viernes agosto 14 de 2020

El escritor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez, llega a Colombia con su nueva novela: La Ola Detenida

03 noviembre, 2018 Internacionales, Música

  • Después de la presentación de su novela Les valises en Francia, el escritor venezolano llega al país como uno de los invitados a «Bogotá contada», programa de Idartes que convoca a los autores más destacados de habla hispana para que recorran la ciudad y escriban sobra ella.
  • En el marco de este evento, Méndez Guédez presentará su más reciente novela, La ola detenida (HarperCollins), el próximo 9 de noviembre, a las 6:00 p.m. en la Librería del Fondo Económica en Bogotá a cargo del escrito Pedro Badrán.
  • Con esta novela, el autor sigue consolidando su trabajo literario en Europa y Latinoamérica, cuya obra se desarrolla bajo el cielo de Caracas donde se ha perdido el rastro de la española Begoña, hija díscola de un influyente político conservador

Doctor en literatura por la Universidad de Salamanca, Juan Carlos Méndez Guédez es un autor venezolano que hace dos décadas decidió radicarse en España donde ha publicado gran parte de su obra conformada por una veintena de libros entre novela, cuento y ensayo, en la que reflexiona, entre otros temas, sobre el desarraigo y la crisis por la que atraviesa su país natal. No ha sido ajeno a esta situación y por ello en La ola detenida, una novela negra y en la que se lanza a escribir en este género, Méndez Guédez profundiza en las cloacas del gobierno y de los diferentes grupos que se disputan la capital venezolana.

El autor afirma que «Caracas ahora mismo puede que sea un infierno, pero es una ciudad a la que no puedo dejar de amar, porque allí fue feliz y allí fue feliz mucha gente. Espero que algo de ese resplandor se haya conservado en sus calles».

La ola detenida, destacada por la crítica como una magnífica novela, es un thriller apasionante en el que Magdalena Yaracuy, una detective que para resolver sus casos combina la santería, las artes marciales y una certera puntería con las armas, es contratada para dar con el paradero de la española Begoña, hija de un poderoso político conservador. Pero la desaparición de Begoña se complica. Crímenes sanguinarios, grupos paramilitares, secuestradores, narcotraficantes y militares corruptos, rodean el mundo de esta muchacha que quizá ha cometido el error de enterarse de peligrosos secretos en un país aplastado por la escasez, el miedo y la violencia. Magdalena Yaracuy deberá echar mano de su agudeza, su intuición y en una feroz carrera contra el tiempo rescatar a su cliente antes de que sea capturada por los múltiples enemigos que desean exterminarla.

Desde su aparición, primero en España, Estados Unidos, México, Argentina, Chile y ahora en Colombia, La ola detenida ha generado tal interés que medios como El País y El Cultural han dicho que «Méndez Guédez parece llegar de lejos para instalarse ante el lector y golpearlo sin piedad, a veces en el corazón y otras en el hígado o en las tripas”. «…ha hilado fino la trama y la forma, dibujando con suavidad el personaje de su protagonista y salpicando el libro de sentimientos escondidos en grado suficiente para que no griten desde las páginas, sino que te acompañen armoniosamente en la travesía”.

Sobre el proceso de creación de la novela, Méndez Guédez asegura que «Había pensado, por mis lecturas de Georges Simenon o Fred Vargas que lo que más destaca en este tipo de libros es la presencia de un personaje poderoso, llamativo, particular, y creía tener entre manos uno de esos personajes: una detective que se apoyaba en la brujería para resolver sus casos, una mujer enamoradiza, independiente, de una gran vitalidad. Así que me puse manos a la obra. En cuatro días tenía cincuenta páginas; era obvio que yo estaba tomado por la voz y los actos de aquella mujer, a quien llamé Magdalena, ya que se supone que en esa zona de Francia donde yo me encontraba, había desembarcado María Magdalena, el personaje bíblico».

Presentación de La ola detenida en Bogotá

Fecha: 9 de Noviembre de 2018

Hora: 6 p.m.

Lugar: Librería del Fondo de Cultura Económica (Calle 11 #5-60, Bogotá)

La presentación estará cargo del escritor Pedro Badrán.

Sobre el autor

Juan Carlos Méndez Guédez (Barquisimeto, Venezuela, 1967). Desde muy pequeño se trasladó a la ciudad de Caracas, donde vivía en la popular zona de Los Jardines del Valle, aunque mantuvo siempre una intensa relación con su ciudad natal.

Obtuvo la Licenciatura en Letras por la Universidad Central de Venezuela con una tesis sobre los grupos poéticos “Tráfico” y “Guaire”. Posteriormente se doctoró en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca con una tesis sobre el narrador venezolano José Balza.

Autor de veinte libros entre novela, cuento y ensayo.

Reside en España, país donde ha escrito y publicado la mayor parte de su obra. Forma parte de antologías del cuento en español como Líneas aéreas y Pequeñas resistencias y algunas de sus narraciones han sido publicadas en Suiza; Francia; Bulgaria, Italia, Eslovenia y Estados Unidos.

Bajo el sello de HarperCollins Español publicó su más reciente novela titulada La ola detenida, en este género ha publicado también títulos como Los maletines, El baile de madame Kalalú, Chulapos mambo y Una tarde con campanas. Obtuvo el premio internacional de novela «Ciudad de Barbastro» por su título Tal vez la lluvia, y en 2013 su volumen Arena negra fue designado como mejor libro del año en Venezuela por los libreros de ese país.

Como cuentista es autor de La noche y yo; Ideogramas; Hasta luego, Míster Salinger, La ciudad de Arena y Tan nítido en el recuerdo, entre otros. También ha publicado la novela corta Veinte merengues de amor y una bachata desesperada; y el libro de viajes Y recuerda que te espero. En 2016, su cuento para niños El abuelo de Zulaimar obtuvo el reconocimiento del Banco del libro como uno de los mejores títulos infantiles publicados en español en el mundo. Es autor de la novela juvenil Nueve mil kilómetros y tu abrazo, publicada en Colombia en 2006.

En Venezuela, sus textos forman parte de las antologías de relato corto Las voces secretas (Alfaguara), y 21 del XXI (Ediciones B). Ha sido invitado a innumerables eventos en el mundo, como la Feria de Guadalajara, la Feria de Santiago de Chile, el Festival eñe de Madrid, el Festival de la Lectura en Venezuela, el Festival Belles latines en Lyon, el Festival de la Palabra en Puerto Rico, la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.

Ha sido invitado a residencias literarias en lugares como Aix en Provence, y ha ofrecido conferencias en universidades e instituciones de Argelia, Colombia, Croacia, España, Estados Unidos, Francia, Suiza, Venezuela, etc.

Varios de sus títulos han sido traducidos al francés, y a principios de este año la editorial parisina Métailié lanzó en ese país la novela Les Valises que ha obtenido un clamoroso éxito entre la crítica literaria francesa, al punto que el prestigioso semanario Télérama catalogó este título como una de las lecturas indispensables para el verano de 2018.

Sobre La ola detenida

La ola detenida es un thriller apasionante, cuyo escenario es la ciudad de Caracas donde se ha perdido el rastro de la española Begoña, hija díscola de un influyente político conservador. Para averiguar su paradero, la familia de la chica contrata a Magdalena Yaracuy, original detective que para resolver sus casos combina la santería, las artes marciales y una certera puntería con las armas de fuego.

Pero la desaparición de Begoña se complica.

Crímenes sanguinarios, grupos paramilitares, secuestradores, narcotraficantes y militares corruptos, rodean el mundo de esta muchacha que quizá ha cometido el error de enterarse de peligrosos secretos en un país aplastado por la escasez, el miedo y la violencia. Magdalena Yaracuy deberá echar mano de su agudeza, su intuición y en una feroz carrera contra el tiempo rescatar a su cliente antes de que sea capturada por los múltiples enemigos que desean exterminarla.

Un thriller original, trepidante y de plena actualidad que no da tregua al lector.

En una entrevista para la Agencia EFE, el autor aseguró que «Magdalena Yaracuy es como son hoy día muchas mujeres que escapan de los conceptos en los  que las podía haber encasillado el machismo, pero también el feminismo. No son correctas, ni viven pendientes de cumplir un manual, ya no el de los hombres, sino el de nadie».

Aquí un adelanto: http://www.harpercollinsiberica.com/images/pdf/CAP1-La-ola-detenida.pdf

Sobre la obra de Juan Carlos Méndez Guédez se ha dicho:

“Parece llegar de lejos para instalarse ante el lector y golpearlo sin piedad, a veces en el corazón y otras en el hígado o en las tripas”.

Ascensión Rivas, El Cultural

“Autor con una obra brillante”

Espido Freire, Público

“Ha escrito una magnífica novela”.

  1. Ernesto Ayala Dip, Babelia

“…ha hilado fino la trama y la forma, dibujando con suavidad el personaje de su protagonista y salpicando el libro de sentimientos escondidos en grado suficiente para que no griten

desde las páginas, sino que te acompañen armoniosamente en la travesía”

Berna González Harbour, El País.

«Hay un camino distinto para volar a Caracas, para acercarse a la violencia enmarañada, a la nostalgia de barrios que fueron hermosos y a tiempos que fueron tranquilos y es la nueva novela de Juan Carlos Méndez Guédez».

Berna González Harbour, El País.

“Juan Carlos Méndez Guédez refleja en La ola detenida la crisis extrema de Venezuela

a través de una mujer, entregada a la diosa María Lionza”.

 Marcos Tarre Briceño, escritor venezolano.

Las claves de La ola detenida, según el autor 

El origen

María Lionza es la deidad máxima de la religiosidad propia que hay en Venezuela: el espiritismo marialioncero. No soy un experto en religiones, pero no creo que sea muy común que la máxima entidad sagrada de una religión sea una mujer. Así que digamos que en el principio de esta novela estaba el deseo de hablar oblicuamente de esa diosa.

Me encontraba en Aix-en-Provence en una residencia para escritores. Faltaban días para concluir esa experiencia y ya había cerrado el texto narrativo que debía entregar a los organizadores. Tenía tiempo para seguir escribiendo y quise aprovechar esos días para lanzarme a un nuevo proyecto. Desde hace años, imaginaba la posibilidad de escribir un policial “clásico”, un texto que se ciñese a ese esquema (en la medida en que yo soy capaz de ceñirme a estos deliciosos géneros tan codificados).

Había pensado, por mis lecturas de Georges Simenon o Fred Vargas que lo que más destaca en este tipo de libros es la presencia de un personaje poderoso, llamativo, particular, y creía tener entre manos uno de esos personajes: una detective que se apoyaba en la brujería para resolver sus casos, una mujer enamoradiza, independiente, de una gran vitalidad. Así que me puse manos a la obra. En cuatro días tenía cincuenta páginas; era obvio que yo estaba tomado por la voz y los actos de aquella mujer, a quien llamé Magdalena, ya que se supone que en esa zona de Francia donde yo me encontraba, había desembarcado María Magdalena, el personaje bíblico.

Algo que tuve siempre claro, desde el principio, es que ese personaje profesaba el espiritismo marialioncero y con esa certeza me lancé al agua. Claro que el resto del crecimiento del libro no fue tan volcánico; al volver a Madrid se ralentizó la escritura pero ya el poderoso impulso se había puesto en marcha. Y así surge esta novela en la que una jovencita española desaparece en la muy peligrosa Venezuela, y mi detective debe viajar hasta allí para rescatarla.

Caracas, el escenario literario 

Adoro Caracas, pero no puedo ocultar que Caracas es ahora la ciudad más peligrosa del mundo. Su porcentaje de homicidios, la impunidad con que se cometen delitos, la participación absolutamente clara de las fuerzas policiales y militares dentro de la criminalidad, la represión de las protestas, la inoperancia de un poder judicial que no persigue a los delincuentes sino a los adversarios políticos, todos esos elementos la convierten en un lugar muy inseguro.

Escuché una vez algo muy doloroso.  Alguien decía: “los caraqueños ya no salimos a la calle salvo en dos ocasiones: cuando hay que enterrar a un amigo o familiar que han asesinado los delincuentes o los militares; y cuando vamos a despedir al aeropuerto a algún ser querido que se marcha del país”.

En Caracas la delincuencia utiliza armamento militar de primera calidad. Granadas; fusiles de asalto que sólo deberían estar en manos de las fuerzas armadas. No es complicado imaginarse cómo sucede ese trasvase de armamento.

Por otro lado, el gobierno utilizó las estructuras delictivas ya existentes para crear grupos paramilitares llamados “colectivos” que cumplen funciones de exterminio y persecución de las protestas contra el régimen, y que también tienen toda una infraestructura vinculada al robo, el secuestro y el tráfico de drogas.

No es algo original. Imposible olvidar a los Tonton Macoutes de Duvalier, delincuentes que respaldaban aquella dictadura.

Caracas, históricamente, fue una ciudad con cierto nivel de peligrosidad, pero nada comparable al infierno de este momento. Yo crecí en un barrio popular, lleno de gente maravillosa, entrañable, pero también caracterizado por su peligrosidad. Una zona de la ciudad donde ahora mismo los taxis no se atreven a llevarme de noche. El caso es que los años en los que yo viví y crecí allí, dentro de cierta medida vivimos una existencia feliz, normal, en la que yo iba a fiestas, iba al cine, estudiaba, regresaba a casa en la noche. Eso ahora es imposible.

Pero Caracas fue, y espero que vuelva a ser, un lugar maravilloso y especial. Era la ciudad soñada por personas del mundo entero, y en sus calles se reunieron personas de todo el país, y también de España, Portugal, Italia, Colombia, Argentina, Chile, Uruguay, Alemania, Francia. La ciudad recibió a muchos migrantes económicos y a muchos exiliados políticos; los recibió con generosidad, y era un lugar moderno, con movilidad social, con proyección de futuro, con una educación pública de calidad, con excelentes museos, orquestas musicales, espléndidas librerías. Todo eso se fue diluyendo en los años noventa y saltó hecho pedazos en el 98 cuando los militares que habían dado un golpe en el 92, formaron un partido político que retomó ese poder que históricamente ellos han tenido en la vida venezolana.

El caso es que Caracas ahora mismo puede que sea un infierno, pero es una ciudad a la que no puedo dejar de amar, porque allí fue feliz y allí fue feliz mucha gente. Espero que algo de ese resplandor se haya conservado en sus calles.

Mi personaje, Magdalena Yaracuy ama Caracas, aunque la teme y la respeta. 

Las expectativas ante La ola detenida

Espero que un libro vertiginoso, con un personaje, Magdalena Yaracuy, que ojalá interese y emocione a los lectores. Ella es una mujer culta, inteligente, independiente, luchadora, y ama el espiritismo marialioncero y las artes mágicas, pero no tiene un talento especial para ellas. Ese es uno de sus grandes dramas; le apasiona algo para lo que posee una capacidad limitada; pero lo compensa con su excelente puntería con las armas de fuego, su conocimiento de las artes marciales, su agudeza y su inteligencia analítica.

Magdalena Yaracuy es una mujer enamoradiza, irónica, solitaria y a la vez amorosa. Vive las relaciones humanas con intensidad, ternura y escepticismo. Lo mejor y lo peor de su vida surgen de ese apasionamiento suyo con el que enfrenta este caso que debe resolver en La ola detenida. Un caso complicado porque deberá enfrentar peligrosos pistoleros, grupos paramilitares, narcos, espías, servicios de inteligencia, que intentarán impedir a toda costa que logre salvar a Begoña de Sotomayor, la española que ha desaparecido en Caracas sin dejar rastro.

Para tener en cuenta:

  • Un thriller de espionaje y psicológico que nos presenta a una protagonista genial mezcla de detective y santera.
  • Una novela entre Europa y Caracas que profundiza en las cloacas del gobierno y de los diferentes grupos que se disputan la capital venezolana.
  • Para lectores de Daniel Silva, JohnGrisham o David Baldacci.
  • Juan Carlos Méndez Guédez es un autor ya de reconocido prestigio que con esta novela
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