viernes noviembre 16 de 2018

Mi voto a conciencia

Por Augusto León Restrepo

Yo también , como algunos columnistas, estuve tentado en hacer mutis por el foro, en relación con el tema político, que la verdad, me tiene hasta aquí, como a muchos de nuestros lectores. Incluso comencé una columna para cumplir un compromiso que tengo aplazado con un amigo ya fallecido, que si viviera, preferiría el fútbol a la política. Del fútbol, era un apasionado. De la política, un observador perspicaz y crítico, como correspondía a la naturaleza de un Partido que creó para sí mismo y al que nunca le interesó agregar prosélitos, porque su escepticismo le vaticinaba que se podía quedar solo: el Partido de los Colombianos. Orlando Cadavid Correa, Periodista con mayúscula y Director con Evelio Giraldo de Eje 21 sabe a quien me refiero. Esta historia vendrá en los próximos días.

Pero es imposible sustraerme al tema político aun cuando al abordarlo  lo haga con cierta inapetencia, porque cualquier idea que refleje me da la sensación de que es como llover sobre mojado o como arar en el desierto. Sin embargo, y sin tirármelas de original, podemos decir que esta Colombia de ahora merece un ojo fotográfico. Estamos a las puerta de uno de los mas controversiales y agitados  debates electorales de que se tenga memoria, pero que, a mi parecer, deja experiencias y lecciones edificantes. Pasamos del revólver al insulto. De las balas a la diatriba. A los pasquines. A las falsas verdades. Lo que, quien lo creyera, es civilizador.  Las controversias políticas hasta el momento de ahora, no dejan un solo muerto. Los atentados contra los actores políticos no se han presentado. El terrorismo contra sedes o símbolos partidistas, tampoco. En las redes sociales se han descargado las pugnacidades y los odios. Se han convertido en una especie de diván siquiátrico que le ha permitido a los fundamentalistas, a los que odian, a los que su retina solo distingue los colores blanco y negro, para vaciar sus mentes y sus almas enfermizas. Dos elecciones recientes han transcurrido sin disturbios ni agresiones letales. De pronto un grito de paraco se contrapone a uno de castrochavista y pare de contar. Madurez en este sentido si ha habido. Para qué.

Otra foto que merece guardarse de estos momentos, es la de que pese a que en otras geografías esas fiebres ya han pasado, los colombianos parecen alinderarse entre dos opciones democráticas: la izquierda y la derecha.  Opciones a la colombiana. Gentes oportunistas que han profesado tesis internacionales socialistas militan en la derecha y algunos, mas bien pocos, “progres” del centro y la derecha, están a la izquierda, que como la derecha, es una especie de centro. Pero que resultan congraciadas ambas, la izquierda y la derecha, con las encuestas. Ni izquierda, ni derecha. Ojalá los lectores entiendan lo que quiero decir. No sé por qué me vino a la memoria lo que me dijo algún día mi profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad de Caldas, en Manizales, el legendario Filiberto Botero Ramírez. Mire Augusto León : “Como será de peculiar este país colombiano que es el único en el mundo que se aguanta dos partidos conservadores”. !Ah!. La Intelligentzia, calificativo que sirve para descrestar en los cocteles y que se refiere a los intelectuales y artistas, están con el centro izquierda en su mayoría y algunos en el centro derecha, seducidos estos últimos por la economía naranja de la que esperan que los convierta en gentiles y entretenidos industriales del establecimiento.

Dicho lo anterior, sé que quienes están al frente de estas letras esperan que diga por quien voy a votar el domingo. Pues no. El voto es secreto. Y a conciencia. Estoy curado de la vanidad de creer que lo que yo opine influya en algunos electores. Le aposté a De la Calle sin reticencias y de frente. Y perdí en la intentona de convencer a los votantes para que señalaran al candidato que propugnaba un país en el que cupiéramos todos. Y  con en el que abrigábamos sueños y esperanzas. Ya estamos grandecitos como para que no tomemos nuestras propias decisiones políticas. Este domingo hay que tachar algún espacio en el tarjetón. En Blanco, Duque o Petro, en estricto orden alfabético. Muy a las ocho de la mañana estaré en la mesa Nro 2 de la U. Konrad Lorenz de Bogotá y señalaré con una X mi opción, que es mía y de nadie más.  Y el lunes guardo la esperanza de que la reconciliación nos permita re crear un solo Partido: el Partido de los Colombianos, que se acuerde sobre lo fundamental (Petro), para todos (Duque), en Paz ( De la Calle) y “en que no maten a la gente” ( Mauricio Gómez en El Tiempo. 12-6-2018), como lo quería Alvaro Gómez Hurtado.

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