domingo junio 24 de 2018

Un café…Y Juan Gossain

 

Por Esteban Jaramillo Osorio

Fue Umpire. ¿“Si no jugaba allí donde más lo haría?” Hincha del Junior, “La querida de los barranquilleros”, aunque se alejó de los estadios. En el piso 26, en Cartagena, donde habita, divisa el mar que lo inspira. De Tv nada, hace años. Se levanta a las cuatro de la mañana a escribir y se acuesta a las nueve a dormir como un bebe. Da los últimos toques a su próximo libro, una antología de sus columnas de opinión, recogidas por sus editores, que será presentada en la próxima feria internacional en Bogotá. Aunque este invitado no asistirá porque la altura no es su aliada.

El Juan Gossaín de siempre. Sin nostalgia del vértigo periodístico. Sosegado lo practica, con sus esporádicas crónicas o sus reportajes críticos, que publica El Tiempo, los que tantas veces elabora mar adentro, en su embarcación de 20 metros de proa a popa, su otro hogar.

Recuerda con fruición tantos episodios de la vida Nacional, como aquel día en agosto del 1998 cuando, comiendo en Barranquilla con sus colaboradores, en la antesala del partido Colombia Ecuador (2-0), recibió la trágica noticia de la muerte de Luis Carlos Galán. O cuando entrevistó en México a García Márquez, después del novel, dispuesto a regresar tras su exilio a buscar la habladera del litoral.

Crítico del periodismo actual el que perdió moldes y moral. Hoy se informa por gustos, compromisos, sin objetividad, dice. “El mejor patrimonio de un periodista, la credibilidad”. Relee clásicos porque “ A mi edad es lo ideal”. Su ejercicio intelectual lo matiza con sesiones físicas, en larga caminatas vespertinas por su “corralito de piedra”, con tertulias que comparte con amigos que llegan del interior, o vecinos que forman parte de su círculo personal, las que tiene la vitalidad de siempre. Dicta conferencias con placer.

Dos horas y media estuve con Juan. El mismo que se atormenta con la turbulencia de la corrupción. Aquel artesano informador que nunca por capricho fue en contravía de la verdad; el de la rectitud y el rigor. No cambió. Proverbial es su palabra. Inmensos como el mar sus conocimientos. De elefante su memoria. Critico argumentado del sistema actual. Un cafecito viendo atracar barcos, con la brisa marina en el rostro, refrescante, en jornada llena de recuerdos, de amigos en la memoria, de episodios periodísticos, de Junior, del Beisbol, de tenis…Como si el tiempo se hubiera detenido. !Que placer!

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