jueves diciembre 3 de 2020

Yuri Vargas, en ‘Doctor Mata’: homenaje a la crónica roja colombiana

10 abril, 2014 Farándula

La actriz Yuri Vargas, en compañía del maestro Fausto Cabrera y del actor Nikolás Rincón

Ricardo Rondón Ch.

La Pluma & La Herida

Fotos RCN

No en vano Gabriel García Márquez -en los tiempos en que cometía periodismo- bautizó al cronista de época Felipe González Toledo como “el inventor de la crónica roja”, el más audaz y expedito en este género, como en su época también lo fueron Isamael Enrique Arenas (que se daba el lujo de ‘chiviar’ a la Corte Suprema de Justicia), Miguel Ángel Osorio, pionero del ‘amarillismo’ en Colombia; y el mismo José Joaquín Jiménez, quien bajo el seudónimo de ‘Ximenez’, firmó cantidad de historias del  prontuario judicial bogotano, memorables en el escenario del Salto del Tequendama, personaje que inspiró al joven periodista y escritor bogotano Andrés Ospina para escribir una magnífica novela que se publicó el año anterior.

‘Doctor Mata’, la serie que por estos días tiene en vilo a los colombianos, es un homenaje a este género periodístico que día a día viene desapareciendo de los diarios, y que en tiempos pretéritos fue el habitual atractivo de cientos de lectores, ávidos de enterarse del  hecho delictivo del día, que por ese entonces y en singular importancia, se publicaba en varias entregas. En consecuencia, el arsenal de primera mano para reconfortar las arcas de los empresarios editoriales.

Los llamados ‘sabuesos’ en este tipo de información, eran tan intrépidos y apasionados por el oficio, que llegaban a esclarecer los crímenes primero que las autoridades. Uno de ellos fue Felipe González Toledo (Bogotá, 27 de julio de 1911- Bogotá,  31 de agosto de 1991), cronista inagotable, de un lenguaje “quijotesco y cervantino”, como lo reseñó en el prólogo de su libro de crónicas el poeta Rogelio Echavarría, memorabilia que marcó un estilo y una impronta para generaciones posteriores en el quehacer judicial. (En la saga televisiva, Felipe González es interpretado por Luis Fernando Hoyos, respaldado por la astucia y el coraje de Benito Capote, que también existió, encarnado por Nikolás Rincón).

Autor de crónicas y reportajes de largo aliento como: ‘El cadáver viajero’, ‘La muerte llamó tres veces’, ‘Cuerpo de mujer por libras’, ‘Los misterios gozosos y dolorosos del 301’, ‘La fritanguera y el retratista’ y ‘El caso de la peluca’, entre otros, González Toledo se hizo célebre con uno de los capítulos sangrientos de mayor cobertura y expectativa en los años 40 y 50, el del falso abogado boyacense Nepomuceno Matallana, asesino en serie, que gracias al heroísmo de una humilde mujer, al servicio de un ciudadano de bien (Alfredo Forero, Alfredo Ferro Villegas en la serie, con la rúbrica catedrática de Jairo Camargo), logra desentrañar la siniestra identidad de ‘Mata’ (apócope de Matallana para que no sobrepasará los límites de los titulares de prensa), rastrear con sigilo sus huellas sangrientas y propiciar su encarcelamiento.

En esta extraordinaria serie de formato cinematográfico, con la batuta maestra de Sergio Cabrera, la impecable adaptación y libretos de Nubia Barreto y su equipo; y el elenco de primera línea que se  le atribuye, ‘Doctor Mata’ es un documento valioso para aquellos que saben apreciar el talento, el trabajo y el esfuerzo mancomunado que se invierte en una excelente producción, en este caso, una historia de época, en la que no se reprimieron recursos en materia de ambientación, vestuario, locaciones y, lo más importante, los perfiles fidedignos de sus personajes, obviamente con ese toque solaz e imaginativo que la hace más atractiva al televidente.

El regreso de Enrique Carriazo, uno de los firmes bastiones de la escena criolla, acompañado de la experiencia y el virtuosismo de figuras como Humberto Dorado, Jairo Camargo, Alberto Valdiri, Jorge Herrera, César Mora, Luis Fernando Hoyos, Germán Escallón, Julio del Mar, Florina Lemaitre, Judy Henriquez, Margalida Castro, el mismo Fausto Cabrera, entre otros, pone de presente el vigor, la pasión y el brillo histriónico con que fue concebida y desarrollada esta serie, distante de las ligeras novelas, los desesperantes remakes y los ‘culebrones’ internacionales de los que está plagada la franja prime.

Para su rol de Mercedes Ramos, Yuri Vargas consultó cualquier cantidad de documentos de hemeroteca

Sin lugar a dudas, una de las grandes revelaciones en ‘Doctor Mata’, tiene que ver con el rol protagónico en manos de la joven actriz paisa Yuri Vargas, quien da vida a Mercedes Ramos (Mercedes López en la realidad), un personaje ganado a pundonor, si se tiene en cuenta el seguimiento minucioso que le hizo al mismo, tanto en documentos de hemeroteca, audios, incunables, alterno al trabajo de campo, hasta dar con el perfil preciso que estaba anhelando su director.

Después de una India Catalina por Nancy, la hermana de Marbelle en la serie que lleva su nombre, Yuri le confiere al público, en ‘Doctor Mata’, una mujer de provincia, silvestre, humilde sí; pero honesta y valiente, capaz de denunciar la maldad hasta el punto de poner en riesgo su existencia. Una  Mercedes ahora abrigada en el corazón de muchas mujeres colombianas, dispuestas a seguir su ejemplo.  

La Pluma & La Herida la entrevistó.

Se comenta que Yuri Vargas se ganó el rol de Mercedes Ramos entre varias actrices, algunas de ellas hace tiempo consagradas. ¿Quiénes fueron?

“Sí, este fue un reto grande. Todo empezó desde la primera llamada que me hicieron para convocar al casting. Cuando cumplí al primer filtro de grabación, no pensé que me iba a ganar este protagónico. Lo único que dije fue, ‘que sea lo que Dios quiera’, pero a partir de la propuesta que le llevé a Sergio (Cabrera) para el primer casting, que a él le gustó mucho, me sentí más segura y confiada de que Mercedes era para mí”.

Y de las actrices reconocidas, ¿quiénes estaban?

“Había un número considerable, pero de las más duras en competencia, en el examen final: Angélica Blandón y Martina García”.

Pues estamos hablando de dos figuras de grandes ligas: Martina, por ejemplo, que ya ha hecho cine en México y en Europa, particularmente en España.

“Sí, claro. Pero yo tenía el personaje metido en la cabeza y en el cuerpo las 24 horas del día y lo trabajé con dedicación, independiente de rivalidades. Y cuando uno da lo mejor de sí se ven los resultados”.

¿Qué comentario hizo Sergio Cabrera cuando le dio la aprobación?

“Él desde el principio fue muy honesto conmigo y lo que más le gustó, además del trabajo histriónico, es que me haya empapado de la historia, de los personajes, no sólo del que yo iba a desarrollar. Incluso le llamó la atención que me hubiera leído muchos documentos alrededor del protagonista: Nepomuceno Matallana, como el perfil más fidedigno de este personaje, escrito por el cronista Felipe González Toledo”.

Se puede decir que el de Mercedes Ramos, con una India Catalina de por medio, ¿es a la fecha el rol más importante en su carrera?

“Sí, por supuesto. Mercedes es un escalón más con el que abrigo nuevas ilusiones en mi camino actoral”.

Cómo fue el laboratorio de construcción de Mercedes Ramos, con la reportería y el trabajo de campo que el personaje exige.

“Yo empecé a trabajar por las plazas de mercado, porque en estos escenarios, en cualquier región que sea, hay muchas Mercedes: mujeres trabajadoras, humildes, con su belleza silvestre, pero también con su ingenuidad. Cuando fui a Sesquilé me pasó algo curioso, porque allí encontré en definitiva a la Mercedes que yo estaba buscando para la serie: una mujer ceñida al perfil de la historia, con sus tics, su sencillez, su ternura, pero también con su fortaleza y templanza”.

Porque  Mercedes Ramos no es el común denominador de las campesinas colombianas, trabajadoras, sí; pero la mayoría abnegadas: la de Doctor Mata es casi una heroína.

“Justamente lo que rescaté de ella fue su valentía, su coraje, su intuición para detectar y denunciar la maldad, incluso poniendo en juego su propia vida. Mercedes, en medio de su legítima ingenuidad de campesina, no come entero. Y ese es el atractivo que se ganó en la crónología de ese entonces, y espero que ahora en la serie”.

¿Y cómo definió el tono, auténtico por cierto, del acento del altiplano cundiboyacense de época?, porque no es impostado sino muy suyo, muy laboratorio.

“Pues ese fue uno de los aspectos que más le gustó a Sergio. Yo lo trabajé solita, horas enteras, en mi casa, a donde fuera. Fue un trabajo introspectivo, pero también de imaginación. Cuando Sergio me escuchó hablar así, me dijo: ‘déjalo así quietico, no le cambies nada. Se escucha bien natural’. Y así se hizo”.

Trabajar en una serie de hechos verídicos, pero más de antología, es un gran aliciente para toda actriz que se respete. Usted lo logró por su talento, con un pellizquito de suerte. ¿Qué le ha representado ese marco histórico como protagonista?

“Para mí ha sido una fantasía, al punto que me da la impresión de que lo he estado viviendo en carne propia, es decir, como si yo fuera la Mercedes Ramos real.  Es una experiencia gratificante tanto en lo personal como en los profesional, porque si tú analizas, no es una historia que se repite: cada capítulo es contundente y tiene cantidad de claves y enigmas qué resolver, esto gracias a la virtud de la libretista, Nubia Barreto. De modo que es una serie con calidad y argumento, distante de la reiteración y de los lugares comunes que se ven en otras novelas”.

Además de la puesta en escena, con una plataforma, un diseño, un vestuario y una ambientación que se ajusta al universo cinematográfico. Ahí está impreso el sello de Sergio Cabrera.

“Por supuesto, y que no tiene nada qué envidiarle a las grandes producciones internacionales que observamos a diario en la televisión por cable. En cada capítulo de ‘Doctor Mata’ siempre paso algo. Si tú te pierdes uno, lo más seguro es que te desvíes de la historia”.

Vale la pena destacar que muchas domésticas se habrán identificado con Mercedes. Pero más las de época, las que ya peinan canas. ¿La han parado en la calle para reiterárselo?

“Es muy hermoso ese reconocimiento, pero no sólo de las empleadas sino de diversas personas que vienen siguiendo la serie y que dan su opinión, no sólo de Mercedes sino de todos los personajes, cada uno con un sello propio. Ahí hay para escoger lo que quieras”.

Y el elenco que la rodea. ¿Qué se siente estar al lado de grandes figuras de la televisión como las que en ‘Doctor Mata’ la rodean?

“Pues cada capítulo, cada escena, fue como asistir a una clase de actuación. Por eso no me canso de decir que haber logrado este protagónico es una bendición para mi carrera, no sólo por las enseñanzas que he recibido, sino por la forma cariñosa y cordial como me han tratado”.

Por ejemplo, ¿qué se le aprende a Carriazo?

“El sentido de generosidad del que él goza, pero también rigor y disciplina”.

¿A Jairo Camargo?

“El trabajo puntual y preciso en las escenas y en los textos. Jairo es un perfeccionista a morir”.

¿A Humberto Dorado?

“Él es una cátedra de mundo y de vida, pero también un caballero con sobrado carácter”.

¿A César Mora?

“César es diversión y pasión por el arte”.

¿A Florina Lemaitre?

“Florina es complicidad, altruismo; una señora artista en todo el sentido de la palabra”.

¿Y a la gran Señora de la Actuación, Judy Henríquez, que acaba de recibir el premio India Catalina a Toda una Vida?

“Por ella siento gran respeto y admiración”.

Qué decir de Sergio Cabrera, el director de orquesta.

“Con él hay que convertirse en una esponja, porque sus conocimientos y su experiencia no tienen límites”.

¿Existe la posibilidad, con el genio de Sergio, de que ‘Doctor Mata’, a largo plazo, se pueda ver en cine? Porque merece una película. ¿O no?

“Bueno, esa idea no está descartada y mucha gente, imagino, coincidirá contigo: verla en pantalla grande. Pero amanecerá y veremos”.

¿Le hubiera gustado vivir la época en que se desarrolla ‘Doctor Mata’, la de los años 40?

“A mí me seducen muchos elementos que confluyen en la serie, empezando por el vestuario, por la clase y el glamour de las mujeres. Y, por supuesto, la elegancia de los hombres, algo que desapareció en la Bogotá de hoy en día”.

Bueno, usted ya acabó las grabaciones de ‘Doctor Mata’. ¿A qué está dedicada ahora?, ¿en qué anda Yuri Vargas?

 “Estoy preparando una obra de teatro que se estrena en agosto, se llama ‘La serotonina’, y también una película que se filmará en Medellín, a mediados de este año. En televisión cursan ahora mismo dos casting para RCN, que me tienen muy entusiasmada”.

Alguna vez me enteré, cuando lanzaba sus productos exfoliantes, de cuatro elementos que la identificaban: amor, dulzura, pureza y camino. ¿Esa es Yuri Vargas?

“Sí, para mí esas palabras han marcado profundamente mi vida, porque esa es la esencia de la mujer: de la mujer que debe ser valorada, amada y respetada. Por eso me parece cruel y denigrante todas estas noticias que están pasando de los ataques con ácido. Es inconcebible, no hay derecho”.

Como buena paisa, empresaria, ¿no se le ocurrirá comercializar más adelante el pañolón que identifica a Mercedes Ramos, pero con un toquecito de glamour?

“Sí, claro, está buena la idea. Pero mientras eso suceda van a ver cuando Mercedes se despoje del pañolón. Ahí les paso un adelanto”.

¿Y Mercedes va hasta el final?

“Eso no lo puedo adelantar porque se perdería el interés por la serie”.

¿A quién le dedica su personaje de Mercedes?

“A mi hermanita, que es el centro de mi vida, y que está estudiando actuación”.

‘DoctorMata’ es un homenaje a la crónica roja en Colombia. ¿Qué opina de los tabloides que se dedican a este tipo de información?

“Que son necesarios porque cumplen con una labor de denuncia. Fíjate no más lo que pasó con el agresor de Natalia Ponce de León. Si no hubiera sido por los medios, en colaboración con la ciudadanía y el respaldo de la policía, pues no hubieran dado con el paradero del delincuente.  A mí me gustan los tabloides. Es un trabajo respetable. Y es que todo no puede ser color rosa”.

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