miércoles abril 8 de 2020

El Ojo del Halkón Buscar soluciones concretas

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 23 de febrero de 2020 RAM_ Según los informes del Gobierno, en el país no está pasando nada y se va ganando la guerra contra los violentos, pero las cifras y los hechos demuestran lo contrario y estamos acorralados por la reanudación de la violencia que se tomó al país.

Dijéramos que se trata únicamente de los grupos alzados en armas, cuando de verdad son las bandas delincuenciales apoyadas en el narcotráfico, las que están haciendo de las suyas y en donde se van apagando muchas vidas de los líderes sociales, tanto indígenas como campesinos y afrodescendientes al igual que de muchos que creyeron y se desmovilizaron en los acuerdos de paz.

Cuando uno habla con el ciudadano de la calle, escucha y recuerda aquel adagio de hace muchos años, que ”La voz del pueblo es la voz de Dios” y el problema grave es que no sabemos escuchas a nadie y creemos que todo lo tenemos controlado cuando la realidad es lo contrario.

Dicen las personas de a pie que tenían razón quienes hablaban de una paz, aunque tuviera sus defectos y no una violencia perfecta, y ahora recuerdo una entrevista que le hice a Jaime Arenas dos días antes de su muerte cuando decía que esperaba no estar equivocado porque temía por su vida y que por lo general luego que se desmovilizaban y entregaban las armas, eran masacrados por otros sectores que no estaban de acuerdo con sus actitudes.

Otros de los guerrilleros que tenían que ver con las FARC siempre comentaron durante el proceso de paz que no estaban seguros que les fueran a cumplir y no fuera una trampa para exterminarlos.

Llama la atención que Timochenko decía esta semana que el presidente Duque no quería la guerra sino la paz y que se estaban haciendo muchas cosas, pero la respuesta a esto fue que otros desmovilizados de ese ex grupo guerrillero fueron asesinados.

No sabemos que es lo que le está sucediendo al país en este momento y no me voy a meter en camisa de once varas, pero creo que no hay confianza en el Gobierno y en las instituciones y por eso es que el Proceso de Paz no avanza y que a pesar de hablar sobre el cumplimiento de lo exigido, en parte han sido paños de agua tibia y nada más.

El Comisionado de Paz, doctor Archila, es un hombre honesto y trabajador pero se ve que en muchas oportunidades los asuntos no pasan de ser promesas que si se cumplen pero con una lentitud que lo deja a uno pegado del techo, porque en mas de una oportunidad hay cosas baladíes mas importantes que las mismas cosas serias.

El Proceso de Paz firmado con las FARC pudo haber tenido algunos retoques, pero aunque me digan que no, ese proceso de paz tuvo mucho enemigo y se puede decir que lo tiene, porque para muchos es mas importante la guerra que la paz y eso lo hemos visto en el mundo.

La delincuencia común y el narcotráfico se han tomado las regiones mas productivas del país y aquí se sigue hablando de exhaustivas investigaciones y es así como el nuevo Fiscal anuncia que va a tener mano dura y que espera que los jueces le ayuden para que los procesos no se queden en simples investigaciones y que los que infringen la ley sean castigados.

Se habla de erradicación de los cultivos ilícitos y pareciera que por arte de magia se erradicara un gran sector y se duplicara el mismo y eso precisamente porque los campesinos de esos sectores se quejan de no tener el respaldo del Gobierno y ser amenazados y acorralados por las bandas de narcotráfico.

Ahora miremos a otro lado o digamos como en los toros, cambiemos de tercio, la delincuencia común se ha tomado los campos, los pueblos y ciudades y ahora el ciudadano honrado y trabajador ve su integridad personaje y económica amenazada.

Ya no se puede andar con tranquilidad por ningún lado, en las ciudades cada día hay asesinatos y atracos, se conoce la noticia que han sido detenidos X número de delincuentes, pero días después se conoce que estos mismos delincuentes están en la calle porque fueron dejados en libertad por vencimiento de términos o por decisiones erróneas de los jueces.

Se está hablando de un paro de la justicia, porque le está exigiendo al Gobierno que les ponga cuidado, que le reconozca su trabajo y lo principal, que le de elementos de trabajo para poder hacer las cosas bien, porque en algunos despachos judiciales no se cuenta ni siquiera con papel para hacer una impresión.

No se si voy a ser muy ortodoxo en lo que digo pero la violencia que estamos padeciendo ha nacido desde los propios hogares, y eso porque un grupo de sabelotodos se atrevieron a decir que a los niños no se les podía corregir y que a los hijos debía de respetárseles el libre desarrollo de su personalidad, lo que quiere decir que la autoridad de los padres ha desaparecido y mucho mas la de los profesores, estos últimos han tenido que soportar los ataques y la violencia por parte de sus mismos estudiantes al hacerles el llamado por algo malo que han cometido.

Parece un cliché; pero se ha dicho que la autoridad comienza desde casa y creo que ustedes como yo recuerdan una bella pancarta que aparecía en lo alto de las ciudades y los pueblos, un mensaje de la Policía Nacional que rezaba, “educad al niño para que no tengas que castigar al hombre de mañana”, y ver que en este momento, a pesar de todo lo que se dice estamos siendo mezquinos con las partidas del Gobierno o del Estado para la educación, haciendo que la educación, la salud y la justicia sean las verdaderas parias.

Se necesita soluciones de fondo o de lo contrario nos va a tocar quedarnos encerrados en nuestras casas para no ser víctimas de la violencia y se habla que se nota mas la violencia desde la migración venezolana; pero sin restar importancia a esto, hay que ser claros que muchos nacionales son base y causa de lo que sucede,

Es el momento para que el señor Presidente de la Republica, el señor Fiscal General de la Nación y las autoridades busquen soluciones y traten de enderezar un camino que está viciado de maldad y de violencia; porque de lo contrario no tenemos nada para heredar a las futuras generaciones.

He sido cansón con lo que digo, pero si se sigue con la prepotencia y la falta de dialogo no vamos a llegar a ninguna parte y cuando miremos como están las cosas, nos daremos cuenta que están muy mal y que los que perdemos somos todos.

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