sábado julio 31 de 2021

La tributaria

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 Rodrigo Villalba Msoquera

El estatuto tributario colombiano es antitécnico e inequitativo requiriendo un ajuste estructural para lo cual se encomendó a una comisión de expertos, quienes rindieron el informe sobre la materia al Gobierno, y éste con esa «papa caliente» no encontraba la oportunidad para presentarlo al Congreso, se cruzaba con el proceso de paz y, en el entre tanto, el déficit fiscal por la caída del precio del petróleo cabalgaba, apareciendo organismos multilaterales y las calificadoras de riesgo presionando para no repetir la crisis del 98 (tasas de interés al crédito y brotes inflacionarios incontrolables). Ahora de manera atrevida sacan las cartas, cayéndole rayos y centellas, y no es para menos, con alto costo político, parece no tener otra alternativa.

Lo bueno: Alivia la inversión al suprimir el Cree y el impuesto a la riqueza, aun cuando lo nivela gravando los dividendos con un impuesto menor. Incentivos tributarios a empresas que inviertan en zonas de conflicto. Grava el lujo y la vivienda suntuaria de más de $800 millones, que no son ni para clase media ni sectores populares. Lo malo: Incremento del IVA. Ampliar la base de declarantes en 500.000 personas naturales nuevas. El monotributo para negocios pequeños como tiendas y peluquerías. No eliminar las exenciones a entidades sin ánimo de lucro que tienen negocios rentables. Lo feo: peor momento no se pudo escoger para presentar esta tributaria.

Propondremos que en lugar del incremento del IVA se implementen dos medidas: control eficaz sobre los retenedores de IVA que la Dian tiene identificados para que éstos no evadan, embolsillándose este recurso que no les pertenece, representando varios billones; y eliminar la devolución del IVA, vena rota que permite transacciones ficticias y corrupción.

El impuesto a bebidas azucaradas como las gaseosas es tendencia para atacar el consumo deproductos que puedan afectar la salud, en Colombia es un producto de consumo popular que tenemos que evaluar.

A nadie le gusta una reforma tributaria, pero nos corresponde abordarla con la mayor responsabilidad, lástima el corto tiempo para su trámite, porque la iniciativa amerita un debate profundo dentro y fuera del Congreso. A los colombianos les corresponde vigilar el comportamiento de los legisladores.

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