miércoles julio 17 de 2019

EL CAMPANARIO

28 octubre, 2013 Opinión Tomás Nieto

Por Tomás Nieto 

Los entretelones de la elección del candidato uribista

Con el apoyo de nuestro politólogo de cabecera Octavio Quintero ofrecemos hoy este especial sobre la elección del exministro Óscar Iván Zuluaga como candidato presidencial del movimiento UCD que traza desde ahora un nuevo mapa de probabilidades políticas en Colombia hacia el futuro inmediato que, basados en cálculos de reconocidos analistas, pudiera mirarse a primera vista así:

El Gran derrotado: Pacho Santos, tenía todas las de ganar y perdió el pulso. El resultado reafirma, además, la ascendencia de Uribe sobre su movimiento, pues, sabido era que el expresidente cargaba sus apuestas del lado de Zuluaga.

Todos para uno: La expectativa de lo que sigue en las filas del UCD, es previsible: un enfriamiento en las relaciones de Pacho con el candidato presidencial, que se notó desde el momento mismo en que perdió la batalla: en las tomas de TV que siguieron al discurso del triunfador no se ve a Pachito por ningún lado.

Un saludo a la bandera 

Aunque el expresidente Uribe hizo jurar a los tres aspirantes que quien ganara la nominación y fuera presidente gobernaría con los dos perdedores, eso desde ya no pasa de ser un saludo a la bandera, y, sí  más bien, una alerta de que Uribe sigue obsesionado con la supuesta traición que le endilga al presidente Santos; traición que, entre otras cosas, no se ve bien en qué, porque sus “huevitos”, tal como los definió a la hora de entregarle el mando, ahí están, “y ya son gallos”, como dice Santos, “o serpientes” porque como dicen también: “El hombre como el huevo, en nido de paz será paloma en nido de dolor será serpiente”.

Se cree que perdió la galería

Para el gusto de la mayoría, la elección de Óscar Iván –así a secas le llaman en sus toldas- le resta ambiente al debate presidencial de  los próximos meses, pues, ya muchos habían comprado palco para ver la campaña de insultos entre los primos Santos, en caso de que Juanma hubiera tenido que enfrentar a Pachito…

Hasta “El Tío”, ese libro de escándalo escrito por allá en 1973 por el periodista de El Tiempo, Félix Marín, en el que se narra la rapiña hereditaria que siguió a la muerte del expresidente Eduardo Santos, hubiera salido a flote. Pero, bueno… Ya no, y en eso Santos, el Presidente, debe haber quedado satisfecho con la elección en el seno del UCD.

Solo para iniciados: El debate, en cambio, parece haber quedado reducido a discusiones técnicas, y sobre todo, de tipo económico, con uno que otro vainazo, que ya lanzó el propio presidente Santos al llamar “buitres” a todos los opositores al proceso de paz que se adelanta en la Habana; opositores que no son otros que los del UCD, pues, hasta por los lados de la radical oposición del Polo se apoya el proceso…

Al grito de ¡Traidor!

Le gritó una y otra vez en su discurso el ahora candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga… Y ahí es donde la marrana tuerce el rabo porque al candidato uribista le va a quedar difícil demostrar con razones en qué ha traicionado Santos a Uribe…

Si se va por el lado económico, que es su fuerte, no hay tu tía, porque si en algo ha honrado Santos el legado de Uribe, es en ese escenario que se manifiesta, patético, el descontento y la agitación socioeconómica de los últimos meses.

¿La traición, entonces, sería política? Tampoco: a la sombra de Santos están los mismos pájaros que revoletearon a la sombra de  Uribe… Con excepción de la crema uribista, cuyas fresas han sido marginadas, no por Santos sino por la justicia, están en el Congreso o en el gobierno, los mismos con las mismas.

Contra los diálogos en Cuba

Tampoco hay traición con lo de los diálogos en la Habana porque quedó demostrado, y el expresidente Uribe nunca refutó, que en su gobierno también se intentó llevar a la mesa a los “chicos malos”. Quizás resultó más audaz Santos, pues, mientras le da consejos a la Cúpula de las Farc en la Habana, les da bala a los troperos en las selvas colombianas.

¿Dónde, entonces, está la traición? Más bien, por leal a Uribe, y cómplice de su gobierno, es por lo que solo le están quedando solo los pellejos de los huevos que empolló y  que todo el mundo, empezando por Santos, todavía creen que eran de gallina.

El bollo es grande

Ciertamente en lo poco de país serio que todavía nos queda, no se alegra con la elección de Óscar Iván, pero al menos se siente un fresco, pues, lo de Pachito resultaba un adefesio, aún como solo candidato.

Pero el  bollo sigue siendo enorme. La mediocridad de la próxima campaña es manifiesta, salvo por la presencia de Clara López en el debate, tanto por ser mujer como por ser la única oposición seria que hay en estos momentos en Colombia.

Pero la carta de Clarita, en medio de un país que cada día vota más con el estómago que con la cabeza, resulta débil, además, porque la gente vota también, más por subirse al tren de la victoria que por empujar el carro.

Y si en tal escenario, lo que prende al lado izquierdo es una hoguera de vanidades atizada por fuelles como Petro, Peñalosa y Navarro… apague  y vámonos.

TOLON TILIN

En ese escenario de elecciones en el 2014, el axioma atribuido al profesor Maturana se vuelve una paradoja al revés: ganando también se pierde, al vislumbrarse un enfrentamiento final, de segunda vuelta, entre el actual presidente Santos y el candidato Uribista, Óscar Iván Zuluaga, ofreciéndosele al país la macabra opción de seguir por el despeñadero con Santos o intentar con Óscar Iván, un  salto al vacío.

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