miércoles mayo 12 de 2021

El glifosato y otros plaguicidas letales para los humanos, según investigaciones de la Universidad Nacional de Colombia

03 mayo, 2015 Educación, Generales, Salud

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 En el debate abierto por la recomendación del Ministerio de Salud para que se suspenda el uso del glifosato para exterminar cultivos ilícitos en Colombia, terciaron ahora catedráticos e investigadores de la Universidad Nacional, que, además, lo hicieron extensivo a otros plaguicidas utilizados habitualmente en la agricultura colombiana, concluyendo que algunos de ellos son letales, esto es, causan la muerte.

En el caso del glifosato, la Universidad Nacional de Colombia realizó una investigación teniendo como referencia los peces y comprobó que los indicadores de contaminación revelaron un efecto mayor al que aparentemente se había señalado.

En la investigación, elaborada por los profesores Diana Ocho, del Grupo de Investigación en Toxicología Acuática y Ambiental de la U.N. y Jaime González, titular de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, se estudiaron los efectos del glifosato en los peces cachama y yamú y se encontró que ante exposiciones cortas de 96 horas con esta sustancia se producían reacciones conocidas como estrés oxidativo.

Se evaluaron las enzimas (proteínas catalizadoras de reacciones que hacen parte de los tejidos) de estrés oxidativo, encargadas de contrarrestar la acción oxidante del herbicida.

“Encontramos que estas se consumieron durante la exposición al glifosato. Esa disminución con respecto a los peces control demostró que el herbicida genera cambios en la bioquímica de los tejidos. Si estos continúan, pueden llevar a daño celular”, señaló Jaime González.

También midieron las enzimas transaminasas de la sangre y notaron que se habían elevado, indicativo de un efecto tóxico directo sobre el hígado, principalmente. Además se encontró que los órganos más afectados son las branquias, pues son el lugar de ingreso y contacto directo con el tóxico.

En opinión de González, el tema del glifosato va más allá de la toxicología y de las enzimas de estrés oxidativo, y cobra más fuerza en la parte social. “En otros países, antes de tomar decisiones políticas sobre el uso de un agente químico se hacen estudios previos para evaluar el impacto posible. Aquí ocurre lo contrario: las sustancias se estudian luego de su aplicación”, comenta.

Por eso, aplaude la recomendación del Ministerio al Consejo Nacional de Estupefacientes de suspender las fumigaciones teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud determinó un posible efecto carcinogénico de parte del glifosato.

“Hoy por hoy, con lo que se ha descubierto sobre la clasificación del glifosato como posible carcinogénico pareciera que las células cancerosas necesitan de esas sustancias o metabolitos que produce el estrés oxidativo para mantenerse”, afirmó el profesor.

Lo más reciente que se estudia en la Universidad Nacional es el efecto sobre los peces en la parte reproductiva.

El Grupo de Investigación en Toxicología Acuática y Ambiental viene trabajando en los últimos 11 años el tema del glifosato utilizando peces como biomodelos de investigación.

Por ahora, suspender la aspersión con glifosato no es una decisión tomada y debe ser evaluada por la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, es decir, la entidad estatal que otorga la licencia para realizar este tipo de fumigación, y deberá pasar por evaluación del Consejo Nacional de Estupefacientes.

Los plaguicidas

Respecto a los plagicidas de uso habitual en la agricultura colombiana, la investigación realizada por la Universidad Nacional advierte que estos no solo afectan a roedores, ácaros o insectos, sino también a la salud humana, tal como lo evidencia un trabajo toxicológico sobre el carbofurán, el metamidofos y el aldicarb.

La toxicología forense determina que los síntomas que presentan estas sustancias van desde asfixia, congestión en la cara y cianosis en labios, nariz y dedos, hasta daños internos como congestión pulmonar, edema pulmonar hemorrágico y presencia de mucosa gástrica congestionada.

Los productos mencionados, conocidos con nombres comerciales de furadán, temik y tamaron, respectivamente, son usados para control de plagas en el sector agrícola, pero también generan intoxicación aguda en las personas. En el análisis realizado, el promedio de cantidad suficiente para ocasionar la muerte estuvo entre los 0.1 y los 5 microgramos por mililitro.

La investigación se centró en 34 casos de personas fallecidas provenientes de Bogotá, Cundinamarca y Boyacá, entre hombres y mujeres con diferentes intervalos de edad. Con el uso de técnicas como la cromatografía líquida con espectrometría de masas, se determinaron las dosis que resultaron suficientes para que estos individuos murieran.

A partir de las muestras de sangre de los occisos, se realizaron las pruebas de cromatografía líquida, con el fin de separar los componentes de la muestra, para luego definir qué tipo de sustancia aparece en la sangre gracias a la espectrometría de masas, que delimita la composición de la muestra y el peso molecular de las sustancias.

“Este es un método selectivo, sensible y específico”, afirma la docente Diana Jazmín Mariño, magíster en Toxicología de la U.N., quien señaló que a través de este se confirmó que las sustancias letales para estas 34 personas fueron carbofurán (furadán), aldicarb (temik) y metamidofos (tamaron). La primera estaba en dosis entre 0,1 hasta 5 microgramos por mililitro; la segunda, desde 0,1 hasta 2,5 microgramos por mililitro, y la última, en una concentración mayor a 5 microgramos por mililitro.

“Esta información ayuda, por ejemplo en una investigación judicial, para establecer las causas de muerte de una persona, pues es un complemento para llegar a la conclusión de la manera en que se ocasionó el deceso, ya sea accidental, un suicidio o un homicidio”, señala la investigadora.

El estudio de la profesora Diana Jazmín Mariño demuestra, además, que el carbofurán es el componente que más casos letales presenta entre el número de occisos en las tres regiones, con un 56 %; le sigue el metamidofos, con un 23 %; y el aldicarb, con un 21 %.

Si se mira desde el punto de vista geográfico, el 53 % provienen de Cundinamarca; Boyacá le sigue con 29 % y, posteriormente, Bogotá, con el 18 %. El departamento cundinamarqués reporta casos con los tres plaguicidas, mientras que los otros lugares solo tienen en común la presencia de carbofurán.

Con respecto a los intervalos de edad, el mayor porcentaje de víctimas de plaguicidas (29 %) estaban entre 36 y 50 años; en segundo lugar, los mayores de 50 (23 %); les siguen, menores de 18 (21 %); entre 19 y 25 (15 %), y entre 26 y 35 años (12 %).

Los casos estudiados, gracias a trabajos de levantamiento y análisis por patólogos y médicos forenses, determinaron que el suicidio, con el 62 %, fue la principal forma de muerte usando plaguicidas. (Con información de la Agencia de Noticias U.N.)

Nota de la redacción: Los herbicidas son sustancias que se utilizan para controlar o eliminar las malas hierbas que dañan a los cultivos.

Los plaguicidas o pesticidas son sustancias químicas empleadas para controlar o combatir algunos seres vivos considerados como plagas que pueden estropear los campos y los frutos cultivados.

Los agroquímicos de efectos fitotóxicos, son utilizados para detener, inhibir o destruir plantas no deseadas (maleza), para alterar su crecimiento así como bloquear o impedir su propagación o la germinación de sus semillas.

Dentro del grupo de los plaguicidas los herbicidas ocupan el primer lugar en valor de ventas a nivel mundial con un 45 % del total.

Se estima que por causas de la maleza se pierde un 20 % de la producción en los países desarrollados y hasta un 60 % en países en desarrollo.

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