jueves febrero 25 de 2021

Es imposible reabrir lo que ya está acordado: respuesta de De la Calle a carta de Pastrana

28 julio, 2016 Política

El negociador del Gobierno le respondió al Uribismo que publicó un documento que llamó “las 52 capitulaciones de Santos en La Habana”.

Este jueves después de una reunión en la sede del Partido Conservador, los negociadores del Gobierno, encabezados por Humberto De la Calle, indicaron que el plebiscito es la forma adecuada para que los que se oponen al proceso de paz se pronuncien y digan NO.

De la Calle advirtió que: “Me parece respetable su postura, si el NO es su propuesta para los colombianos bienvenida pero no estoy de acuerdo en que diga que esto es un golpe de estado, lo difícil es lo que propone de reabrir los acuerdos, eso es complicado y sería dañino para la negociación”.

Por su parte Sergio Jaramillo señaló que: “Parafraseando al doctor de la Calle es que esto no es un menú de restaurante donde uno escoge que le gusta o no”

Dentro del partido conservador se mantiene la división entre los que quieren el Sí y los que prefieren esperar a que se firme el acuerdo final.

Las juventudes del partido lo demostraron a la llegada de los negociadores, porque un grupo los recibió con alborozo y júbilo, mientras que a su salida, otro grupo los abucheó y cuestionó.

Las declaraciones de De la Calle, estaban dirigidas principalmente, a dar respuesta a la carta del ex presidente Pastrana, el jefe negociador defendió el plebiscito y los acuerdos.

Los apartes de la carta del expresidente Pastrana dicen que:

Ante el golpe de estado contra el orden constitucional y la legalidad que se pretende rematar con un plebiscito espurio he sostenido, al margen de la dirección del partido, una posición de rechazo.

El chantaje implícito en la disyuntiva de “paz o guerra” anunciada por el Presidente Santos, reiterado hace unos días, ha marcado el tono de su convocatoria a las urnas.

Sin embargo, las Farc, sus socios electorales, se deslindaron del pronunciamiento manifestando que ganen o pierdan en las urnas no volverán a la guerra.

Paradójicamente, la guerrilla abrió así una puerta a la paz en torno a la necesidad de afinar los acuerdos pacíficamente en la eventualidad de una victoria del NO.

Dentro del juego democrático la garantía de acudir a las urnas libremente, sin la espada de Damocles de las represalias o reacciones terroristas pendiendo sobre el democrático derecho a disentir, no depende de la subversión.

Es mandato constitucional del gobierno — generoso en sus concesiones en La Habana y con un plebiscito cortado a su medida—garantiza al electorado la posibilidad de la paz en consonancia con una eventual mayoría adversa en las urnas.

La búsqueda de una paz amplia, limando asperezas de puntos discutibles sin necesidad de recaer en el conflicto, es fundamental.

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