viernes noviembre 27 de 2020

En 2013 aumentó la violencia contra el movimiento sindical colombiano

12 diciembre, 2013 Generales

Tras cumplirse 65 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos hecha por la Asamblea General de las Naciones Unidas, O.N.U., la Escuela Nacional Sindical informó que los homicidios y los atentados contra trabajadores sindicalizados en Colombia aumentaron en 2013.

En efecto, desde el 1º de enero de 2013 al hoy, el Sistema de Información en Derechos Humanos de Sindicalistas de la ENS (SINDERH) ha registrado, preliminarmente, porque son datos aún no consolidados definitivamente, al menos 26 homicidios de trabajadores sindicalizados, 13 intentos de homicidio, 149 amenazas, 28 casos de hostigamientos y 13 detenciones arbitrarias, lo que indica que en lo corrido de este año se han registrado 4 casos más de homicidios y 6 casos más de atentados contra la vida de sindicalistas que en 2012.

Los dos últimos homicidios tuvieron lugar la semana pasada en Cúcuta, capital de Norte de Santander, y en el municipio de Sardinata, en donde las víctimas, Carlos Garciaherreros y Pedro Camperos, eran dirigente de la Subdirectiva de la Federación Nacional de Servidores Públicos, Fenaser, filial de la CTC.

Para la E.N.S., estas cifras resultan preocupantes y demuestran que, pese a que el Gobierno ha anunciado esfuerzos en la implementación de medidas encaminadas a garantizar los derechos laborales y las libertades sindicales, la violencia antisindical y la impunidad por estos hechos no son un asunto del pasado en Colombia.

Más del 90% de las violaciones a los derechos a la vida, la integridad y la libertad de trabajadores sindicalizados entre enero y noviembre de este 2013, se cometieron contra líderes sindicales. De 229 casos registrados, 208 fueron contra dirigentes. De esos casos 9 fueron homicidios y 12 resultaron fallidos registrándose como atentados.

Además 18 casos de amenazas fueron colectivas, dirigidas contra organizaciones filiales de la CUT y la CGT, centrales sindicales que en el transcurso del año 2013 agrupan, respectivamente, el 89,2% y el 5,4% del total de la violencia, lo que ratifica la dimensión colectiva de la violencia antisindical y las afectaciones que genera sobre el ejercicio de la libertad de asociación y negociación de los trabajadores colombianos.

Los departamentos con más casos de violencia antisindical en este 2013 fueron: Valle con 49 casos, Antioquia con 30 casos, Cesar con 30, Santander con 27 y Atlántico con 20 casos.

Al analizar los sectores económicos más afectados por la violencia antisindical este año, se encuentra que el sector más impactado es el de minas y canteras con el 25,4%, seguido de la industria manufacturera con 19.3%, el sector educativo con 18,2%, y agricultura, caza y pesca con el 12,7%. Como se ve, la violencia antisindical se da hoy en sectores claves en las políticas económicas que orienta el gobierno nacional y sobre las cuales hay gran resistencia por parte de colectivos de trabajadores y comunidades que claman en contra de su inequidad.

Frente a la presunta autoría de esta violencia, es preciso señalar que en un 53,7% de los casos no se conoce información al respecto, mientras que del total de los casos en los que se conoce o se presume su autor, el 71,6% se atribuye a grupos paramilitares, el 19,1% a organismos estatales, y el 5,8% a la guerrilla. Con un menor porcentaje están los casos presuntamente atribuidos a la delincuencia común y el empleador.

En cuanto al recrudecimiento de la violencia sindical en este conflictivo departamento colombiano, el primer caso ocurrió el 4 de diciembre en Cúcuta, donde fue ultimado de un balazo en el pecho Carlos Edmundo Garcíaherreros, recién nombrado directivo de Fenaser en este departamento, y docente de las universidades Libre y Simón Bolívar de Cúcuta.

Las autoridades dijeron en una primera versión de los hechos que el móvil fue el robo de un reloj, versión que puso en duda Raúl Gómez, presidente de Fenaser Seccional Norte de Santander, sobre todo teniendo en cuenta las versiones que circulan en la zona, en el sentido de que hay un listado de sindicalistas que van a ser asesinados por los paramilitares.

El segundo caso ocurrió dos días después del anterior, el seis de diciembre, en el municipio de Sardinata. La víctima fue identificada como Pedro Alejandrino Camperos, presidente de la subdirectiva del sindicato Sindenorte en Sardinata, filial de Fenaser.

Según Raúl Gómez, presidente de Fenaser, Camperos era una persona muy conocida en esta municipalidad, donde, aparte de ser funcionario de la Alcaldía, integraba un grupo mariachi. Precisamente ese fue el señuelo que utilizaron para asesinarlo: lo convocaron a prestar un servicio musical en las afueras de la ciudad, donde fue atacado el vehículo en el que se movilizaba su grupo. En el abaleo también resultó muerto otro compañero mariachi y herido el conductor del vehículo.

Share Button