miércoles noviembre 25 de 2020

El humanista Mario Calderón Rivera

albeiro valencia llano

Por: Albeiro Valencia Llano

El pasado 5 de enero falleció en la ciudad de Bogotá este destacado caldense de enorme dimensión académica e intelectual, apreciado en la región y en el país. El siguiente es, a grandes rasgos, un recorrido por su vida, desde la niñez hasta la transformación en un gran pensador.

Los años de formación

Nació el 4 de marzo de 1932 en la población de Neira, en el hogar conformado por el educador Pedro Calderón Restrepo y la dama Ana Rivera Mejía, quienes lograron levantar a sus 11 hijos con el sueldo de maestro y con el producido de dos pequeñas fincas cafeteras.

Mario inició sus estudios primarios en la escuela pública de Neira y los finalizó en el Seminario Redentorista de Sevilla (Valle del Cauca). En 1945 ingresó a la Escuela Apostólica de Santa Rosa de Cabal y continuó la educación secundaria en el Colegio de Nuestra Señora, de la Diócesis de Manizales.

Aficionado a la lectura desde niño, se convirtió en novel escritor a temprana edad; su preocupación por el país nacional lo obligó a incursionar en el periodismo y mostró sus dotes de crítico literario desde el colegio. Se graduó con Medalla de Oro en 1952.

Ingresó a la Pontificia Universidad Javeriana, de Bogotá, a los programas de Economía y Derecho, y en 1954, en compañía de Rodrigo Marín Bernal, iniciaron la publicación del periódico Afirmación, de tendencia laureanista. Desde 1955 empezó a publicar artículos de orientación ideológica en el diario El Siglo; su pluma atacó, sin pausa, la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla.

Itinerario profesional

En 1957 obtuvo el título de Abogado-Economista y un año después fue nombrado Secretario del Consejo de Ministros, durante el gobierno de Alberto Lleras Camargo. Por estos días contrajo matrimonio con la dama bogotana Edna Luz Acebedo, quien estudió Periodismo y Literatura en la Universidad Javeriana.

Pero el joven profesional renunció al importante cargo en la administración Lleras cuando se levantaron los rieles del ferrocarril, en Pereira, con el visto bueno del Ministro de Obras Públicas, Virgilio Barco Vargas; más tarde aceptó la Secretaría de Hacienda de Caldas, durante la administración del gobernador Javier Ramírez Cardona. Después de este ejercicio se vinculó a la empresa privada por invitación de la familia Gómez Arrubla y fundó la Industria Colombo Alemana de Machetes (Incolma), como respuesta a la política de sustitución de importaciones. Al mismo tiempo llegó a la Presidencia de la Cámara de Comercio de Manizales (1960), donde contó con el apoyo de una Junta directiva de lujo: Gustavo Robledo Isaza, Arturo Montes Sáenz, Guillermo Sanín Botero, Jaime Restrepo Mejía, Luis Prieto Ocampo y los hermanos Gabriel  y Eduardo Arango Restrepo. Desde esta posición desarrollaron varios proyectos para la ciudad y la región, como la carretera hacia Aguadas,  el nuevo aeropuerto para Manizales, la defensa del Ferrocarril del Pacífico y la protección del gremio cafetero.

Todo esto coincidía con el período conocido como la verdadera actividad industrial de Manizales, cuando el gobernador José Restrepo Restrepo impulsó la creación de la Corporación Financiera de Caldas, con el fin de animar la incipiente industrialización; en buena parte de este proceso participó el joven profesional Mario Calderón, desde la Secretaría de Hacienda, como Gerente de Incolma, Diputado a la Asamblea, Vicepresidente Ejecutivo de la Corporación Financiera y desde la Cámara de Comercio; de este modo se fue convirtiendo en orientador del desarrollo de la región caldense. Después fue asesor de varios organismos internacionales y embajador temporal de Colombia ante la Asamblea de Naciones Unidas en Nueva York. Estos cargos y asesorías le permitieron conocer diferentes culturas y aprender varios idiomas; había estudiado latín y griego en el colegio y hablaba bien inglés, francés y portugués.

El doctor Mario Calderón ocupó la gerencia del Banco Central Hipotecario durante los años 1979-1989 y desde su dirección apoyó varios programas de enorme importancia, como la reconstrucción de Popayán, azotada por el terremoto de marzo de 1983, la aplicación de la energía solar para el calentamiento de agua en vivienda social y la renovación de algunos centros urbanos para frenar el deterioro físico y ambiental de las ciudades, como el proyecto del Centro Comercial Parque de Caldas, en Manizales.

Para esta época empezó a recibir algunos reconocimientos: el 21 de junio de 1981 el diario La Patria le otorgó la distinción como Caldense del Año 1980; en 1988 la Sociedad Colombiana de Arquitectos lo designó Arquitecto Honorario, y en 1991 la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales lo condecoró con la Medalla del Civismo.

Durante el gobierno de César Gaviria, y cuando Nohemí Sanín se desempeñaba como Canciller, fue nombrado Embajador en Grecia, cargo que desempeñó durante los años 1992-1994; fue tan visible su actividad que el gobierno griego le entregó la máxima distinción que le otorga a extranjero alguno, la Gran Cruz de la Orden Fénix, primer latinoamericano en recibirla hasta ese momento.

El humanista

En la medida en que el doctor Mario Calderón Rivera maduraba en su vida profesional, se sumergía en las lecturas de pensadores de la dimensión de Theilard de Chardin, Edward O. Wilson, Pauli Gunter, Karl Popper, Edgar Morin y Arne A. Wyller; y hacía parte de instituciones como el Club de Roma, el Centro Experimental Las Gaviotas, la Fundación Santillana. Al mismo tiempo se vinculó a instituciones de educación superior, como la Universidad de Caldas, el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y la Universidad Autónoma de Manizales, pero nunca abandonó la publicación de artículos en periódicos de circulación regional o nacional, como El Siglo, La Patria, El Tiempo, La República y Portafolio.

Desde 1980 emergió el humanista y el pensador, fueron apareciendo sus hipótesis y teorías sobre el futuro de la región, del país y del mundo. Escribió numerosos artículos y ensayos y ofreció centenares de conferencias sobre temas de vital importancia: crisis estructural de la caficultura colombiana; la finca autosuficiente de la cultura cafetera; el capital natural del ecosistema andino; el capital social legado por el proceso de colonización antioqueña; el café como cultivo de sotobosque; la colonización antioqueña y la autosuficiencia alimentaria; la “revolución verde” del café, contra la finca autárquica; el desabastecimiento alimentario de la región cafetera; la ecorregión estratégica del Eje Cafetero; los Distritos Agroindustriales de Caldas; la reforestación de las microcuencas; sobre las diversidades biológicas del Eje Cafetero… y numerosas propuestas sobre los retos del departamento, de la región (Caldas, Risaralda y Quindío), del país y sobre el porvenir de la humanidad.

Analizando lo anterior se entiende su llegada al Club de Roma, en 1984, la institución donde se congrega la élite preocupada por el porvenir de la humanidad; en la misma dirección llegó al Consejo Directivo de la Fundación Santillana para Iberoamérica (1989); en 1995 fue Decano de la Facultad de Economía de la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y, más tarde, Miembro del Consejo Superior de la Universidad Autónoma de Manizales y docente de la misma institución.

En abril de 1997 llegó a la Cámara de Comercio de Manizales, como su Presidente Ejecutivo y desde ese momento se preocupó porque la institución estuviera presente en todos los grandes eventos de la región. Para impulsar sus programas contó con el apoyo del ingeniero Gustavo Robledo Isaza, Jefe de Proyectos Especiales; con su equipo promovió los siguiente macroproyectos: el aeropuerto de Palestina, el puerto de Tribugá, la carretera al Chocó, entre Pueblo Rico y Tadó, la integración del Antiguo Caldas, la configuración de la Eco-región Estratégica del Eje Cafetero, la organización del Congreso Mundial Zeri de 1999, la Autopista del Café y el Puerto Multinodal del Magdalena Medio.

Por último, el 31 de mayo de 2001 el Consejo Superior de la Universidad Autónoma de Manizales le otorgó el título de Doctorado Honoris Causa en Ciencias Sociales, teniendo en cuenta su formación, vida académica y profesional, su pensamiento universal y visión de largo alcance, atributos que lo convirtieron en soñador, pensador y hombre de acción. Su brillante pluma, como autor de juiciosos estudios sobre temas regionales, nacionales y del mundo, publicados en libros, revistas y periódicos, lo muestran como un destacado pensador ¡Qué gran líder perdió el país y, sobre todo, la región!

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