sábado diciembre 5 de 2020

Desintoxicación

19 enero, 2014 Opinión

Lorena Rubiano Fajardo

Por: Lorena Rubiano Fajardo

 “Es el verdadero secreto de la buena salud, física y mental”

 Es muy conveniente que los colombianos, iniciando el año, nos desintoxiquemos de  tanta noticia basura, tanta opinión sesgada o mal intencionada. Es necesario que limpiemos nuestro organismo y nuestra mente, de los excesos de grasa y comida en las vacaciones y de toda esa negatividad que nos van generando nuestros propios dirigentes.

  Nos debemos desintoxicar de las iglesias discriminatorias como la de la familia Piraquive, ojala doña María Luisa no excluya también a las obesas, a las de cirugías plásticas, a las feas o a las  de poca estatura, para poder predicar en el altar de su propiedad o negocio.

  Nos debemos desintoxicar de los fanáticos juristas que corren a decir que los tratados internacionales no son vinculantes ni obligatorios para el estado colombiano, mejor dicho para qué los firmamos, porque según las leyes nacionales y  las normas internacionales, estos están por encima de nuestra propia Constitución.

Nos debemos desintoxicar de los otros  jurisconsultos que dicen que se deben acumular las tutelas cuando esto no es posible porque estas solo involucran a la persona que la interpone y  cada una tiene sus propios términos y solicitudes  y porque no hay norma que lo permita o así lo disponga.

  Desintoxicar a las altas cortes de sus pifias a nombre de la Constitución y las leyes,  de los egos, al Procurador, al Ministro de Defensa y a las Farc de su creencia de que todos son santos y de la avaricia de los dueños de los bancos.

Nos debemos desintoxicar de la violencia que nos tiene tan agobiados, lo ocurrido en la población de Pradera Valle es inhumano, demencial, que desfachatez de la guerrilla estar hablando de paz y matando civiles a doquier y de los taxistas que matan por dos mil pesos.

Nos debemos desintoxicar  de la contaminación que  las carboneras han ocasionado durante años en nuestra bahía más hermosa de América Santa Marta, y de sus desalmados directivos que siguen vertiendo carbón a nuestros mares y a nuestros aires, produciendo enfermedades incurables a sus habitantes que sufren por culpa de estos empresarios de la muerte.

Debemos desintoxicar nuestros espíritus de  la mezquindad, nuestra fauna y nuestra flora, nuestros paramos y nuestros ríos, nuestros montañas, nuestro aire, nuestro planeta, y ojala algún día no muy lejano nos podamos desintoxicar de tanta noticia, novelas y programas que solo inculcan violencia a nuestros hijos.

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