viernes febrero 26 de 2021

El Ojo del Halkón ¿Y dónde está el Presidente?

Ruben Dario Mejia Sanchez _25_02_12

 Por Rubén Darío Mejía Sánchez

 Hace unos años estuvo en cartelera cinematográfica una película que para los amantes de la comedia americana fue un verdadero éxito, hasta el punto que hicieron como dos o tres versiones de la misma, para poder dar con el lugar donde se encontraba el personaje, hablo de la película ¿Y dónde está el piloto? Y hasta donde recuerde no se supo dónde estaba, porque en medio de situaciones jocosas, cada día estaba en lugares diferentes y equivocados y me acaban de recordar que también hubo tres películas de la serie ¿Y donde está el policía?, al que le sucedía como al adagio popular, que estaba más perdido que el hijo de Lindbergh, el gran creador de la aviación en el mundo del que jamás se supo su paradero, después de un ensayo de vuelo.

Ya volviéndonos a la realidad, me voy a ir a un sitio donde se toma un verdadero café, no puedo decir la marca por aquello de la publicidad; pero si es un lugar que atrae demasiado, especialmente a mí, pues no puedo pasar cerca sin degustar una buena taza de café, sea negra o acompañado por leche y una buena torta, pues allí pasa lo mismo que en los taxis o en las peluquerías, en el primero es un verdadero confesionario, pues los pasajeros les cuentan todos sus dolores y alegrías al taxista y lo bueno del caso es que son sinceros con él, y en las peluquerías están los chismes de la sociedad banal y moderna del momento.

Allí saboreo el rico café, trato de cerrar los ojos para no ver lo que hay alrededor, pero me percato que hay gente de todas las edades, hombres y mujeres que degustan el café igual que yo, unos se quejan por el alto precio del producto y otros que están cumpliendo citas de negocios, de familia o de amoríos comienzan a hablar, y aquí es donde comienza lo bueno.

Algunos entienden de política, otros dicen escuchar a los medios de comunicación y demuestran su inconformismo por la poca veracidad de los mismos, según sus propias palabras, unos dicen que el país anda en un verdadero caos y otros que las cosas no han cambiado y que la situación es igual ahora como hace cincuenta años; pues para ellos la guerra ha sido la misma y el problema económico es igual, siempre ha habido ricos supermillonarios, ricos que nacieron ricos, ricos que se hicieron y ricos levantados que son los que tratan de tener la frente en alto y de mostrar lo que no son y sostenerse en un mundo que si les pertenece no es tan fácil para ellos, pero donde comienzan a pagar las consecuencias es  cuando llegan los impuestos y las obligaciones del fisco que es lo que los obliga a hacer lo que la gran mayoría de colombianos hacen y es a evadir la ley, porque para muchos es normal que hecha la ley, hecha la trampa.

Hay otro grupo que es el llamado “clase media” conformado por personas trabajadoras del sector oficial o privado, quienes por quererse dar un estilo de vida tienen que pagar las consecuencias, porque por lo general los gobiernos apoyan a las grandes multinacionales y ricos del país, al igual que a los que viven en estratos cero, uno, dos y hasta tres, es decir que los que cargan con toda la obligación son y serán los de la clase media, como se acaba de ver en el proyecto de ley presentado esta semana por el Gobierno ante el Congreso de la República sobre una “estructurada reforma tributaria”.

Todo el peso de la ley sobre esta clase intermedia de la sociedad, y está la clase menos favorecida que en su mayoría son trabajadores honestos, pero que también la forman limosneros de hecho y en esto quiero ser claro, son limosneros no porque pidan limosna en la calle sino porque algunos “Gobiernos” los han enseñado a darles subsidios y ayudas por todo lo que los ha hecho unos haraganes que quieren tenerlo todo sin hacer nada.

De esto se habla en el lugar donde estoy porque unos dicen entender y otros están más perdidos que el personaje del que estamos hablando.

¿Pero el tema fundamental de esta columna se basa en la opinión de todos los que creen tener razón y muchos de ellos de verdad que la tienen, porque se preguntan DONDE ESTÁ LA AUTORIDAD DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA? Y hay una respuesta, parece que con lo que sucedió en el plebiscito del 2 de octubre quedó demostrado que al presidente Santos le dio miedo y como dice el dicho, mató al tigre y se asustó con la piel, logró los acuerdos de La Habana y no estuvo seguro de lo que hizo o se la jugó para que en  caso de que las cosas le salieran mal en un futuro, no fuera él el solo responsable y por eso salió a preguntarle a un pueblo que en su mayoría está desinformado y a otra parte que le importa lo mismo ocho que ochenta lo que está sucediendo en el país; además manejado por los inescrupulosos que le metieron la mano tanto en la promoción del SI como en el NO; porque ahora no nos van a decir que no hubo responsables de un lado y del otro y que no se dijeron mentiras de parte de los dos bandos.

Lo que si da vergüenza es el resultado del plebiscito y lo decía en una oportunidad, vergüenza propia y ajena, porque luego de conocerse los resultados vino el llanto de las plañideras y el rasgarse las vestiduras de quienes no cumplieron con el sagrado deber y derecho de votar, porque se les olvidó que hay deberes y derechos que se adquieren por sus acciones.

Ahora un grupo se cree el poseedor de la verdad y dueño de lo que debe acordarse nuevamente en La Habana y no escuchan los gritos de diferentes sectores, entre ellos de la Iglesia Católica y de la misma FARC cuando dicen que los únicos negociadores por naturaleza son el Gobierno y el grupo alzado en armas sentados a la mesa.

No está bien que como niños malcriados se salga a hablar mal del país y a tratar de hacer lo que no se logró en sus gobiernos, y soy responsable de lo que digo y respaldo a las personas a las que les escuché decir, que tanto el ex presidente Uribe como Andrés Pastrana, quien pasará a la historia como uno de los peores gobernantes de este país están haciendo pataleta simple y llanamente porque sus firmas no están en el texto final.

Cuando el Gobierno los invitó a que se hiciera la consulta a las FARC para ver la viabilidad de que quienes ganaron por el NO tuvieran su representante en la mesa de La Habana, estos olímpicamente dijeron NO, eso no nos corresponde a nosotros, le corresponde al Gobierno, y de verdad el presidente Santos se metió en un problema bastante grave al no estar seguro y convocar al plebiscito sabiendo lo que le venía pierna arriba con una oposición que comienza a destapar sus cartas con miras a las elecciones presidenciales del 2018.

No nos digamos mentiras, todos quieren firmar con la paz, pero no quiere que lo haga el presidente Santos, están dilatando, a pesar de que digan lo contrario y lo que buscan, y en esto están ensillando antes de conseguir las leguas, que van a ganar los comicios electorales y van a tener su representante en el Gobierno y este es el que va a lograr rematar el trabajo iniciado por Santos; pero esto es tan delicado que si seguimos con esos egoísmos y esos personalismos nos vamos a quedar sin el pan y sin el queso; porque sin amenazas,  porque todo lo que se dice al respecto creen que son amenazas, las bases bajas y medias del grupo alzado en conversación no van a aguantar mucho y podemos estar a puertas de una nueva guerra y confrontación más fuerte que la que hemos vivido por más de cincuenta años en este mal llamado país del sagrado corazón.

No estoy de acuerdo con que las iglesias católica y cristiana metan la mano en inducir a los creyentes a votar de una u otra manera, ahora muchos de esos sacerdotes y pastores que indujeron a votar por el no, están volteando la hoja y dicen que hubiera sido mejor votar por el SI, lo que se puede decir que se está llorando sobre la leche derramada.

Finalmente, sobre el papel de los medios de comunicación, estoy de acuerdo con tres opiniones muy autorizadas, de Javier Darío Restrepo, Juan Gossain y German Manga quienes están de acuerdo que la independencia del periodismo colombiano está muy limitada porque hay una serie de patrones que son los que marcan la pauta en lo que se dice, se informa y se opina en el país. Ese buen periodismo comienza a tener una crisis que solo se arregla con una autocrítica y responsabilidad de los mismos medios, muchos de los cuales han sido castigados en su circulación y por los oyentes y televidentes en las últimas encuestas de opinión.

¿Será que algún día podemos estar seguros que tenemos un Presidente seguro de sus determinaciones y de sus logros?  porque hay que recordar que a veces hay que tomar medidas duras y de carácter para el bien de todos, aunque alguna parte no esté de acuerdo y quiera que se haga lo contrario.

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