viernes octubre 23 de 2020

Por decreto extinguen agricultura

Por: Lorena Rubiano Fajardo

El que siembra un campo, cultiva una flor o planta un árbol, es superior a los demás.” John Greenleaf Whittier

Bogotá, 22 de mayo_ RAM_ Con el decreto 523 del 7 de abril del 2020, aprovechando el pánico del Covid -19, el Gobierno no desperdició la oportunidad o el papayazo, para arrasar de un plumazo con lo poco que quedan de nuestra agricultura y por ende, acabar con nuestros campesinos. Y después se preguntan por qué nuestros campesinos se dedican a sembrar cultivos ilícitos.

El daño lo hicieron, al abrir las puertas a la importación de alimentos, especialmente de los Estados Unidos con cero arancel, sin ningún estudio sensato y realista, con la teoría de asegurar la alimentación de los colombianos y  sin antes verificar que productos necesitaríamos, y sin ningún estudio sobre el impacto que produciría en la agricultura nacional y  en el campesinado.

Sería estúpido pensar que el Gobierno no sabe que los productos agrícolas son subsidiados en los Estados Unidos, y que el departamento de Agricultura alentó a los productores del país del norte sobre este papayazo que inexpertos colombianos dieron para llenarnos de sus productos transgénicos.

Y cualquier parroquiano sabe que estos alimentos subsidiados llegaron, y llenarán las arcas de los importadores y quebrarán a nuestros campesinos, porque serán más baratos que el producto nacional.

Colombia un país netamente agrícola, ha perdido su rumbo y la posibilidad de convertirse en una de las despensas alimentarias más grandes del mundo. Hemos pasado de apostar a una gran reforma agrícola y aprovechar el potencial de la geografía colombiana y sus productivas tierras  a depender de las importaciones y a fomentar el consumo de productos importados, cuando tenemos todo para desarrollar las buenas prácticas agrícolas y fomentar la exportación de productos netamente colombianos, con semillas nativas,  propias y no transgénicas.

Al Gobierno del Presidente Duque ha demostrado que no tiene el menor interés de fomentar la producción agrícola y apoyar al campesino colombiano. Son más 390 mil productores agrícolas colombianos están al borde de la quiebra y pérdida total de sus productos, y la respuesta del Gobierno a los productores colombianos fue firmar el decreto donde autorizó la libre importación durante tres meses a la mayoría de los granos, cuyo principal proveedor es Washington y el país no experimenta un déficit especial de estas cereales con el pretexto de la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria.

La situación en el mercado alimentario colombiano depende cada día más de los proveedores extranjeros y, sobre todo, de Estados Unidos. Por ejemplo, en 1990, Colombia importó 400 mil toneladas de alimentos, y en 2019, 14 millones de toneladas. Al mismo tiempo, el principal aumento se observa desde 2011, inmediatamente después de la firma del tratado de libre comercio con los Estados Unidos.

En verdad es infame el tratamiento que el Gobierno nos está dando a los productores nacionales, no nos falta sino inundar el país de panela importada, ya que el maíz, de nuestros ancestros chibchas, ya está muriendo, lo mataron las importaciones .

Apoyemos una compaña para incrementar el consumo y la compra de los productos de nuestros campesinos. Si desaparecemos, se extinguirá nuestra patria.

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