miércoles junio 16 de 2021

Ser … O no ser.

 Esteban Jaramillo OsorioPor Esteban Jaramillo Osorio

 ¿Es Nacional Colombia en la copa? La polémica está servida, desde su paso a la final de la Libertadores. Ha producido reacciones variadas que van desde una aprobación abierta, hasta el rechazo con enfurecidas manifestaciones, especialmente de sus detractores.  La crítica al verde es ácida, sin límites, agresiva, con un tufillo de envidia, por sus avances empresariales y sus logros deportivos. Su defensa es vehemente, aguerrida, por el orgullo que acarrea en sus hinchas y el fortalecimiento de una pasión y una fidelidad inquebrantable a sus colores.

A Nacional, sus seguidores lo ven como un ballet armónico, con fantasía. Exaltan sus virtudes en el juego y la calidad de sus futbolistas, los que llevan cada fecha a los altares.

Sus enemigos, se regodean recordando ayudas arbitrales, o la falta de capacidad de sus rivales.

Es quizás la consecuencia de los proyectos inconclusos de otros clubes, la falta de visión de sus directivos, o los fallos en la dirección de sus entrenadores. Los triunfos que enloquecen a los aficionados de Nacional, tienen la misma proyección que el fastidio de sus encarnizados rivales.

La dirigencia de Nacional hace rato entendió del juego y del negocio. Sabe que el fútbol es asunto serio que requiere conocimientos. Invertir, madurar, ganar, celebrar y vender. Sus adversarios en el medio, en su mayoría, están aún en proceso de aprendizaje con demasiados errores de concepto, o falta de trasparencia en sus operaciones.

Con Nacional hoy danzan las banderas, suenan los tambores, se aprietan los corazones, al borde de la gloria, pero no es Colombia en la copa. Lo es para sus seguidores y no para los hinchas de otros clubes. Pero su fútbol si es, en parte, la esencia del talento colombiano allí representado.

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