lunes agosto 13 de 2018

Falleció el cardenal Darío Castrillón Hoyos

Por:César Mauricio Velásquez

Roma, 18 de mayo de 2018
El Cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos murió, como consecuencia de una enfermedad hepática, en Roma hoy 18 de mayo, mes dedicado a la Virgen María, por la que profesó particular devoción a lo largo de su vida.

Sereno y alegre, el Cardenal emprendió el camino a la Casa del Padre a la 1:15 am, hora de Roma, después de una vida de servicio, entrega y amor a la Iglesia, al Papa y a todas las almas en sus más de 65 años como sacerdote.

Tenía 88 años y había nacido en Medellín el 4 de julio de 1929. A temprana edad ingresó al seminario menor de la diócesis de Santa Fe de Antioquia, posteriormente pasó al de Santa Rosa de Osos donde prosiguió su formación.

Fue enviado a Europa para completar sus estudios y se doctoró en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia Gregoriana de la ciudad eterna y en Sociología por la Universidad de Lovaina en Bélgica.

El 26 de octubre de 1952 fue ordenado sacerdote en la Iglesia de los doce Apóstoles de Roma, luego regresó a Colombia donde ejerció su ministerio sacerdotal como vicario parroquial y luego párroco.

A la edad de 41 años, el 2 de junio de 1971, el Papa Pablo VI lo nombró obispo coadjutor de Pereira con derecho a sucesión, diócesis de la que fue pastor durante 21 años.

En 1983 asumió la secretaría general del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana) y luego en 1987, asumió la presidencia de este mismo organismo hasta 1991.

En 1992 fue nombrado Arzobispo de Bucaramanga, diócesis de la que fue pastor hasta 1996 cuando el Papa Juan Pablo II lo nombró Prefecto de la Congregación para el Clero en Roma.

En 1998 fue creado Cardenal por San Juan Pablo II, y posteriormente, en el 2000, lo designó también Presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei.

En el 2009, al cumplir 80 años, el Papa Benedicto XVI le aceptó su renuncia, a partir de entonces continuó trabajando como consultor de distintos dicasterios y prefecturas de la Santa Sede y en diferentes ámbitos pastorales.

Antes de morir expresó el deseo de ser llevado y sepultado en la Catedral Metropolitana de Medellín, su ciudad natal y así descansar entre la gente de su país.

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