sábado diciembre 7 de 2019

El Ojo del Halkón La “jugadita” de Ernesto Macías y otros temas

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 21 de julio de 2019 RAM_ Definitivamente el mundo político está lleno de personas indeseables y principalmente personas sin criterio y me refiero al nefasto ex presidente del Congreso colombiano, Ernesto Macías, quien es un descredito para una raza honesta y pujante, como son la gente del Tolima Grande, en especial de los opitas.

Este hombre que en estos momentos porta una credencial como socio honorario de la Asociación Colombiana de Redactores Deportivos y que según las malas lenguas no terminó su bachillerato, asunto que no investigué porque creí, no ser de importancia, acaba de culminar con dos perlas no para echar al mar sino a la letrina, el paso por la presidencia del honorable Congreso de la República, en un país donde se habla que se respeta la democracia, los derechos civiles y los derechos de los demás.

Como todo político que se respete, o mejor que no se respete, Macías mando a hacer una placa conmemorativa al ex presidente Álvaro Uribe, no es porque el ex presidente no se lo merezca sino porque esto es una muestra de lagartería de una persona sin valores, como lo dijera el extinto periodista Edgar Artunduaga, paisano del susodicho personaje y para ponerle la fresita o mejor la fresota al ponqué, trató de hacerle la “jugadita”, como él mismo lo llamó a la oposición, dando una vez mas muestra de su falta de calidad como persona, y menos como hombre público al querer sabotear hasta última hora los derechos logrados por la oposición, porque se dio cuenta que hasta ahora el Presidente de la República había evitado que la oposición cumpliera con el derecho de réplica, porque no le había vuelto a hablar al país, sino por medio de entrevistas y reportajes en los medios de comunicación.

Iba a cerrar repito su nefasto mandato con esa “jugadita”, pero por una mala jugada del destino había un micrófono abierto en donde se escuchó “es que nos toca por obligación que ellos hablen después del Presidente y le pido a la Comisión que acompañen al Presidente y lo saco de aquí, eso no lo saben. Esa es mi última jugadita como Presidente” dijo Macías, refiriéndose a un veto a la oposición para hacerle una réplica al discurso del Presidente de la República.

Además, como anoté anteriormente, el pasado viernes Macías había estado en el ojo del huracán tras protagonizar otra polémica por haber ubicado una placa en el Senado en homenaje al ex presidente Álvaro Uribe.

Si hubiera alguien o un periodista de esos acuciosos, se darían cuenta de todas las trabas impuestas por este señor a la actividad legislativa en el tenebroso año del 2018 al 2019, cuando quiso imponer su criterio con el patrocinio de su partido sobre las objeciones y de esta manera no reconocer lo indicado por la Corte Suprema, la que al final fue la que dio su fallo al respecto.

El 20 de julio de este 2019 comenzó el segundo periodo legislativo del gobierno Duque, que va hasta el 20 de julio del 2020, en donde los colombianos esperamos que quienes están al frente de la Presidencia del Senado y de la Cámara se hagan esperar y que quienes formen parte de las mesas directivas no traten de manipular los proyectos que se presenten ni por el Gobierno ni por esos órganos legislativos.

Creo que es el momento de trabajar por el país y no por los intereses personales del uno o del otro, soy claro, ni de los partidos de derecha ni los seguidores al Gobierno Duque ni mucho menos los de la oposición.

Porque debemos de recordar que la política es el arte de gobernar bien, para el bien de los ciudadanos y los menos favorecidos y no para el bien de unos cuantos que manejan los destinos del país.

Creo que decir que se espera lo mejor, un país en paz, en donde se erradique la cocaína y los estupefacientes de la misma forma que la corrupción no es nada malo.

Pero para ello debe de poner su granito de arena desde el propio Ejecutivo, el Legislativo, los políticos, el poder Judicial y todos los sectores de la sociedad; porque de lo contrario seguirá este derramamiento de sangre en donde hubo una esperanza que las cosas cambiaran después de 50 años; pero por lo que vemos en este momento, las cosas siguen igual y tirando a peor, porque es muy delicado lo que está sucediendo con los asesinados de líderes que cada semana son el plato fuerte en los noticieros del país.

Hay que manejar bien la política interior y mucho mas la política exterior, porque de seguir así no vamos para ninguna parte y ojalá no nos toque lamentarnos en un futuro cuando ya no nos crean en el exterior, porque prometemos y no cumplimos y quiero contarles que el título de esta columna iba a hacer “LA PRUDENCIA”, porque me iba a atrever a decirle al Presidente Duque que no prometiera tanto como en campaña, porque en el momento de que no pueda cumplir se le puede venir todo al piso y perder una valiosa carrera política por agradar a unos pocos.

Es vergonzoso cuando se lee en los rotativos del mundo que Colombia se prepara para unas selecciones regionales, elecciones que son calificadas como las mas violentas de los últimos años, por la corrupción, la mermelada, los avales a la loca de los partidos a los candidatos y la violencia contra los líderes sociales.

Es el momento de tomar correctivos y es el momento de evitar que instituciones que han sido de tan alto respeto como las Fuerzas Armadas y la Policía no estén en el ojo del huracán por el mal comportamiento de unos pocos, que son la manzana podrida que hace ver las cosas mal, porque no debemos de olvidar que por lo general las cosas malas se ven mas que las cosas buenas.

El señor presidente Duque sabe que hay mucho para hacer y que hay que trabajar, como sabe hacerlo, pero ojalá lo haga con independencia y pensando mas en quienes son los que lo tienen en el poder que en quienes están políticamente a su alrededor.

Somos machistas

Da vergüenza que en un país en donde se creía que el machismo estaba erradicado se vea reflejado que ese machismo sigue vivo como lo que sucede en el fútbol colombiano, en donde los propios periodistas somos los responsables y los medios de comunicación ayudan a patrocinar este mal manejo y me refiero a la Liga Profesional de Fútbol Femenino, Liga que estuvo a punto de naufragar en este semestre en donde no se pensó que se estaba truncando la carrera de una serie de deportistas serias y profesionales que saben jugar muy bien al balón y que han demostrado muchas veces tener mas calidad y personalidad que los mismos hombres.

Los periódicos, la televisión y la radio reseñan tímidamente lo que sucede en la Liga, en donde digo que hay gran calidad, por unos cuantos partidos que he podido ver en horario no prime time, porque los canales o el canal que tiene todos los derechos del fútbol colombiano no lo considera importante.

Se habla que los aficionados no van a ver a las niñas jugadoras de fútbol y es que el público va donde se muestra que está el espectáculo; pues pensemos que si el artista mas famoso del mundo se va a presentar en un escenario y no se anuncia, no va nadie, y eso está pasando con el fútbol femenino.

Ahora nos alistamos a tener un ministerio del deporte, el que esperamos que no tenga muchas trabas y que esté funcionando en la forma que debe de ser para el próximo año y que este ministerio no sea un botín para los políticos y para los directivos oportunistas sino para ayudar a todas las disciplinas deportivas, entre las que debe de estar el fútbol femenino.

Colegas que cubren los deportes en Colombia, recuerden que no es solo deporte el futbol masculino y que no hay que tener en cuenta los otros deportes cuando nuestros deportistas triunfan, porque por eso el ciudadano común y corriente respira fútbol las 24 horas, porque hay programas que hablan de fútbol todo el día, pero no de los otros deportes.

Quiero aclarar que uno de los deportes que me apasiona y he cubierto por mas de 50 años es el fútbol, pero da tristeza lo que está pasando con la nueva generación de redactores deportivos.

Y para finalizar siento mi voz de protesta por haber dado credenciales honorarias al Presidente Duque y el ex presidente del Congreso Ernesto Macías, y lo hago con toda la autoridad, porque después de muchos años de lucha los periodistas habíamos conseguido la tarjeta profesional de periodista, la que se fue a  tierra , por falta de respeto hacia la profesión, porque personas de todas las actividades, buenas y malas, cargaba una tarjeta profesional de periodista y no era extraño encontrar que el portero, que el señor que lustraba los zapatos y hasta la señora de los tintos al igual que muchos políticos tuvieran en su cartera una tarjeta de periodista cuando no habían escrito ni una sola línea ni se habían preparado para ejercer esta bella profesión. Con mucho orgullo he sido y soy periodista.

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