miércoles diciembre 2 de 2020

Nómina hay… Falta equipo

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Por Esteban Jaramillo Osorio

El mismo guión del mundial, con sus  inconfundibles señales de identidad. Colombia, en el último ensayo antes de la copa, tuvo su característico  juego combinativo, de una banda a la otra, con pases largos y profundos, en verticalidad  a ritmo sostenido, intensidad en cada jugada y propuesta de ataque permanente, pero sin la adecuada definición ante la red. Al frente, Costa Rica, una caricatura del rocoso equipo que Jorge Luis Pinto mostró en Brasil. Falcao volvió a exhibirse en el gol, pero mantuvo su ansiedad en cada jugada, lo que lo lleva a la precipitud de movimientos, o a la imperfección en el golpeo final, aunque poco a poco va limpiando su camino para llegar al nivel que lo consagró.

Futbolista- atleta. Así se exhibió James Rodríguez. Se vio enchufado, comprometido en todas las jugadas,  como hilo conductor de las acciones colectivas, pero negado ante la red. No anotó, aunque varias veces lo intentó, pero con el protagonismo de su liderazgo indiscutido, sus toques de calidad y sus asistencias a gol, para un destacado papel en el partido. Se excedió en la búsqueda a su socio predilecto, Falcao García, a quien quiere redimir. Con él compartió derroches físicos, pero paso por alto a  Jackson Martínez, sin conexión en los circuitos cerca a la portería.

James es el símbolo estimado de esta selección. Es diferente. Cuanto ha evolucionado en un año en el Real Madrid. Juega a lo largo y a lo ancho de la cancha, se involucra con sus compañeros (en especial con Cuadrado, que mantiene sus desbordes fulminantes) y activa su talento con la idea de dominar el juego en todas sus facetas, con la pelota como su aliada indescartable.

La selección mostró que aún no está estructurada en las tareas defensivas. Cuando Costa Rica atacó, en los minutos finales, se vieron fisuras en el muro de contención. No fue suficiente para evitarlo, el dinamismo de Sánchez, la roca, también mandón como James, en su  fortaleza en el terreno medio, mal secundado por una línea de fondo endeble e improvisada, con movimientos mal ajustados. A ocho días de la copa, son muchas las razones que fortalecen el favoritismo para lograr el triunfo, con la idea única de reafirmar y mejorar la inolvidable tarea del mundial.

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