miércoles febrero 24 de 2021

El Ojo del Halkón Demos al ciclismo el lugar que se merece

Ruben Dario Mejia Sanchez _25_02_12

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

Colombia se volvió un país futbolero y los medios de comunicación se han puesto a la tarea de olvidar todas las disciplinas deportivas y destacar en sus secciones de deportes solo el fútbol olvidándose del deporte bandera del país que de verdad le ha dado el mejor nombre a nivel internacional.

Creo que tengo autoridad para decir lo que voy a decir y tengo autoridad porque cubrí cerca de 10 a 15 vueltas a Colombia, unas seis vueltas de la juventud y otros tantos Clásicos RCN, además de vueltas a España y Tour de Francia; además de los eventos internacionales en donde se consiguieron records de la hora como el de Martín Emilio “Cochise” Rodríguez.

Doy gracias por esas grandes oportunidades y por haber escuchado muchas veces con la piel erizada el himno nacional de nuestro país cuando los “Cochises”, los Parras, los Pachones, los Samacá, los Herrera, entre otros abrieron el camino de lo que han sido los grandes éxitos de las nuevas generaciones entre los que están Quintana, Chávez y otros.

Yo viví el ciclismo desde niño, porque en mi casa se escuchaba la radio durante toda la mañana y casi la tarde cuando se transmitían las vueltas a Colombia en donde competía Ramón Hoyos Vallejo, Rubén Darío Gómez, el “Ñato” Suarez y otros tantos, y porque dejar por fuera a Hernán Medina Calderón que era el representante de los estudiantes de la época.

Escuchar las transmisiones que hacía Carlos Arturo Rueda era algo del otro mundo, lo hacía ir a uno a la propia carrera por medio de la imaginación. Y recuerdo cuando nos sacaron del colegio en plena clase de matemáticas porque pasaba por mi pueblo la caravana artística de la Vuelta a Colombia, los hombres del caballito de acero eran nuestros ídolos y en ese entonces no pasaba por mi mente que fuera a tomar parte algún día de esa caravana de hombres y mujeres valientes que se jugaban la vida en las carreteras poniendo en alto el nombre del país.

Cuando ya ejercí la profesión de periodismo hice mi debut en una Vuelta a Colombia, no hay sensación más grande que uno tomar parte de la caravana, ver el esfuerzo de esos grandes deportistas y lo mejor de todo, poder escribir sobre las grandes historias de vida.

Luego conocí a los más jóvenes, también se le medían a las carreteras, como todos, con gran profesionalismo y deseos de salir adelante como aquellos a que ellos consideraban sus verdaderos ídolos.

Luego conocí a los dirigentes del ciclismo de entonces, al general Arámbula Durán, un hombre recio y amable, y amante del deporte de las bielas.

Luego conocí a otros tantos de los que no quiero dar sus nombres para tocar el tema que concierne a lo que voy a tratar en esta columna.

Llegaron los años dorados del ciclismo colombiano, hubo figuraciones a nivel internacional y participación en las grandes carreras más importantes del mundo, donde nuestros ciclistas recibieron el apodo con gran honor de “Escarabajos” por el gran trabajo hecho en las montañas donde no tenían rivales, se les respetaba y se pronunciaba el nombre de Colombia en los idiomas más importantes del mundo y muchas veces la prensa internacional se olvidaba de las cosas malas o regulares que estaban sucediendo en el país para destacar en primeras páginas los triunfos de estos grandes deportistas.

Y a nivel nacional que decir de la gran fiesta que se armaba cuando llegaba la Vuelta o cualquiera de las competencias ciclísticas. Esta nostalgia me lleva a pensar y a hacerme una pregunta: que es lo que está sucediendo con el ciclismo colombiano, no a nivel internacional sino en casa; ya los medios de comunicación no registran los eventos porque han sido vendidos a uno o a otro sector privado que toma la exclusividad y los otros se sienten marginados y a esto se le llama “exclusividad” que le está haciendo tanto daño de por si al deporte colombiano y en especial al ciclismo.

Ya la gente ha dejado de salir a la calle, o como decía el “Campeón” Carlos Arturo Rueda, a la vera del camino a ver pasar la caravana ciclística, ya la carrera no entra a las grandes ciudades porque se cobran derechos, derechos absurdos que le hacen daño al evento, otros negocian con el ciclismo y les falta responsabilidad y el esfuerzo de unos pocos, otros pocos lo destruyen.

Me llamó la atención en dedicar esta columna al ciclismo a raíz de los grandes triunfos de Nairo Quintana, Atapuma y Chávez, entre otros, y me llamó la atención para hacer un llamado a los dirigentes de este deporte quienes han cometido, no digamos equivocaciones, sino fallas por querer hacer todo a la vez y de pensar más en la figuración nacional que en el bien común, las informaciones ya vienen plagadas de anuncios comerciales y no simplemente de la actividad de los ciclistas en sí.

Debe de haber acercamiento del Gobierno y los dirigentes deportivos, para que el deporte no se vuelva netamente un asunto comercial, sino un ejemplo para las nuevas generaciones.

Los medios de comunicación deben de ser más responsables y abrir sus espacios para hablar también de otras disciplinas que todos los días, o por lo menos los fines de semana, le dan triunfos al país y que son ignorados en un 90%.

Ahora vibramos con el triunfo de Quintana y los otros escarabajos que estuvieron en la Vuelta a España, pero nos hemos olvidado de esas carreras regionales que se hacen cada semana y en el mes para demostrar que el ciclismo sigue vivo.

Ahora viene el Clásico RCN, uno de los grandes eventos ciclísticos del país que de por sí cuenta con patrocinio propio, porque uno de los empresarios más grandes se ha metido la mano al dril para respaldarlo y que tiene publicidad propia por contar con los medios de comunicación que pertenecen a la organización; pero sería bueno que los demás medios de comunicación también registraran el evento y así cada actividad que se vaya realizando.

No seamos tan folclóricos, en solo hablar de los ciclistas cuando ganan, sino acompañarlos en todo momento, en el transcurso de su carrera de superación y de fuerza.

Si nos damos cuenta, siendo yo un amante del fútbol, el ciclismo no pocas veces ha puesto en alto el nombre de Colombia.

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