jueves mayo 6 de 2021

El impacto del dólar en la actividad edificadora

16 septiembre, 2015 Económicas

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  Tal y como sucede en otros sectores, para la actividad edificadora un dólar que supera los $3.000 tiene efectos nocivos para la demanda de importados y en consecuencia aumentos generalizados en los precios de insumos, pero también significa la oportunidad para exportar e impulsar la inversión extranjera.

“Se deben tener en cuenta las dos caras de la moneda del actual fenómeno cambiario. Más allá de lo que ocurra de forma indirecta sobre la demanda agregada y las expectativas, se debe centrar la discusión en los efectos directos sobre los costos de construcción y las posibilidades de incrementar las inversiones en dólares que realizan locales y foráneos en proyectos constructivos”, dice la presidente de Camacol, Sandra Forero Ramírez.

Por un lado, explica que la construcción de edificaciones ha venido  aumentando de forma sostenida la demanda de insumos importados. Hace una década, se demandaban menos de US$500 millones en materiales para  la construcción y ahora la cifra supera los US$2.000 millones, es decir que se pasó de 8 % a 20 % de bienes importados sobre el total del consumo intermedio sectorial.

“Eso hace que el impacto en los costos de construcción ante una devaluación sea mucho más notorio. Nuestras estimaciones muestran que el 33 % de los materiales de construcción tienen una relación directa con la tasa de cambio. El 64 % de esos materiales reflejan hoy encarecimientos superiores al promedio y representan 18 % de los costos directos de construcción de los proyectos de vivienda”, afirma la Ejecutiva del Gremio.

Sin embargo, por el otro lado está la oportunidad de canalizar recursos de inversión en dólares hacia la actividad. Un ejemplo son las remesas que recibe el país, que de acuerdo con las  cifras del Banco de la República, en el último año entraron US$4.287 millones en remesas del exterior, cifra que valorada a la tasa de cambio actual asciende a $12 billones y alcanza su nivel máximo histórico.

Es decir, los hogares receptores de esos recursos tienen hoy un poder adquisitivo 60% superior al de un año atrás que, teniendo en cuenta las encuestas realizadas por el BID, 55% de esos hogares tenía interés de invertirlas en finca raíz.

 “Sobre la mesa están los riesgos y las oportunidades de la actual coyuntura cambiaria para el sector edificador. Ahora las empresas deben anticipar los efectos en los costos de construcción, cubrir los riesgos derivados, y materializar con proyectos bien segmentados las nuevas oportunidades que traen las inversiones en dólares encaminadas hacia la vivienda nueva del país”, concluye la presidente de Camacol.

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