lunes marzo 1 de 2021

En el drama hay fiesta

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Por Esteban Jaramillo Osorio

En la cancha estuvo el rey de copas… El campeón de la solidaridad. No estuvo Millonarios porque su técnico traicionó dogmas y discursos. Siempre habló de fútbol ofensivo y terminó arruinando las ilusiones de los aficionados con defensa atrincherada a metros del portero, corajuda pero debilitada al final, ante la insistencia atacante de su rival.

Nacional con solidez en sus líneas, superioridad en la nómina, voracidad en sus planes y números irrebatibles en  porcentaje de posesión y en  criterios ofensivos. De allí la goleada.

Diego Cocca quiso imponer su estilo con jugadores inapropiados.  Lo que deseaba, sin  comprender lo que tenía. No supo consolidar la diferencia en el primer partido de la serie, cuando su oponente jugaba con equipo alternativo. A  lo largo del torneo fue vacilante para establecer una línea titular tipo, con desconfianza plena en sus jugadores. Era sentido común: llegarle al futbolista, exprimirlo al máximo y potenciar el rendimiento colectivo. Siempre estuvo lleno de dudas  para concluir la faena apoyado en el sacrificio grupal y no en sus convicciones.

Nacional viaja a Japón el jueves, al torneo de  clubes campeones, allí lo esperan cotizados rivales y las retinas admiradas del mundo futbolístico, por su calidad en el juego y sus gestos de grandeza, que le merecen los abrazos de todos. Deja, con su larga travesía, un hueco grande en el desarrollo final del  campeonato local, en el que siempre  ha sido favorito y protagonista.

A propósito propósito  de la tragedia de Chapecoense que toco a la puerta de Nacional, el abismo tiene también sus momentos dulces, como aquellos en los cuales los futbolistas y los aficionados expresaron, entre llantos, sus condolencias de diferentes maneras, llenas  de originalidad y sentimientos. Que lindo  que es el fútbol. Que solidaridad frente al  oponente devastado.

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