Bogotá, el Pontífice viajará 662.49 kilómetros hasta Cartagena, a la orilla del mar, con el viento del caribe y la humedad característica para trabajar al lado del arzobispo Jorge Enrique Jiménez inaugurando obras y después treparse en el papamóvil para hacer un recorrido por Basurto. Después de la Misa en el puerto, viajará en helicóptero unos 10 kilómetros para llegar a la terminal aérea de la ciudad, desde donde emprenderá un vuelo de 9.071.53 kilómetros para llegar Roma.

Este viaje apostólico será una verdadera maratón para el Pontífice que busca la reconciliación y la paz de Colombia. Es el amor de un padre por sus hijos.

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