sábado diciembre 5 de 2020

El doloroso ocaso de «la mechita»

25 noviembre, 2013 Opinión

esteban jaramillo

Por Esteban Jaramillo Osorio.

En el fútbol, historia interminable de vencedores y vencidos, está el América, con su brillante pasado y su presente en ruinas, por  las equivocadas decisiones, la falta de calidad en el juego,  la ausencia de compromiso en la competencia y los conflictos internos. La B es un infierno para los  hinchas  que ven llover rayos y centellas, en una tormenta interminable. Exacerbados estos, los centenares de seguidores, buscan escapatoria al descrédito que a su linaje representa jugar en un torneo alternativo que no tiene brillo, cuyas cadenas no puede romper para el regreso al lugar que le corresponde en la  división de honor.

Se incluyen en este rubro los aficionados buenos, los sufridos, los del llanto en la tristeza, los que asisten a los juegos expectantes por ver el sueño del  retorno cumplido. De lado quedan los desadaptados, belicosos e inconscientes,  que exasperan  el ambiente. Militantes detestables de barras, grupos o “bandolas”… la cara oscura del fútbol. Un torneo sin América en la A, es como un coctel sin champaña, un concierto clásico sin violines, o una feria de Cali sin salsodromo.

No tiene la misma trascendencia.

Pero hoy, con la verdad repetida del fracaso, no es el momento de lamerse la herida. Llega la necesidad de construir futuro, con patrones decididos en sus apuestas arriesgadas, sin confundir los caminos, con una apropiada elección de futbolistas- refuerzo. Es el momento de fijar metas confiables, con actos conjuntos de fe y coraje que apronten soluciones y alejen los conflictos. América no puede ser escenario de peleas internas con sus lastres, y, menos, el cementerio de futbolistas en retiro, o de ambiciones rotas por su modestia en el rendimiento.

Han sido mucho los aciertos con el propósito de la reconstrucción, pero demasiados los quebraderos de cabeza por las imprudencias de manejo. Cuanto pierde el club en el limbo de la b y el fútbol, en emoción, pasión y plata, clásicos incluidos, con su ausencia en la A.

La vida es injusta con América. Es la hora del rescate…cuantos grandes sufrieron idénticas afugias y vivieron, luego, la apoteosis del regreso. No hay plazo sin cumplimiento.

Pd: como se añoran los viejos duelos ante Cali, Nacional, Medellín, Santa Fe, Junior y Millonarios

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