viernes noviembre 27 de 2020

Ante inminente eliminación del Consejo Superior de la Judicatura, renuncia presidente Néstor Osuna

22 mayo, 2015 Generales, Internacionales

presidente Néstor OsunaEn la tarde de hoy, el presidente de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura electo el 10 de diciembre del 2013, presentará su carta de renuncia al cargo, ante el Senado de la República, por disensión con la reforma al equilibrio de poderes que cursa su trámite en el congreso. El magistrado solicita que se haga efectiva la renuncia a partir del 5 de junio.

En una carta presentada al presidente del Senado, José David Name, expresó lo que sería su principal motivación para dejar el cargo:

“En lo personal no concibo la magistratura si no es para defender los derechos fundamentales de los ciudadanos, y para eso la herramienta de la acción de tutela. Esa es una razón por la que he decidido retirarme, y no estar un solo día en el nuevo órgano que nace con ese castigo”.

Ante la evidente eliminación del Consejo Superior de la Judicatura para la creación de un nuevo órgano el magistrado aseguró que no quiere atornillarse a su cargo. “Siete veces el Congreso me ha dicho que me vaya y la octava la quiero escuchar desde afuera”, afirmó.

“Percibí como la idea de cómo íbamos a hacer para quedarnos más tiempo, para seguir ganando suelto, para ver si nos respetaban el periodo”, aseguró el togado al asegurar que no quiere que le respeten el periodo de ocho años, puesto que ha escuchado en repetidas oportunidades las voces del Congreso y de la sociedad que quiere que se vaya.

Reconoce que ese alto tribunal inminentemente será eliminado, a la vez que manifiesta que es cierto que la justicia necesita una reforma pero dice que no precisamente como la que se está realizando actualmente. Osuna critica que el Congreso de la República no escuche las observaciones que desde la Rama Judicial se hacen al proyecto de reforma.

El proyecto propone eliminar el Consejo Superior de la Judicatura y la creación de dos órganos sustitutivos, uno se llamará en un futuro Consejo de Gobierno y el otro Gerencia de la Rama Judicial.

El pronunciamiento de Osuna se conoce justo cuando se vive un clima de tensión en la rama judicial por la Reforma de Equilibrio de Poderes que ya fue aprobada en su séptimo debate en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes.

El magistrado llegó a la Judicatura en reemplazo de Henry Villarraga quien salió de esa corporación por hechos de corrupción.

Osuna fue elegido magistrado el 10 de diciembre de 2013 y se posesionó en el cardo el 28 de enero de 2014.

Desde agosto del año pasado viene tramitándose un proyecto de reforma constitucional que suprime el órgano para el que fui elegido y lo remplaza por una Comisión de Disciplina Judicial que, a pesar de conservar su carácter jurisdiccional, tendrá una prohibición explícita para tramitar y resolver acciones de tutela.

Conozco las razones coyunturales que hay tras esa propuesta pero, sinceramente, no concibo el ejercicio de la magistratura sin la posibilidad de proteger los derechos fundamentales mediante la herramienta más importante que ha creado la sociedad colombiana para ello: la acción de tutela. Así las cosas, no me siento comprometido con el diseño de ese nuevo tribunal.

De otro lado, a lo largo del trámite de este proyecto de reforma, en numerosas ocasiones, ante el Congreso de la República, en foros académicos y ante los medios de comunicación, he expresado mi criterio sobre las ventajas y desventajas del modelo que tenemos y el que se viene proyectando. Soy una persona abierta a la controversia y a la crítica: no le temo al desacuerdo ni al escrutinio de mis opiniones. En esos eventos he constatado el amplio rechazo social y político que suscita el Consejo Superior de la Judicatura, a veces por razones muy válidas y también a veces sin fundamento alguno.

He oído también las voces que consideran que el principal interés de varios magistrados en esta discusión es mantener sus privilegios y fueros, y, en el caso propio, conservar el cargo o prolongar su duración lo más posible, a pesar de la decisión democrática de suprimir el órgano. No puedo erradicar esa sospecha solo con mis palabras, así que considero necesario presentar mi renuncia, para con este hecho demostrar que eso no es cierto: no pretendo obtener ninguna ventaja personal con la exposición de mis ideas sobre el proyecto, ni ejercer un cargo a contrapelo de las decisiones del Congreso de la República, ni mucho menos presentar alguna pretensión patrimonial frente a la reforma constitucional que probablemente se aprobará.

Me he desempeñado por más de 25 años como profesor de derecho constitucional, y aunque no formo parte de las élites gobernantes del país, fui elegido magistrado de una las “altas cortes” de la nación. Durante estos últimos 16 meses he tenido el orgullo y el desafío de proteger los derechos fundamentales de mis conciudadanos y de velar por la ética y la corrección de los jueces y abogados del país. Es una dignidad inmensa que he procurado honrar con todos mis actos, públicos y privados. En el ejercicio de la magistratura he volcado sin reservas mis conocimientos y mi energía vital: son varios miles de sentencias, todas con rigor jurídico, imparcialidad y sentido de justicia.

No tengo una visión catastrofista de la sociedad colombiana ni de sus instituciones. Considero que con ensayos y errores, y en medio de condiciones siempre adversas, los colombianos hemos logrado construir un estado de derecho sólido y una democracia con la cual vale la pena comprometerse, pese a todos sus defectos.

Todo lo anterior me ha llevado a la convicción de la pertinencia de retirarme del cargo. Dejo de ser magistrado, pero no ciudadano.

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