viernes agosto 23 de 2019
Reportero: Esteban Jaramillo Osorio
Esteban Jaramillo Osorio 0022018-04-02 at 8.56.55 AM

No ruge el león..

 Para Santa Fe el concepto este en cero y el panorama es oscuro. El arranque no es bueno y las expectativas de cambio son mínimas. No hay materia prima. Es tan uruguayo, tan plano, tan irrecursivo, tan recurrente en los errores. Los de Henao, por ejemplo, ante Nacional, imperdonables ambos, en una defensa enclenque, en la que tanto él, como López, Gil y Arboleda, se repiten en una amargo ejercicio de incapacidad. Arboleda, ese pequeño saltinbamqui, burda imitación de Neymar, que va de salto en salto, inventando lesiones al menor contacto, para sonrojo general.

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Con el VAR otro gallo cantaría

Terminados los días de locura futbolera del mundial, se reanuda la liga local, obligada a mantener viva la pasión de los aficionados a pesar de que pocos son los futbolistas adquiridos que convocan como ídolos, o mueven la taquilla en los estadios. Aún celebra su título Tolima, logrado con merecimientos y aptitudes, frente al convulso Nacional, cuya vida  se maquilla para justificar su caída.

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Los pequeños trucos

Además de las mentiras informativas del medico sobre el estado de salud de los futbolistas,  aceptadas en público, otras tantas han sido frecuentes, como truco manipulador en la selección Colombia. Con extraño silencio, comunes fueron siempre las convocatorias de futbolistas lesionados. Desde  Sergio Herrera, en la época de Reinaldo Rueda, hasta Carlos Valdés citado para Brasil sin probabilidades de jugar y  en proceso de salida del futbol por sus devastadas rodillas.

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El placer infinito…

La noche mágica, la fiesta, la orquesta, los interpretes, el toque con gozo, el placer infinito. El futbol en máxima expresión, con  fidelidad al espectáculo. Con el, Colombia puso patas arriba a los polacos y a los resultadistas que ven imposible combinar los números con actuaciones deslumbrantes, electrizantes, para abonarse contundente al eterno conflicto conceptual sobre lo que es jugar bien o jugar bonito.