lunes enero 25 de 2021

LA BARCA DE CALDERON

09 diciembre, 2013 Opinión William Calderón Z.

William Calderon

Por William Calderón

Consejo Nacional Electoral elige conjueces sin tener facultades legales para hacerlo

Este organismo electoral arbitrariamente se inventó la cooptación que dejó de existir para el Consejo de Estado y la  Suprema Corte de Justicia desde la carta del 91.

Lo anterior significa que todos los procesos electorales que se vienen tramitando en el CNE desde hace varios años tienen el sello de la arbitrariedad e ilegalidad, por cuanto el precitado organismo electoral integrado por 9 «magistrados» elegidos por el Congreso de la Republica mediante el sistema de cifra repartidora y 18 miembros adicionales que se llaman Conjueces elegidos por ellos mismos con los cuales comparten sus propias decisiones.

La pregunta del millón de euros

¿Qué podrá estar sintiendo Fabio Valencia Cossio,  ex ministro del Interior y de Justicia del gobierno Uribe, al ver a su ex pupila Nhora Tapia, quien fungió como la  funcionaria estrella de su pequeño gabinete iluminándolo con sus luces en los temas electorales y políticos de la mayor envergadura y con quien   llegaría a pensar en pasar a la historia por ser el «primer ministro» que llegaría a ser Registrador, reemplazando prácticamente de hecho al titular Carlos Ariel Sanchez Torres;  superando de contera a los ex registradores Humberto de la Calle, Calderón Brujes y al propio ex fiscal Luis Camilo Osorio; viendo a su mentora académica   luciéndose  ante las cámaras de la TV como cualquier Tibisay Lucena, su homóloga bolivariana, sentando la  jurisprudencia que le quedó de las enseñanzas de sus mentores electorales los llamados «Dos Gutierrez» (Pedro Felipe y Amado) este último ex-consejero de estado,  galardonado por el Tribunal Superior de Buga.

En fin. ¿Qué podrá  estar sintiendo Valencia Cossio (el autor de la célebre «o cambiamos o nos cambian») el único que según palabras de un dirigente paisa de apellido Garcés  liquidó el Partido Conservador antioqueño; luego enterró al conservatismo colombiano; acabó con la candidatura de Noemí Sanín  y hoy hace lo propio con el Uribismo?

El despeñadero  

El CNE va por el despeñadero de la ilegalidad criminal, cualquiera de las decisiones que ha tomado resultan arbitrarias, pues solamente oyen las órdenes de sus patrones y se pasan por la faja las disposiciones de la Carta  Magna. La legalidad electoral de Colombia está en manos de ese organismo y sus conjueces.

Recordar es vivir.

Razón tenía el ex ministro Londoño Hoyos, en una memorable sesión parlamentaria, en una noche de 2003  uando se les dio   la condición de magistrados a los integrantes del CNE, diciéndole al auditorio: «Algún día alguien dirá ¿quién sabe qué clase de  cigarrillo se estarían  fumando nuestros Padres de la Patria al aprobar semejante estropicio juridico»?

Que hablen las “asustadurias”

¿Qué se puede esperar de una democracia con esa clase de autoridades, cuando la principal autoridad electoral está en manos de 27 funcionarios a quienes no les importa el cumplimiento de la ley sino estar a lo que ordenen sus nominadores? ¿Dónde están los organismos de vigilancia y control?

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