sábado octubre 19 de 2019

EmPápate ¿CÓMO DESCANSA EL PAPA FRANCISCO?

 Por Guillermo Romero Salamanca

En Europa es tiempo de descanso. Miles de personas buscan las playas del Mediterráneo, para sumergirse un rato en el mar y reposar en las arenas. Otros buscan las montañas para aliviar las altas temperaturas. En estos días de verano, los termómetros italianos señalan más de 32 grados centígrados.

El Papa Francisco prefiere quedarse en Roma y trabajar.

Juan Vicente Boo, corresponsal en El Vaticano del diario ABC de Madrid cuenta que en agosto del 2014, en la rueda de prensa de regreso de su viaje a Corea del Sur reveló el Papa que “la última vez que tomé vacaciones fuera de casa fue en 1975. Desde entonces las tomo –¡de verdad!—en mi hábitat. Cambio de ritmo, duermo algo más, leo cosas que me reposan, escucho algo de música, rezo más…Y todo eso  me descansa”.

Por estos días y hasta después de su viaje a Colombia no celebra la Santa Misa en la capilla de Santa Marta con invitados especiales ni fieles de Roma.

UNA LEVANTADA SIN DESPERTADOR

El mismo Juan Vicente Boo cuenta como es una jornada diaria del Papa Francisco: Se levanta –sin necesitad de despertador—a las cuatro de la mañana. Se asea, mira los “cifrados” urgente que hayan llegado por la noche desde las nunciaturas de países en crisis, reza las primeras oraciones del día y prepara la homilía para la misa de las siete de la mañana, a la que asisten fieles de a pie de las parroquias de Roma”.

Luego vienen numerosas reuniones particulares, la audiencia de los miércoles y el Ángelus de los domingos ante unas cien mil personas.

En estos días de “encierro” controlado en su hábitat, el Papa Francisco escribe los diferentes discursos que pronunciará en su visita a Colombia donde hablará de paz, reconciliación y perdón.

VISITA A SUS AMIGOS

Otra forma que tiene el Papa Francisco para descansar es visitar a sus amigos. En julio de 2014, por ejemplo, fue hasta Caserta, al sur de Italia a celebrar una misa ante santa Ana, pero también pasó el lunes 28, con uno de sus grandes amigos: el pastor evangélico pentecostal Giovanni Traettino, a quien conoció en el 2006 en una jornada de oración entre católicos y evangélicos en el Luna Park, en Buenos Aires.

Nació una amistad y desde cuando el Papa vive en la casa de Santa Marta, el pastor lo visita al menos una vez al mes.

UN REPOSO EN LA CÁRCEL

El 25 de marzo de este año se trasladó a Milán y allí estuvo en la cárcel de San Vittore donde dialogó con algunos presos, almorzó con otros y después hizo siesta de una media hora en la habitación que el capellán tiene allí como oficina.

Luego de estas reuniones se trasladó hasta el Parque de Monza donde celebró la Santa Misa.

NUESTRA FATIGA ES PRECIOSA A LOS OJOS DE JESÚS

El 2 de abril del 2015, en el Vaticano, ante un grupo de sacerdotes explicó: “Sucede también que, cuando sentimos el peso del trabajo pastoral, nos puede venir la tentación de descansar de cualquier manera, como si el descanso no fuera una cosa de Dios. No caigamos en esta tentación. Nuestra fatiga es preciosa a los ojos de Jesús, que nos acoge y nos pone de pie: «Venid a mí cuando estéis cansados y agobiados, que yo os aliviaré». Cuando uno sabe que, muerto de cansancio, puede postrarse en adoración, decir: «Basta por hoy, Señor», y rendirse ante el Padre; uno sabe también que no se hunde sino que se renueva porque, al que ha ungido con óleo de alegría al pueblo fiel de Dios, el Señor también lo unge, «le cambia su ceniza en diadema, sus lágrimas en aceite perfumado de alegría, su abatimiento en cánticos».

Share Button