domingo octubre 20 de 2019

Niña panadera

05 febrero, 2019 Neira Jorge Ivàn Castaño

Por: Jorge Iván Castaño

En la calle real, esquina de la calle 8 con carrera 10 del Municipio de Neira se encuentra la cafetería y pastelería el “Dorado” nombre de uno de los establecimientos comerciales de  más tradición.

Allí a las 6 de la mañana de lunes a sábado, llueva, truene o relampaguee, ya está en la puerta esperando a que llegue Miguelito como se conoce cariñosamente en Neira al propietario del negocio, para que Juliana Marcela pueda entrar a iniciar con sus labores de panadera.

Buenos días, buenos días responde el patrón, a lo que vinimos dice juliana, Lo primero calentar el aceite para los buñuelos, mientras este se calienta, va moliendo el queso que utilizara tanto para los buñuelos como para el pandequeso, cuando las puertas del establecimiento se abren para que los clientes puedan ingresar, Juliana en cuestión de minutos ya les tiene los buñuelos y el pandequeso caliente y listo para el café.

Es allí, donde la parva que se vende es elaborada por una mujer quizás, la única que ha ocupado esta posición en los últimos años del municipio.

Juliana Marcela Henao, Tiene 22 años, y desde hace 5 años es la panadera de el Dorado, La necesidad la obligo a trabajar en  las cafeterías, es bachiller y la situación económica no le permitió seguir una carrera, es la única mujer de la familia y la mayor de tres hermanos, ingreso a trabajar como mesera en el Dorado pero de eso no tenía ni idea, tanto que el patrón quiso desistir de sus servicio, pero apareció la mano bondadosa que la respaldo.

Yamil Grajales es el administrador de la cafetería el Dorado, quien le pidió a su patrón que le diera una oportunidad a la joven mujer que trabajaba por necesidad, atendió sus ruegos y la envió como ayudante del panadero, era poco lo que allí debía hacer pues de panadería menos sabia pero ella vio en este destino una oportunidad, se dedicó a poner cuidado a todo lo que hacía el viejo y experimentado panadero, su trabajo allí en la panadería dice era pesar la harina para el pan, moler el queso, calcular las cantidad de sal, que la soda, también la panela , que   tantas de harina por tantas de agua, y tantas  de sal en fin, que para  los panes tanta levadura tanta harina como mesclar cuánta agua.

Lo cierto del caso fue que en cuestión de días la joven mujer, ya reemplazaba los días libres del panadero, parecía que el destino le tenía preparado el camino como panadera.

Sabia moldar, mezclar, batir, amasar, le conoció el punto a la parva, el tiempo a los hornos, el tamaño a los panes, en fin, aprendió la pastelería, la galletería.

Parecía que todo estaba de su lado, No paso mucho tiempo para que el panadero se pensionara,  el que trabajo más de 20 años como panadero ya no era tan necesario porque la joven Mujer que un día  pidió trabajo como mesera resulto siendo la panadera oficial.

Juliana dice: cuando inicie me propuse hacer lo mejor, así no tuviera ni idea, con paciencia la operación fue cuajando y al final desde este salón pequeño que es la panadería se elabora el pan y la parva que muchos neiranos consumen dese hace ya más de 30 años, además del pan, la tostada y  la parva, Juliana elabora una riquísima pastelería gracias a la buena receta y el buen sabor que ha sabido imprimirle a los productos que ella con cariño diariamente está produciendo.

Busca siempre innovar y adaptar sus productos a la necesidad del cliente, la parva de el Dorado tiene sino la misma, mejor calidad que hace 35 años cuando se inicio dice su propietario Miguel Ospina.

Juliana trabaja sola, aunque a veces se siente cansada cumple una jornada laboral desde que la cafetería abre 6 am, hasta cuando termina sus labores 3 o 4 de la tarde. Descansa los domingos los cuales dedica a su familia, pero agradece a Dios por esta oportunidad que le dio con lo cual puede sostener a su familia compuesta por su papa un viejo enfermo que ya no puede trabajar, su mama y su hermano y lo mejor dice tengo seguridad y mis prestaciones, y un trabajo seguro y duradero, mientras todo lo haga bien concluye la joven panadera de la cafetería y panadería “el Dorado”

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