viernes septiembre 17 de 2021

Humberto de la Calle, quiere ser el presidente de una nueva Colombia

09 agosto, 2017 Política

 

Humberto de la Calle Lombana oficializó su candidatura presidencial para el periodo 2018 – 2022, quien dejó en claro que participará en la consulta del Partido Liberal si se condiciona a que el representante escogido se la juegue con la paz y que también se permita después una consulta interpartidista con colectividades afines.

De la Calle explicó que su lanzamiento se hace como respuesta al llamado de distintos sectores del país que vienen extendiendo una invitación constante en las ciudades y municipios de Colombia.

El ex Jefe negociador de paz, quien se ha desempeñado con éxito y transparencia en su vida pública en diferentes cargos directivos, administrativos, diplomáticos y políticos, liderará a partir de hoy una coalición ciudadana que se fundamenta en la lucha coherente contra la corrupción, la preservación de la paz y la no violencia, y un serio plan de gobierno cuya bandera principal es la inclusión social y la presencia constante de Estado, evitando que el país siga cayendo en el populismo, los fanatismos, el autoritarismo y la evidente polarización que viene sufriendo desde hace un tiempo.

En noviembre revelará su plataforma política y el mecanismo que utilizará para llegar a la Presidencia.

Tal y como se esperaba, el ex jefe negociador del Gobierno en las negociaciones que terminaron con los acuerdos de paz con las Farc, Humberto de la Calle Lombana, lanzó este miércoles su candidatura presidencial. Dijo que buscará una coalición que le permita ganar en la primera vuelta, que se realizará en mayo de 2018.

Señaló que esperará a noviembre para anunciar la plataforma política mediante la cual llegará a las elecciones en 2018, sin descartar las firmas y un movimiento ciudadano; sin embargo, también envió un mensaje de presión al Partido Liberal para que tome una decisión acertada que genere unidad y sea coherente con el apoyo a la paz de cara a la contienda electoral.

Manifestó De la Calle que se lanza a la presidencia para gobernar «un país donde quepamos todos» y que tiene la firme convicción de que la coalición que quiere liderar puede ganar en primera vuelta.

Sin mencionar a Juan Carlos Pinzón y sus manifestaciones en contra del proceso de paz señaló que él como negociador de paz le debe lealtad al presidente Santos y que no la va a dejar de lado por unos votos, sin que esto signifique que no puede actuar de manera independiente y promover cambios al sistema de gobierno actual.

También se refirió a los recientes escándalos de corrupción en la política afirmando que su prioridad será acabar el clientelismo, para evitar que multinacionales corruptas interfieran en las campañas políticas a cambio de prebendas y contratos.

Palabras de Humberto de la Calle en su discurso de lanzamiento 

He tomado la decisión de poner mi nombre a disposición de los ciudadanos como candidato presidencial. En mi vida he tenido ocasión de resolver grandes conflictos que parecían irrevocables. Durante las deliberaciones de la Asamblea Constituyente, cuando algunos creían que íbamos hacia el abismo, logramos aprobar una Constitución moderna, pluralista e incluyente. Las conversaciones para finalizar el conflicto armado lograron lo que parecía imposible. Por eso creo que tengo el deber de ofrecer esa experiencia al fin de la construcción de una sociedad donde todos quepamos. Me siento capacitado para conducir el país por el camino de la paz, del diálogo, de la unión entre todos para sacarlo adelante.

Quiero ser Presidente porque comparto el sueño de muchos colombianos: Un país en paz. Un país que lucha contra la inequidad y la discriminación, comprometido en la derrota de la pobreza. Un país con una economía vigorosa y moderna acompañada de un crecimiento incluyente que no olvida a esa Colombia invisible que se debate en la desesperanza. Un país que preserve la moneda sana y la seriedad fiscal. Que diversifique su aparato productivo. Un Estado efectivo que no paralice el desarrollo con infinidad de trámites, reglamentaciones y abusos.

Una sociedad que no acepta el fanatismo y que reconoce su diversidad como una fuerza positiva. Un país seguro en el que los niños puedan jugar sin temor en las calles y los bosques. El fin del conflicto permitirá destinar más recursos para la seguridad ciudadana. Queremos una revolución en la justicia, tanto la que brindan los jueces como la que debe superar los desajustes de una sociedad sedienta de igualdad de oportunidades. Tenemos que superar los tradicionales obstáculos producto de una red de intereses que han impedido rehacer a fondo el sistema judicial.

Queremos que el Estado cumpla con todos sus compromisos y en especial que honre la palabra empeñada en el Acuerdo del Teatro Colón. “Volverlo trizas” reabre posibilidades a viejas y nuevas violencias. Desconoce la oportunidad que significa el fin del conflicto y deshonra la palabra empeñada. Queremos limpiar el sistema político del clientelismo. Eliminar el fantasma de multinacionales inescrupulosas y algunos grandes contratistas financiando campañas políticas. Queremos erradicar la componenda entre el gobierno y los congresistas para reemplazarla por el diálogo serio y la persuasión. La pequeña corrupción es hija del clientelismo. Y la gran corrupción es hija del sistema político. Si superamos la amenaza de la narcodemocracia, ahora hay que vencer la cleptocracia, la república de dirigentes ladrones.

Queremos que en Colombia no se utilicen las palancas para conseguir un empleo, una cama en un hospital o un cupo en un colegio. Como dijo Antanas Mockus, un país en el que no todo vale. Que no premie al avivato. Pero sobre todo queremos una sociedad solidaria, que no solo busque ganar dinero sino que recuerde también que somos miembros de una comunidad llena de esperanza, con posibilidades de ser una nación poderosa, pero una nación para todos y no solo para unos pocos privilegiados.

Hay serios peligros que arriesgan ese sueño que es el de la mayoría de los colombianos. Se ha abierto un espacio para el populismo. A pesar de demostrar que el diálogo ha sido útil para terminar un conflicto de medio siglo, hay quienes prefieren el autoritarismo, la fuerza irracional, el insulto y la calumnia. Apelo a todos los ciudadanos sin exclusión. Con ese fin, hoy inauguramos un proceso para configurar una plataforma para los años por venir, abriendo los canales para recibir propuestas de todos los colombianos.

Por eso no anunciaré propuestas de política pública el día de hoy. Tendremos líneas de internet para que todo que lo desee contribuya con nuestro compromiso de cambio. En noviembre daremos cuenta de las propuestas recibidas y procesadas y anunciaremos nuestros compromisos concretos. Tendremos una plataforma de acción política construida de manera colectiva que corresponde a un horizonte de participación democrática sin antecedentes.

Los invito con entusiasmo a construir un país donde quepamos todos. En estos meses he recorrido con interés los más diversos sitios. He oído voces de las más distintas procedencias que me proponen presentarme como candidato a la Presidencia. Así mismo, un grupo de personalidades me ha hecho llegar mensajes escritos en igual sentido.

Agradezco a todos. He decidido aceptar ese llamamiento para configurar una coalición enorme. Creo que esa coalición puede ganar en primera vuelta si procedemos con generosidad y sabiduría. Una coalición que garantice que en Colombia prevalezca el deseo de cambio y de transformación. Cambio seguro. Cambio dirigido por la fuerza tranquila de la democracia. Un cambio para hacer que en Colombia sea un país donde quepamos todos.

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