miércoles agosto 12 de 2020

En qué están los jóvenes

02 abril, 2020 Opinión Juan Manuel Ospina

 Por: Juan Manuel Ospina 

Bogotá, 02 de abril_ RAM_ Este mundo desordenado y caótico, lleno de incertidumbre agravado por la amenaza de la pandemia, es el que les corresponderá claramente a los menores de treinta años. Importa conocer qué piensan, sienten y quieren esos ciudadanos jóvenes. Y eso precisamente fue lo que analizó un estudio a 2.500 personas entre los 18 y 30 años, realizado en enero pasado por la Universidad del Rosario y El Tiempo; un estudio oportuno y necesario en estas circunstancias que lleva el título de esta columna y que no ha tenido la atención que se merece.

Son colombianos que creen en el país y en sus gentes, que reclaman que en esa Colombia nueva se respete a la persona, a su ser y su identidad en un marco de respeto a la vida y a la tolerancia, de honradez en el comportamiento de las personas; claramente no son colectivistas, propugnan por una sociedad donde reine la independencia personal en el marco de una sociedad civil activa que desarrolle y estimule un sentido de solidaridad entre los individuos y de pertenencia al país; un sentimiento, una actitud nueva en una Colombia donde la vivencia de la nacionalidad, de un sentimiento nacional está casi que limitada a la emoción de los triunfos deportivos.

Rechazan la indiferencia y la apatía reinante que no reconoce, impulsa y aprovecha la creatividad y la cultura de los colombianos, que consideran tiene grandes posibilidades para el desarrollo de proyectos individuales que se alimenten y alimenten ese acervo y ese potencial cultural rasgo fundamental de Colombia y fruto de la iniciativa ciudadana, en el cual le ven posibilidades y con la cual se comprometen.

Creen más en las acciones voluntarias, en las asociaciones de la sociedad civil y le tienen una profunda desconfianza, por no decir rechazo al Estado, a los partidos y la acción política y, obviamente a los políticos. Prefieren aportarles a las organizaciones ciudadanas libremente establecidas, y no impuestos a un Estado que perciben distante, desatendido del ciudadano y corrupto, capturado por unos políticos de los cuales poco se salvan porque no tienen ni credibilidad ni compromiso.

Son abstencionistas y sin interés en las condiciones actuales de participar o apoyar la actividad política. La tercera parte se declara sin posición ideológica. Creen en la capacidad del individuo, del ciudadano y no en la de las instituciones. Favorecen nuevos espacios para establecer un diálogo directo, creen en la conversación para comunicarse, con los diferentes actores a partir del respeto de las diferencia, alejados del sectarismo y la satanización del otro. Creen por sobre todo en la familia como el apoyo real que tiene el individuo

Valoran por sobre todo la educación y la institución más respetada es la universidad, la pública pero también la privada de calidad. Creen en la importancia del conocimiento, de ahí su preocupación por garantizar las posibilidades para todos de ingresar a la universidad pero también a la formación tecnológica. Conocimiento relacionado y alimento y alimentador de la creatividad, que es para ellos la verdadera riqueza.

El futuro del empleo, de oportunidades y en general la seguridad no solo de la vida, es la gran preocupación de unos millennials que en la organización estatal solo les tienen confianza a los militares y al alcalde de su ciudad.

Muchos elementos para analizar con miras a la construcción del mundo post coronavirus, que para nadie está claro.

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