domingo septiembre 15 de 2019

EmPápate CUANDO EL PAPA FRANCISCO SE ARRODILLA

Por Guillermo Romero Salamanca

En las imágenes de los medios que seguían la misa que ofrecía el Papa Francisco el 28 de julio del 2016 ante el santuario de Jasna Gora, en Czestochowa, en Polonia quedó registrada su caída cuando resbaló de un escalón y debió ser levantado por religiosos que el acompañaban.

A pesar del susto, la ceremonia prosiguió sin más sustos.

El Papa Francisco cojea y tiene inconvenientes en una de sus rodillas.

Así lo aclaró el 26 de septiembre del 2015, su portavoz en ese momento, Federico Lombardi, durante la visita a Estados Unidos: “El Papa tiene problemas en el movimiento de sus piernas. Algunos días está mejor que otros. En un viaje de este tipo, en el que debe moverse a menudo, está un poco cansado físicamente. Es normal”.

En sus viajes se nota cuando uno de los sacerdotes que le custodian se encarga de auxiliarle con el brazo, sin embargo al Papa parece no gustarle la idea.

SE INCLINA A PESAR DEL DOLOR

El 3 de abril del 2013, recién nombrado como Pontífice, rezó de rodillas ante  la tumba de Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro del Vaticano, con ocasión del octavo aniversario de la muerte del pontífice polaco, según informó la Santa Sede en un comunicado.

Decenas de personas le siguen sus movimientos, no para rezar por él o para compadecerlo, sino para criticarlo: si se ríe, es un burlón; si se pone serio, es un ortodoxo; si hace las bendiciones de manera rápida, en un simplón y tienen tiempo para lanzar blogs o videos sobre cada una de sus acciones.

A pesar de la incomodidad y de la falta de un cojín, el 25 de mayo del 2014, por ejemplo, en Jerusalén, al comenzar un encuentro ecuménico, se quitó el solideo,  besó la piedra del Santo Sepulcro y rezó de rodillas ante el lugar sagrado. Lo acompañó el Patriarca Bartolomé, quien también hizo los mismos gestos.

Se arrodilla ante el Santísimo y pide después una silla para hacer un rato de oración. En Fátima también se inclinó y en muchos santuarios se le ha visto en completa veneración.

BESANDO LOS PIES A RECLUSOS

El 13 de abril del 2017 celebró la “última cena con el Señor”, con el rito del lavatorio de los pies en la prisión de Paliano, en la provincia de Frosinone y diócesis de Palestrina, a unos 70 kilómetros de Roma.

Lo había hecho antes, el 2 de abril del 2015 cuando puso rodillas en el suelo  y lavó los pies ese Jueves Santo a 12 detenidos, hombres y mujeres, de la cárcel de Rebibbia, a las afueras de Roma. Fueron dos mujeres nigerianas, una congoleña, dos italianas, una ecuatoriana y al hijo de una de ellas. También a un hombre de nacionalidad brasileña, a otro nigeriano y a cuatro italianos, según informó Aciprensa.

DE RODILLAS EN RECONCILIACIÓN

El 28 de marzo del 2014 no tuvo inconveniente para arrodillarse frente a un sacerdote y acudir al sacramento de la reconciliación. Se santiguó, pronunció una jaculatoria y como cualquier persona confesó sus pecados, recibió un consejo, le dieron la penitencia y obtuvo la absolución. Este hecho lo repite a menudo, pero no lo registran los medios de comunicación.

“La humildad sólo puede llegar a un corazón a través de las humillaciones. No hay humildad sin humillaciones, y si tú no eres capaz de aceptar algunas humillaciones en tu vida, no eres humilde”. Es simple, es “matemático”, explicó el Papa Francisco en la misa de santa Marta el 1 de febrero del 2016 cuando hablaba de la situación del rey David.

En Colombia, durante su visita, hablará de humildad en su homilía en Villavicencio, donde agregará palabras sobre el perdón y la reconciliación.

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