viernes diciembre 4 de 2020

‘¡Coherencia, señores de las Farc!’: Humberto de la Calle

26 junio, 2015 Política

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La Habana, 26 de Junio_ RAM_ Un día antes de terminar el ciclo 38 de conversaciones en La Habana, el Jefe de la Delegación del Gobierno, Humberto de la Calle, hizo un enérgico llamado a las Farc para que sean coherentes y les recordó que este no es el camino para llegar a un cese al fuego bilateral.

«¡Coherencia señores de las Farc! La apelación hoy a la Encíclica ‘Alabado seas’ es absolutamente incomprensible. La idea de proclamar la defensa del medio ambiente, destruyendo el medio ambiente, es inaceptable. No hay un sólo colombiano que comprenda esta concepción. Y menos, claro está, un pobre pescador de Tumaco, un habitante  del Chocó, de tantos lugares afectados en sus derechos mínimos sin agua, sin energía eléctrica, sin forma de obtener su sustento», dijo.

De la Calle habló del ataque que la guerrilla ordenó el pasado domingo contra el oleoducto Trasandino que causó el derrame de 410 mil galones de crudo en Tumaco, Nariño. Semanas atrás, en Puerto Asís, Putumayo, 19 tractomulas habían sido obligadas por esta organización a verter 131 mil galones de crudo que contaminaron fuentes hídricas y cultivos. En total hay casi 300 mil campesinos y pescadores afectados por los daños ambientales causados por estos atentados. Pero al mismo tiempo, ‘Pastor Alape’ leyó hoy el comunicado «Farc saluda encíclica papal» que habla sobre el llamado del Papa Francisco para que el mundo cuide el medio ambiente.

Ante esta contradicción, De la Calle dijo: «no es posible que mientras hacemos esfuerzos por dignificar la vida en el campo para promover la sustitución de los cultivos ilícitos, para crear las condiciones de un desarrollo agrario sostenible y responsable, en el entre tanto se den hechos como el que hoy vive Tumaco y algunas otras zonas de nuestro país».

Explicó que dialogar en medio del conflicto no es una excusa para atentar contra la población civil: «la regla es negociar en medio del conflicto. Pero atentar contra un oleoducto, dejar a miles de personas sin servicios vitales, eso no es un acto de guerra, eso no hace parte del conflicto. Que quede claro, que quede clarísimo».

El Jefe de la Delegación del Gobierno hizo, por último, un llamado a las Farc para tomar decisiones: «De verdad, es hora de tomar decisiones, no hay que tenerle miedo a la paz. Es hora de dar el paso definitivo hacia la paz. Los colombianos esperan hechos de paz, no ataques insoportables a la población bajo el manto ficticio de la guerra. Si la idea es obtener un cese del fuego este no es el camino y además, repito, no hay guerra que justifique estos hechos recientes por los cuales elevamos nuestra voz de protesta a nombre de la Delegación del Gobierno».

Declaración  jefe de la delegación del gobierno Humberto De La Calle

Buenos días señores,

Hoy, o mejor en este mismo momento,  160 mil habitantes de Tumaco, de las veredas y corregimientos cercanos están sin agua. Una mancha de crudo está a solo unos metros de la bocatoma del acueducto y amenaza con llegar al mar por culpa de un atentado de las Farc contra el oleoducto.  Pasarán años, años, tal vez más de una década,  para recomponer esta tragedia ambiental.

No deja de ser paradójico, ante este desolador panorama, escuchar las palabras de apoyo a la encíclica del Papa Francisco que pide al mundo cuidar el medio ambiente.

Estamos aquí para terminar el conflicto y cada paso que damos debe ir en esa dirección.  No es posible que mientras hacemos esfuerzos para dignificar la vida en el campo,  para promover la sustitución de los cultivos ilícitos, para crear las condiciones de un desarrollo agrario sostenible y responsable, en el entre tanto se den hechos como el que hoy vive Tumaco y algunas otras zonas de nuestro país.

Sí, es cierto, es cierto, la regla es negociar en medio del conflicto. Pero atentar contra un oleoducto, dejar a miles de personas sin servicios vitales, eso no es un acto de guerra, eso no hace parte del conflicto. Que quede claro, que quede clarísimo. La decisión de conversar en medio del conflicto no es una disculpa para enmascarar graves hechos que afectan a la población civil. Que afectan a los ciudadanos pobres hoy, que afectarán también a generaciones futuras durante largo tiempo.

En sólo 27 días, en 27 días, el recuento de los ataques que terminan por afectar a miles de civiles es incomprensible y va en contravía del esfuerzo que estamos haciendo aquí.

Por ejemplo, en Puerto Asís, Putumayo, 19 tractomulas obligadas a verter 131 mil galones de crudo, cinco veredas y centenares de habitantes fueron afectados, incluso hoy se contempla reubicar a los pobladores porque el crudo está llegando a las puertas de sus casas.

Hace una semana, en otro ataque cerca igualmente de Tumaco, otras dos fuentes hídricas fueron afectadas. 2.200 personas, campesinos y pescadores fueron las víctimas y hoy están  pasando serias dificultades para obtener su sustento diario. Y  apenas hace cuatro días en otro ataque también a un oleoducto cerca de Tumaco, el río Mira fue contaminado con 400 mil galones de crudo que también están  llegando al mar.

Las Farc tienen que aplicar un mínimo de coherencia. Coherencia señores de las Farc. La apelación hoy a la Encíclica «Alabado seas» es absolutamente incomprensible. La idea de proclamar la defensa del medio ambiente, destruyendo el medio ambiente es inaceptable. No hay un solo colombiano que comprenda esta concepción. Y menos claro está, un pobre pescador de Tumaco, un habitante  del Chocó, de tantos lugares afectados en sus derechos mínimos sin agua, sin energía eléctrica, sin forma de obtener su sustento.

Señores de las FARC: es hora de tomar decisiones. De verdad, es hora de tomar decisiones, no hay que tenerle miedo a la paz. Es hora de dar el paso definitivo hacia la paz. Los colombianos esperan hechos de paz, no ataques insoportables a la población bajo el manto ficticio de la guerra. Si la idea es obtener un cese del fuego este no es el camino y además, repito, no hay guerra que justifique estos hechos recientes por los cuales elevamos nuestra voz de protesta a nombre de la Delegación del Gobierno.

 

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