miércoles mayo 25 de 2022

Futurizando Colombia

Clara-Inés-Chaves

Por: Clara Inés Chaves Romero*

El pasado 17 de febrero se llevó a cabo un interesante foro en Bogotá, llamado ¨Colombia hacia un país de altos ingresos con movilidad social ¨ organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo BID y con la participación de la revista Semana, y del cual existe un libro que se titula de igual forma.

Este fue un excelente ejercicio en el cual se analizó la situación actual del país y a la vez se hizo una perspectiva de lo que podría ser Colombia en el 2030.

El foro contó con la participación de distintos actores versus representantes de los diversos sectores de la industria, de la economía y de la academia, así como de Planeación Nacional quienes hicieron un análisis de las falencias actuales, de sus potencialidades y de lo que se podría hacer entre todos, para mirar con optimismo, y hacer realidad el mismo, visualizando una Colombia desarrollada en 15 o 20 años.

Como lo mencionaron algunos intervinientes en dicho foro, ¨para saber a dónde vamos tenemos que saber de dónde vinimos¨, y en ese orden de ideas se llegó como a la conclusión de la necesidad de mirar los pilares del estado moderno, los cales son las instituciones, el territorio, justicia y autoridad.

Se debe entonces crear instituciones fuertes, hacer más presencia del Estado, devolver la credibilidad a la justicia y ejercer autoridad, pero lo más importante de todo, sin el cual no podría ser viable estos pilares, es crear una verdadera cultura de legalidad en todo el pueblo colombiano, ya que de esta manera podrá ser realidad el fortalecimiento y la eficacia de los pilares antes mencionados.

Si logramos que exista un verdadero compromiso de todos los colombianos, y en especial sobre lo fundamental como lo diría Alvaro Gomez, podríamos construir un nuevo país, en donde tengamos para el 2030 una Colombia modernizada, con vías en todo el país, transporte fluvial, acueductos y alcantarillados en aquellas poblaciones que hoy no poseen, con altos ingresos y sobre todo con movilidad social.

En este orden de ideas, se debería hacer un aumento de la inversión pública anual de tal manera que la pudiéramos duplicar con relación al 3.5% que existe actualmente.

Lo interesante fue el enfatizar en la necesidad de desarrollar políticas de Estado de largo plazo que se respeten, independientemente del cambio de gobierno que exista. Así mismo prepararnos para los retos que se nos avecinan de tal forma que podamos reducir la pobreza y aumentar la clase media.

Se mencionó de igual manera que lo más importante es desarrollar una nueva visión estratégica reactivando las fuentes internas de crecimiento mediante el aumento de la productividad de la economía, así como disminuir las desigualdades.

Un tema que fue interesante fueron las intervenciones de los alcaldes de Cali y de Medellín, en donde todos coincidieron que, para podernos desarrollar, hay que invertir en educación y en la calidad de la misma.

Es lamentable que Colombia en términos de innovación y tecnología las empresas poco y nada invierten, y según lo mencionado, la tecnología que usan algunas pocas de ellas, es de hace cinco años o más, pues el resto tiene una mayor duración, es decir, estamos obsoletos.

Debemos entonces los colombianos dejar la mala costumbre de criticar por criticar, sino que debemos todos comprometernos a fortalecer las instituciones, la legalidad, y pensar que es posible con el potencial que Colombia posee de conseguir el tan anhelado desarrollo del país, haciendo un pacto político de compromiso en esa dirección. el cual dejara de lado y olvidado las peleas partidistas estériles e individualistas, porque eso en lugar de permitir avanzar, reduce el compromiso y divide el objetivo.

Debemos pensar en grande y con optimismo, pues la iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo a través de su Presidente Luis Alberto Moreno y de su representante en Colombia Rafael de la Cruz, así como de todo su equipo de trabajo, es loable y digna de felicitar e imitar, pero debemos estar conscientes de que la ejecución dependerá de cada uno de nosotros y de nuestro decidido compromiso.

Este documento que emitió el BID, será útil si se empieza a darse a conocer en las regiones, municipios, en las localidades más apartadas del país, y en las universidades, para que aprendamos a pensar en grande y de manera positiva por una Colombia desarrollada y en paz.

El papel de la academia, es decir: los colegios, universidades e intelectuales será fundamental para el éxito de esta empresa, así como la instrucción que en este sentido deba de dársele a todos los funcionarios del estado a nivel tanto nacional, como regional y local, para que entiendan la importancia del tema y el papel que ellos deben de jugar en la transmisión de este mensaje, en su compromiso, y en su ejecución. Como dijo el Ex -Presidente Sudafricano Frederik de Klerk, en el foro que organizo la universidad del Rosario sobre la paz el pasado jueves 18 de febrero, en el caso de su país para obtener la tan anhelada paz, fue fundamental los esfuerzos y el compromiso no solo de todos, , sino el papel decisivo de la academia.

No es posible que los demás países crean en nosotros mismos, y nosotros no lo creamos. Es la hora de un cambio de mentalidad, de actitud y de un verdadero nacionalismo, con un indiscutible pacto en donde todos los sectores del país estén incluidos y comprometidos.

El ejemplo de Japón, y de Alemania es digno de imitar, y por ello estos países son una potencia económica importante en la esfera mundial

*Profesora universitaria y ex diplomática.

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