martes octubre 22 de 2019

EmPápate TODOS QUIEREN VER AL PAPA

 

Por Guillermo Romero Salamanca

A diferencia de Villavicencio, donde hay una extensa y dócil llanura, Medellín con un aeropuerto con una capacidad para reunir a más de un millón de personas y Cartagena con un gigantesco puerto, Bogotá no posee patrones ni mangones de las dimensiones que exigen la presencia de la visita del Papa Francisco.

Entre 7 y 8 millones de personas se congregaron en Manila en enero del 2015 para acompañar al Pontífice en su celebración eucarística. En Río de Janeiro asistieron más de 3 millones de jóvenes a la playa de Copacabana para escucharle. En México hubo reuniones con más de 2 millones de católicos.

Es, al fin y al cabo, es el líder espiritual de 1.250 millones de católicos en el mundo entero.

14 KILÓMETROS DE BENDICIONES

El 6 de septiembre el Papa, a pesar de un extenso viaje, se subirá en un incómodo papamóvil y recorrerá más de 14 kilómetros por la calle 26, conocida también como la avenida de Eldorado, repartiendo bendiciones y saludos.

Es muy posible que burle el protocolo y las medidas de seguridad para besar a unos cuantos niños, saludar a unas monjitas de clausura, abrazar a algún enfermo, preguntar por alguna edificación o reírse por las espontaneidades que habrá.

Jóvenes de colegios y universidades estarán con sus cantos y gritando las arengas que vendrán como “Bienvenido Papa Francisco”, “Francisco, Francisco, te quiere todo el mundo”.

Será un día de alegría para Colombia.

UN PARQUE APRETUJADO

La alcaldía de Bogotá estaba acostumbrada a los festivales de verano y de rock en los cuales reunía máximo a unas 30 mil personas, pero con las dimensiones de las visitas de peregrinos de otras ciudades del país y de municipios de los departamentos vecinos, consideraron que sólo podrán ingresar 550 mil personas, lo que equivaldría que una ciudad como Palmira se congregara en un parque.

Las personas que irán ese 7 de septiembre al famoso parque, donde antes estuviera Paulo VI y que por tal motivo levantaran lo que se denominó como El Templete, con una primera piedra traída desde Roma, saben que estarán en una misa y que irán juiciosos, confesados y rezando. Se someterán a los 10 segundos de requisa y proseguirán callados al lugar donde se les indique.

Todo es cuestión de orden y de acatar las indicaciones de los organizadores.

CENTROS COMERCIALES, TEATROS Y SALONES PARROQUIALES

Para quienes no alcancen a  ingresar al parque, centros comerciales ya están organizando salones con pantallas gigantes para que los fieles no pierdan detalle alguno. Se acondicionarán teatros y salones parroquiales también están a disposición.

Además, canales de televisión como EWTN les llegará con sus mensajes a más de 140 millones de personas en el mundo entero a través de las señales satelitales. Caracol, RCN, Canal Capital, Canal Uno, también tendrán sendas señales.

Cristovisión, canal oficial de la iglesia católica hará un cubrimiento especial y sus periodistas acompañarán al Pontífice en los vuelos tanto de venida como de regreso.

CON LA RUANA AL HOMBRO

Julio Ramón Cristancho Fagua es el tejedor más famoso de Boyacá

Julio Ramón Cristancho Fagua es el tejedor más famoso de Boyacá. Se le recuerda porque en el 2007 registró en el famoso libro de los Guinnes Récords la ruana más grande del mundo. Medía 35 metros de larga por 25 de ancha, tejida en pura lana de oveja y gracias a su capacidad de urdir y tramar con lanzaderas de madera, hizo famoso a su pueblo natal, Nobsa.

También se inventó la ruana rosada, en homenaje a Nairo Quintana por sus triunfos en Italia.

Julio Ramón tiene ahora un sueño: entregarle al Papa Francisco la “ruana de la paz”. “Es una tejedura con finos bordados, una paloma y una dedicatoria”, explica. De seguro él la llevará a Roma para soportar los próximos inviernos.

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