viernes febrero 26 de 2021

El Ojo del Halkón Colombia país de contrastes

Ruben Dario Mejia Sanchez _25_02_12

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

 En medio de lo que está sucediendo en el mundo y en Colombia por los asuntos políticos y problemas del clima hoy se recibió una de las noticias más dolorosas para el deporte mundial, cuando una aeronave boliviana se accidentó en el oriente antioqueño dejando un saldo trágico de 71 víctimas y 6 sobrevivientes, de un grupo de deportistas, dirigentes y periodistas integrantes de la delegación del equipo brasilero Chapecoense, que venía a la capital de la montaña a enfrentar al Atlético Nacional en el partido de ida de la Copa Suramericana de Fútbol.

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El fútbol mundial está de luto, se fueron las ilusiones de dirigentes y jugadores, quienes habían empezado de la nada y que a base de esfuerzos habían logrado llegar hasta las finales de un evento continental de gran importante como La Suramericana. Fueron los sueños, los que quedaron truncados, murieron casi todos los jugadores de la plantilla profesional y los dirigentes que estuvieron ahí poniendo la cara para sacar su equipo del alma adelante, equipo del Chapo, una población pequeña, pero de corazón grande.

Se siente en el alma cualquier tragedia que enlute familias en el continente y en el mundo, pero hoy para los que amamos el deporte es haberse ido un grupo de personas que, aunque no las conocemos, formaban parte de nuestra familia.

Hablo en esta columna, sobre este tema, porque mientas que en el Congreso de la República unos cuantos se enfrascan en ponerle trabas al proceso de paz, unos pocos hacen mala imagen al país, sale la casta antioqueña para decir: Así somos los colombianos, solidarios y entregados, demostrando que respaldamos a los demás en los momentos de calamidad, porque somos considerados como los más solidarios, quizá del Continente.

Las autoridades del oriente antioqueño, de Medellín y del departamento de Antioquia dieron ejemplo, el que fue seguido por las Fuerzas Militares, la Fiscalía General de la Nación, el Ministerio de Transporte, la Cancillería, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, la Cruz Roja y voluntarios para lograr que en menos de 12 horas fueron recuperados los cuerpos de quienes perdieron la vida y fueran entregados a Medicina Legal para ser identificados y seguir con el proceso de entrega a sus familiares, quienes en unas horas llegarán al país.

Tanto las autoridades como el pueblo en general puso de su parte, han ofrecido ayuda a los familiares de los fallecidos y alojamiento, además de asistencia profesional y médica, para que en este momento tan difícil sea un poco más llevadero, y esto precisamente es lo que nos demuestra el valor humano del colombiano, que sigue luchando contra todas las adversidades de la vida y que ahora está tratando de conseguir una paz verdadera, para únicamente dedicarse a trabajar y responder en las diferentes áreas como ciudadanos de bien.

Digo que Colombia es un país de contrastes, porque mientras que los políticos se dedican a atacarse los unos a los otros y a no dejar trabajar a quienes lo desean, el pueblo pueblo saca sus fuerzas y hace que la economía, un poco resquebrajada, pueda sostenerse y que el campo vuelva a ser lo que siempre ha sido, mientras que los grandes cerebros, muchos de ellos fugados, sean la imagen positiva de Colombia en el exterior.

Es mucho lo que hay que destacar del colombiano de a pie, de los deportistas, de los gobernantes honestos, porque los hay, los hay, del trabajador que va a sus labores de 12 horas y de las mujeres cabeza de familia que sacan adelante a sus hijos dándoles estudio y un buen ejemplo para que sean personas de bien y el futuro de un gran país como el nuestro.

Son muchas las cosas buenas que hay en Colombia, pero son también unos pocos los que ponen trabas y no quieren sino que las cosas se hagan como ellos quieren, o que decir de los que se dedican a fomentar las rencillas y a mostrar solo lo malo que se puede presentar en una comunidad formada por humanos que está dispuesta a cometer errores en todo campo; pero lo peor es que no haya disposición de perdonar y que los arribistas busquen adquirir lo que deseen, golpeando al que sea, dejando su buen nombre por el suelo, mientras que ellos logran lo que quieren.

Colombia es grande, grande, grande y sería bueno que todos pusiéramos nuestro granito de arena, los políticos dando la oportunidad al proceso de paz, los empresarios abriéndose a dar la oportunidad que necesitan quienes están sin empleo y quienes tienen empleo valoren lo que tienen y que orientemos a nuestros jóvenes a conseguir las cosas por medio del trabajo y no de manera fácil.

Otra cosa que sería interesante sería que los padres tomaran conciencia de orientar a sus hijos y no solo hacerles la vida fácil, sino a adquirir las cosas con esfuerzo, para que las valoren en un futuro.

Los medios de comunicación debemos de informar y no desinformar, porque parece que lo que está de moda en este momento es el amarillismo que nos corroe, en donde no destacamos los logros de las personas sino el morbo ante las cosas malas, olvidándonos que es más fácil aprender lo malo que lo bueno.

Colombia es mas de gente buena, honrada, gente que sabe perdonar, que de egoístas que no saben de amor y de perdón y que creen que son los únicos en tener la verdad para gobernar y hacer las cosas a su manera, sin importar el fracaso de los demás, que sí trabajan por un bien común.

El deporte está de luto, pero el espíritu de esos guerreros que se fueron dará fuerzas y estamos seguros que el Chapecoense saldrá de las cenizas y se levantará como el ave fénix.

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