sábado octubre 19 de 2019

EmPápate CUANDO SE RECIBE UNA LLAMADA DEL PAPA FRANCISCO

 

Por Guillermo Romero Salamanca

El Papa Francisco sorprende a diario y una de sus características es llamar a las personas, hablarles directamente y pedirles que recen por él. No importa la condición humana, ni los problemas que tenga, siempre les da un saludo para aliviar sus problemas o para entregar una bendición.

Maximiliano Acuña es un recolector de basura de Buenos Aires. El 22 de marzo de este año estaba en su oficio cuando lo embistió un automóvil que iba a 130 kilómetros por hora. Por el golpe, perdió las dos piernas.

Los médicos presagiaban más desgracias para el recolector. Sin embargo, al tercer día salió del coma y a las pocas semanas ya estaba en su casa con sus cinco hijos.

Un congresista le envió una misiva al Pontífice contándole lo sucedido y el 18 de julio, cuando le rendirían un homenaje, Maximiliano atendió el teléfono y escuchó: “Soy el Papa Francisco, me mandó una carta un compañero, me emocionó y me llegó mucho la fuerza que tenés. Siempre para adelante, que sos un ejemplo”, le dijo.

Titubeando Maximiliano sólo atinó a preguntarle si estaba en Argentina para invitarlo a su cumpleaños. “El Papa me dijo que no, que estaba en Roma, en Italia, y que no tenía que ir yo. Él iba a venir para acá para conocernos y para charlar personalmente, le contó a la periodista Bárbara Bustamante sobre su conversación con el Santo Padre.

 “! DALE, MARIANO, NO SEAS BOLUDO!”

El lunes 18 de marzo del 2013, recién nombrado como reemplazo de Benedicto XVI, el Papa Francisco llamó al dueño del quiosco donde compraba todos los días sus periódicos, para decirle que ya no los siguiera enviando a su oficina.

Era medio día y Daniel del Regno, hijo del propietario contestó el teléfono y escuchó que le decían: “hola, Daniel, habla el cardenal Jorge”. Creía que era una broma de algún gracioso y contestó: “dale, Mariano, no seas boludo”.

“En serio, soy Jorge Bergoglio”, te estoy llamando desde Roma”, le comentó y Daniel se asustó y echó a llorar. “Me agradeció por el tiempo en el que le acercamos el diario y me mandó un saludo para la familia”, recordó Daniel a Aciprensa.

Daniel señaló que habló con el Papa un mes antes del viaje a Roma y le había dicho: “Jorge, ¿vas a agarrar la batuta?, y él contestó: “Eso es un fierro caliente, nos vemos en 20 días, vos seguí tirando el diario”. Y bueno, después…Es historia conocida”.

“Le dije que se cuidara, que lo iba a extrañar, que le mandaba un beso grande y le pregunté si existía la posibilidad de verlo de vuelta alguna vez. Me dijo que de acá a un tiempo eso va a ser muy complicado, pero que siempre iba a estar presente”, comentó.

Al concluir la conversación telefónica, el Papa le pidió que rezara por él.

¿QUÉ ESTARÁN HACIENDO ESTAS MONJAS QUE NO PUEDEN ATENDER?

La sorpresa fue mayúscula, cuenta Toñi Caravaca, cuando Sor Adriana de Jesús Resucitado escuchó el mensaje del mismísimo Papa Francisco.

El Pontífice las llamó minutos antes del mediodía para saludarlas con motivo del Año Nuevo 2015 y trasladar sus buenos deseos para ellas y todo el municipio cordobés.

«¿Qué andarán haciendo las monjas que no pueden atender? Soy el Papa Francisco, quiero saludarlas en este fin de año. Veré si más tarde las puedo llamar. Que Dios os bendiga».

La priora no sabía qué hacer. Llamó el obispo de Córdoba, al vicario, y al Nuncio de su Santidad el Papa para contactarlo. «Yo pensaba que el Papa estaría ocupadísimo», afirma Sor Adriana.

Por suerte, el Pontífice cumplió su promesa y las volvió a telefonear esa misma tarde. En la conversación les pidió que «a todo el mundo que de una manera u otra se relacione con vuestro monasterio, le digan que el Papa les manda un saludo y envió su bendición a toda la gente de Lucena, a quien deseó un feliz año.

La relación del Pontífice con las monjas argentinas data de cuando Jorge Mario Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires. «Siempre llamaba al convento pidiendo oraciones y se interesaba por nosotras, aunque nunca hubo un trato directo y personal».

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