lunes octubre 26 de 2020

El rebusque no es delito

Jorge  Enrique Giraldo Acevedo

Si en definitiva las autoridades policivas continúan con los operativos para sancionar a consumidores y vendedores de empanadas y otros alimentos en las vías o calles de Colombia con seguridad aumentarán la inseguridad en el país y otros graves problemas ciudadanos.

Claro está que la sanción está contemplada en el nuevo Código Nacional de Policía y uno de los  primeros  sancionados fue  un  joven estudiante en Bogotá identificado como  Stiven Claros quien,  como su apellido,  no le  quedó claro la norma y aseguró que la  desconocía; en consecuencia,   el  grupo de la Policía procedió a imponerle la sanción equivalente  a más de   $800.000.

Lo que sí tiene claro la ciudadanía es que por castigar a consumidores de empanadas y vendedores la Policía Nacional descuidará otros frentes de trabajo como son la vigilancia en las ciudades para evitar el constante aumento del robo a  residencias y  toda clase de establecimientos comerciales.

Además, con esta   impopular medida, el  desempleo  aumentará  en forma drástica  porque en  todo el país  son  muchísimas  las personas y  hasta  familias  completas que  se dedican  al rebusque laboral mediante la venta de empanadas y  otros alimentos en casetas ubicadas en las principales  vías donde,  por  lo general,   transitan  muchos  ciudadanos.

Y otro de los afectados será el propio Gobierno Nacional que verá disminuir aún  más la tasa de empleo;   como todos sabemos,  según el  DANE,  el  subempleo o trabajo informal está en ésta  precisa  época  en  más del  48% y son  muchísimas  las  personas que se dedican al rebusque mediante  la venta callejera de empanadas y otros alimentos.

La divulgada situación con el joven estudiante bogotano nos demuestra que  Colombia definitivamente es una Nación macondiana  donde a diario suceden  hechos que bien se pueden enmarcar  en  lo  curioso,  increíble  o  para Ripley;  además,   se   crean normas  difíciles de  hacer cumplir como la del presente caso debido a que no se analiza o  estudia  la  realidad económica y  social  del país.

La verdad sea dicha, si nos atenemos a las mismas cifras oficiales del Dane sobre empleo en Colombia, lo que sí está aumentando son las labores de informales, o sea el rebusque.

Este panorama laboral obedece a que para muchas personas el trabajo informal o rebusque es producto de la necesidad, y algo de ingenio, pues en sus hogares podrá faltar un trabajo decente, digno y bien remunerado, pero nunca el pan de cada día.

Las principales ciudades colombianas están cada día más invadidas de vendedores de minutos a celular, vendedores ambulantes o estacionarios, vendedores y vendedoras de los productos de catálogo, loteros, taxistas, lustrabotas, mototaxistas, ciclotaxistas y recicladores.

Además, en los terminales aéreos y de transporte terrestre existe un buen número de maleteros, revoladores y limosneros; en los semáforos y vías de las principales ciudades se instalan vendedores.

Esto tendrá que cambiar, pues el desempleo es uno de los más graves problemas colombianos y lo peor es que genera otros como la inseguridad; además, con el ingreso al país  de  más de un millón doscientos mil  ciudadanos venezolanos la situación en general,  por la  escaséz de empleo y las desigualdades económicas y sociales,   cada día  es  peor.

En síntesis, el rebusque  no es delito en  ninguna parte del mundo y para los ciudadanos  de muchos naciones es el único medio para conseguir el pan de cada día.

Íquira, Huila

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