domingo septiembre 20 de 2020

EmPápate

 

Por Guillermo Romero Salamanca

Las preguntas que hará el papa en Medellín

Unas 8 horas y media estará el Papa Francisco en Medellín el sábado 9 de septiembre. Además de la misa, de su paso por el Hogar San José y de su encuentro con los seminaristas y religiosos en el Centro de Convenciones La Macarena, tendrá algunos momentos de descanso para averiguar sobre una de sus pasiones: el tango.

En su juventud, el Pontífice degustó lo mejor de ese ritmo musical y aunque bailó tango, prefería mejor las milongas para compartir pista.

Le fascina, desde luego Carlos Gardel y Julio Sosa, pero recuerda a Juan D’Arienzo, conocido como “El rey del compás” con especial afecto.

Temas como “La cumparsita”, “Canaro en País”, “Mi dolor”, “Adiós corazón”, “Y todavía te quiero”, “La puñalada”, “A Media luz”, “El choclo”, “Por una cabeza”, “No te quiero más” sonaron en su juventud y los debe escuchar en sus ratos de tregua o en una de sus siestas.

Le dio la extremaunción a Maizini

Admiró también a Ada Falcon, “la emperatriz del tango”, la de temas como “Corazón encadenado”, “Yo no sé qué me han hecho tus ojos” y “Me enamoré una vez” y quien viviera una vida alegre por muchos años, pero que la abandonó para convertirse en una religiosa.

El Papa Francisco recuerda en el libro “El jesuita” que guarda en su memoria a la prestigiosa cantante y compositora Azucena Maizini, la de interpretaciones como “Esta noche me emborracho”, “Mano a mano” y “Yira Yira”, entre otros.

“A Azucena le di la extremaunción en 1970. La conocía porque éramos vecinos”, dijo Francisco.

El Papa también admira mucho a Astor Piazzola,  el bandoneonista y compositor argentino considerado como uno de los músicos de tango más importantes del siglo XX.

Por eso es seguro que el Papa querrá saber sobre la muerte de Carlos Gardel, sobre la fama que recibió en la ciudad y sobre la extinta casa gardeliana.

Un lenguaje lunfardo

Muchas palabras del lunfardo emplean el Papa Francisco en las audiencias o en sus discursos. En la Santa Sede, prácticamente tienen un diccionario con sus términos y L’Osservatore Romano se ha encargado de recolectarlos y explicarlos.

La palabra ‘bergogliana’ que más gusta a su propio autor es ‘misericordiando’, el gerundio que el pontífice creó para hablar de la que, a su juicio, es uno de los pilares de la fe cristiana. De hecho, él mismo lleva este concepto en el lema que eligió cuando fue ordenado obispo y que sigue utilizando como papa: “Miserando atque eligendo”, que significa en latín: “Lo miró con misericordia y lo eligió”.

El papa Francisco le explicó de dónde viene ‘misericordiando’ al periodista Jorge Milia: “El gerundio latino ‘miserando’ es intraducible en italiano y en español. A mí se me ocurrió traducirlo con otro gerundio que no existe, ‘misericordiando’ ”.

Milia ha ido analizando la jerga del pontífice en una serie de artículos recogidos por L’Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede.

A la lista de términos comentados por él -que incluye las expresiones «primerear», «balconear», «ningunear», «pasarse de rosca», «pescar una idea», «hacer lío», «empacharse» y «misericordiar»-, se podrían sumar muchos otros como «rosquear», «sacar el cuero», tener «cara de vinagre», «salir de la cueva» o cuidarse de los «mercachifles». Consideradas como «la jerga de Bergoglio» o como bergoglismos, las expresiones del Papa provocan dolores de cabeza a los traductores y asombran a todos, excepto a quienes ya lo conocían.

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