viernes julio 3 de 2020

El Ojo del Halkón Imprudencia

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

Bogotá, 11 de abril_ RAM_ Como dice una canción mexicana “la vida no vale nada”, esto parece tomar fuerza en estos momentos de pandemia, cuando algunas de las personas, no solo de Colombia sino del mundo han pensado que lo que sucede es un juego, o puede ser ficticio como una de las películas de Spielberg.

Hay países que han contado con gobernantes “responsables” aunque han tomado medidas un poco atrasadas, mientras que otros toman el asunto como un juego y demuestran la poca importancia que le dan al ser humano por encima del vil metal. Los presidentes de Brasil y Estados Unidos son el ejemplo, no le dieron importancia a lo que se venía encima y en estos momentos son los países de la región con mas personas contagiadas por el COVID-19 y fallecidas por el mismo mal. España esperó hasta que todo se reventó, lo mismo que Italia que ahora lloran a sus muertos y tratan de buscar soluciones como lo hiciera un mago cuando espera que debajo de su sombrero saliera la paloma para entregarles la tan anhelada vacuna y así poder derrotar la plaga.

Da vergüenza que en Colombia se cuente con ciudadanos tan irresponsables que no atiendan las medidas del Gobierno y que pongan en peligro la vida de los demás; pero esto ha servido para ver el renacimiento total de la politiquería, del fanatismo y la falta de valores que han llevado a que la corrupción siga reinando por encima de la vida. Que se puede esperar de un país en donde no se respeta que la muerte esté acabando con tantas vidas inocentes y se sigue pensando en robar los dineros que se han destinado para ayudar a la salud y a la alimentación de los que menos tienen.

Sabemos que también la clase media la está pasando muy mal, porque han esperado los préstamos anunciados por el Gobierno para solucionar los temas de nómina y otros de las pequeñas y medianas empresas; pero uno se aterra cuando la gran respuesta de los bancos es que para que se haga un préstamo, lo mínimo que hay que tener en ganancias del año anterior debe ser mayor a los ciento sesenta millones de pesos. Me pregunto: ¿será que es necesario uno acudir a un préstamo cuando cuenta con esa cantidad de dinero? ¿Será que debo de pedir alimentos cuando mi alacena está llena?; al fin y al cabo, somos el país de García Márquez en donde Macondo sigue vigente y donde las cosas funcionan como a unos pocos les da la gana olvidándose de quienes de verdad necesitan.

Las empresas han pedido ayuda para sostenerse y estoy de acuerdo con eso, porque es la oportunidad para sostener el trabajo de la mayoría de la población que es la que aporta a la economía del país, pero no es justo que se le esté ayudando a las grandes empresas y se esté dejando morir, literalmente, a las pequeñas empresas que son las que aportan la materia prima para el sostenimiento del país.

No entiendo como los gobiernos están interesados en ayudar a los bancos y a los ricos, porque si un pobre debe hay que acabar con lo poco que tiene, embargándolo y haciéndole la vida imposible o cobrándole intereses bastante altos, tanto en la banca privada como en la estatal, mientras que a las grandes empresas se les inyecta para que no vayan a quebrarse.

Se está regalando comida en este momento, no estoy en contra de ello, pero si falta filtro del Gobierno para saber quienes son los beneficiados, porque los pobres vergonzantes son muchos en este país, pero son mas los que llenos de pereza quieren vivir de lo que se les dá siempre y por lo general, estos son los que ganan, porque no se tiene en cuenta que un jornalero, que una persona que vive del reciclaje y de oficios varios debe de trabajar para poder llevar un pan a la casa, lo que es imposible en este momento.

Promesas, promesas y promesas, y yo diría como el cantante chileno Antonio Prieto “son papeles, papeles y solo papeles que ante Dios y nadie tienen el mayor valor” hablaba del amor, pero ahora hablo de la conciencia social.

Mucha gente anda disgustada porque aun faltan 16 días de encierro, pero es un encierro necesario y productivo, en donde se está cuidando la vida y la salud de las personas de valor y verdad que tiene valor por encima de las grandes economías.

Aprendí cuando era niño que cuando uno daba una ayuda o limosna a otra persona, según nuestros abuelos, nadie debía de saber porque se encuentra en el libro sagrado un texto relacionado al respecto que dice “que no debe saber nuestra mano derecha lo que hace la izquierda”, pero en estos momentos nos damos cuenta de algo y es que se da algo y se aparece en los medios de comunicación como los grandes benefactores, cuando es más importante dar que recibir y no publicitar algo que es un acto de caridad humana, la que todos debemos practicar.

El Gobierno ha trabajado, ha cometido errores y desde mi punto de vista no estoy de acuerdo que el presidente Duque hable todas las tardes para prometer, prometer y prometer como en una campaña política lo que no es tan fácil de cumplir y que pueden cobrárselo mas adelante. Esto le puede quedar bien al presidente Trump que busca ser reelegido en el mes de noviembre.

Hay opiniones encontradas de gente consciente de lo que está sucediendo, pero también de otros que ponen sus intereses por encima como en el caso de los organizadores de las olimpiadas de Tokio, mientras que el presidente de la FIFA destacaba que era mas importante la vida que cualquier cosa y aquí en esto me voy a dar una pela con el gremio de los periodistas, mientras que, unos son responsables en lo que dicen y en sus campañas otros luchan desesperadamente para que no se cancelen eventos sin importar la salud de sus semejantes, entre ellos las de sus propias vidas y sus familias.

Hay que recordar que no somos inmunes a lo que está sucediendo y que debemos tomar conciencia y medidas para evitar que esto se extienda cada día más.

Termino diciendo que fue impactante la reflexión de la hija del Banco Santander de Portugal cuando dijo que ni el mismo dinero había servido para que su padre hubiera tenido aire para respirar y no partir de este mundo a causa del Coronavirus.

La muerte del médico llanero a los 33 años nos hace pensar en lo mal que está el sistema de salud en Colombia, en lo mal pagos que están nuestros médicos y las enfermeras, que están exponiendo sus vidas sin que se les dé, en la mayor parte de centros de salud, los elementos necesarios para protegerse.

Irresponsables, sin ni pizca, como decía mi tía, de calidad humana, fue lo que hicieron quienes se lanzaron a las calles a un funeral y a una procesión sin importar poner en peligro sus vidas y de sus semejantes.

Así estamos perdidos, se predica y no se aplica y se habla de amor y no se da y lo peor es que ha quedado demostrado que por vivir el acelerado mundo de la tecnología, de la industria y de la economía se nos ha olvidado vivir en familia y por eso la gran cantidad de denuncias por violencia intrafamiliar, no solo contra las mujeres y los niños sino también contra los mismos hombres.

Esperamos que haya una luz no muy lejos para salir de esta tiniebla en que estamos viviendo.

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