viernes septiembre 18 de 2020

Selección Colombia: El amor del pueblo

Por Esteban Jaramillo Osorio

Bogotá, 04 de junio_ RAM_ En la despedida de Colombia, poca gente en el estadio. Buen futbol, sin presión; no había rival, por las debilidades panameñas.

La emoción no estuvo ausente.

Como siempre la vieja y vacía polémica: ¿Es la selección de los costeños o de los hinchas del resto del país? ¿fue el partido una golosina costosa para los cachacos? Regionalismo apasionado en la dialéctica. Regionalismo puro que, en el pasado, originó las guerras de barras con acoso incluido, como el de Stefan Medina, un jugador reprobado por la hinchada, por la influencia de los medios y querido por los técnicos.

La selección, es de todos, de todos, no importa donde juegue.

Fue la del lunes, una despedida sin honores. Los honores fueron para los campeones de 2001 homenajeados, en la antesala.

Tantas caras, aun frescas, llenas de recuerdos. No estaba Edgar Perea, uno los locutores de moda por la época. Ya murió.

Para Queiroz fue un ensayo destinado a ajustar líneas, acomodar jugadores, potenciarlos con sociedades, encontrar apoyos para los ídolos, Falcao y James y equilibrar el equipo.

El tiempo hablara de él, por su rendimiento y resultados.

Se demuestra que James y Falcao no son hoy los únicos referentes. Cardona, con Quintero ausente, es el socio ideal del ataque. El eterno gordo, reprobado por tantos, demostró de nuevo que tiene un arsenal técnico invaluable y, de regresó, después de ser rechazado por Pékerman, se ve como una auspiciosa formula creativa.

Siempre la selección fascina. ¿Quién, me pregunto, desea una derrota del equipo nacional? ¿O quien le niega un afecto?

Aquel que no sueña, no gana. Y nuestro sueño es el triunfo.

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