sábado febrero 4 de 2023

Equidad de género: Del discurso a los hechos

28 marzo, 2017 Opinión, Política

 Por: Carlos Alberto Baena López

@Baena

Con frecuencia se escuchan argumentos a favor de la equidad de género provenientes de personas, instituciones y gobiernos. Como quiera que, durante milenios, la mujer ha sido objeto de diferenciaciones injustificadas con base en el único hecho de su ser femenino, estos planteamientos siempre resultan bienvenidos porque ayudan a mantener visible y vigente una problemática cuya existencia es innegable.

Sin embargo, hay que preguntarse cuántas de esas palabras que comunican buenas intenciones, se traslada a resultados que involucren beneficios, traduciéndose en acciones concretas a favor de la mujer, para equilibrar las situaciones desventajosas. Entonces, cuando se mira con detenimiento, la conclusión obligada es que aún queda bastante por hacer desde el barrio o el municipio, hasta las políticas públicas y acciones de carácter nacional e internacional.

De nuestra parte, en el Movimiento MIRA estamos convencidos, no sólo ahora sino desde siempre, del importante rol de la mujer, que no se circunscribe a los campos dentro de los cuales ha sido históricamente confinada, sino en toda área susceptible de la acción y el conocimiento humanos.

En política, por ejemplo, es imprescindible que la mujer cuente con oportunidades reales de acceder al poder público en condiciones de equidad y una vez allí, que pueda incidir en la construcción de las decisiones. Sabiendo esto, implementamos el “Sistema Cremallera” combinándolo con las listas cerradas. Esto significa que mujeres y hombres se alternan como candidatos en las listas del Movimiento. Así, cuando son elegidos, se mantiene la paridad en la composición final de los cargos a los que aspiraban.

De este modo se garantiza que la participación de ellas supere la “tercera parte” del total de la lista, que es el mínimo legal exigido en Colombia, y que los hombres, quienes cuentan con una posición tradicional en este campo, no opaquen a las mujeres en un esquema de lista abierta, conduciéndolas “sutilmente” a la exclusión política.

En MIRA, ellas también lideran de manera preferente las candidaturas y ocupan la mayoría de los cargos directivos del Movimiento.

Además, procuramos la proyección de estas buenas prácticas internas hacia otros escenarios, al promover constantemente variadas iniciativas legislativas a favor de los derechos económicos y civiles de las mujeres. Así, cuestiones como la equidad salarial entre géneros, las sanciones al feminicidio, o licencias de maternidad más amplias, hoy ganan espacio entre nosotros, gracias al respaldo normativo que las precede, el cual, años atrás, brillaba por su ausencia.

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