sábado julio 24 de 2021

Venta de colombianos

04 septiembre, 2016 Opinión

Lo arbitrario no sólo es funesto cuando se utiliza para el crimen. Empleado contra el crimen, también es peligroso. Benjamin Constant

 Lorena Rubiano  Fajardo 08Por: Lorena Rubiano Fajardo

 Pareciera duro el titular, pero es aún peor lo que está pasando con compatriotas que son extraditados sin derecho a nada, ni siquiera a decir que se les respeten sus derechos fundamentales.

Es una ignominia lo que están dejando hacer, la Cancillería, la Corte Suprema de Justicia, el ministerio de Justicia, la Fiscalía General y la Presidencia de la República, para defender los Derechos de nuestros compatriotas y a cambio de unas prebendas, los entregan a gobiernos extranjeros que los piden en extradición. Estos sindicados por el solo hecho de ser solicitados por una autoridad extranjera, pierden todos sus derechos, mejor dicho, son condenados aquí, sin ni siquiera ser escuchados y vencido en juicio. De una vez quedan confinados, olvidados, sometidos a los más crueles tratos, y para ellos no existe ningún principio fundamental al que tengan Derecho, como por ejemplo violándoles el principio de non bis in ídem y la exigencia de que el delito haya sido cometido en el exterior.

La Corte avala, con solo ver la foto y sin el más mínimo rubor jurídico, todo lo que le envían en los indictment y por eso muchos son devueltos después de este atropello y ni siquiera   les pidan disculpas, tampoco pueden demandar por los perjuicios ocasionados a ellos y sus familias, porque los obligan a firmar compromisos y renuncias, bajo amenazas de dejarlos de por vida en una cárcel. Y la cancillería, se hace la de la vista gorda ante estos atropellos.

Hay denuncias que la mayoría son montajes, de autoridades extranjeras, que vienen a Colombia e inducen a gente sin recursos, para ellos mismos capturarlos y hacer los positivos.

Y ahora las Farc, que están entrando en el proceso de PAZ, tienen que confesar quienes son sus aliados en el narcotráfico y si no se ponen las pilas terminaran extraditados, y serán como un Bocatto di Cardinale, para las autoridades extranjeras.

En estos momentos si algún connacional ataca o amenaza a un norteamericano desde territorio colombiano, los Estados Unidos se adjudican con el beneplácito de nuestras autoridades el derecho a juzgar al responsable. Esto puede aparecer exagerado, pero, Estados Unidos jamás extraditaría a un connacional que cometa delitos en Colombia, como los violadores de niñas en Melgar.

Es ilógico que nuestras autoridades judiciales sigan aceptando su incapacidad de juzgar a los colombianos en su propio territorio.

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