sábado enero 16 de 2021

El_Globito Arribista Nicolás Gaviria y Alberto Casas, Siameses

08 marzo, 2015 Opinión Pedro Gambetta

Por: Pedro Gambetta

Hay varias sorprendentes similitudes entre la personalidad de Pablo Alberto Casas Santamaría, integrante de la mesa de trabajo de la W Radio, y la de Nicolás Gaviria, el joven colombiano que por estos días ha hecho famoso el ridículo argumento “¿usted no sabe quién soy yo?”.

Es claro que, en ambos casos, persiste un horrible descontento por ser quienes son. Ellos no aceptan su condición; la nacionalidad y el estrato social que ostentan nunca les basta. Una lenta y dolorosa enfermedad, popularmente conocida como ‘arribismo’.

Mientras Nicolás Gaviria se autoproclama frente a las autoridades, unas veces como sobrino del expresidente Cesar Gaviria, acudiendo así a una supuesta ‘sangre azul’ en sus venas, y otras veces como agente norteamericano de la CIA; por el otro lado Pablo Alberto Casas Santamaría quisiera envejecer, según ha dicho al aire en los micrófonos de la W. Radio, no en una finca de un pueblito campesino de su original Boyacá, sino en un Castillo francés, acompañado por el modisto Givenchy. “Me da envidia” (sic), nos ha confesado con sincera melancolía.

En consecuencia, a Gaviria y Casas Santamaría LES PRIVAN los cocteles, los clubes, y los hipócritas abrazos de quienes aparecen en la Revista Jet Set, en donde las personas se pelean por parecer de otro mundo, menos de éste. Una ansiosa y vergonzante búsqueda de exclusividad, sin duda patológica, que poco a poco les convierte en una caricatura de sí mismos, para la muestra…

Pablo Alberto Casas Santamaría le está diciendo todos los días, y de todas las formas posibles a sus compañeros de la mesa de trabajo de la W. Radio: “¿USTEDES NO SABEN QUIÉN SOY YO?”

Se los dice al asumir que son los demás quienes tienen que comprometerse en el análisis crítico de la cotidianidad nacional, mientras él se encarga, no sólo de elaborar insípidos apuntes y noticas de club, sino de defender a los potentados colombianos que sus compañeros de mesa entrevistan, no sin dificultad.

Es decir, mientras los demás trabajan, Casas Santamaría hace relaciones. Pero claro, acaso “¿ustedes no saben quién soy yo?”…

Ya lo he dicho antes: Pablo Alberto es un “infiltrado” en la W. Radio, un reaccionario siempre dispuesto a la justificación del régimen. Con lo cual sus compañeros tendrán la doble tarea de refutar a los entrevistados, y refutar también a su ‘compañero’ Casas Santamaría, siempre dispuesto a traicionarlos al aire.

Casas Santamaría está convencido que no es el Director formal de la W. Radio, sino él, y sólo él, quien puede espetarle a la audiencia y los periodistas de la emisora, un cortante “SUFICIENTE”, cuando en su criterio un tema en desarrollo ya no corresponde, aunque los demás piensen lo contrario. Pero por supuesto, es que “¿ustedes no sabe quién soy yo?”.

Lo peor (o lo mejor, según se quiera ver) es que, al final, todos sabemos quiénes son Nicolás Gaviria y Pablo Alberto Casas Santamaría; menos ellos. Es el inexorable destino de los arribistas.

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