viernes diciembre 4 de 2020

El Ojo del Halkón Soberbia

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 08 de noviembre de 2020 RAM_ Acaba debe elegirse nuevo presidente en los Estados Unidos de América. A pesar de los comentarios y de las amenazas del presidente Trump, por lo que se ve Joe Biden es el nuevo jefe del Gobierno de ese país y se posesionará el próximo mes de enero.

Mirando desde mi ventana me daba cuenta de una cosa, las cosas no cambian, siguen igual y ahora en la Gran Potencia Mundial sucede lo mismo que en los países de América Latina en donde muchos de sus ex mandatarios no han soportado una derrota y han dicho que se les han robado los comicios electorales para conseguir una reelección o cómo pasó hace algunos años que uno de los candidatos lloró como un niño al no haber alcanzado los votos suficientes y le pidió ayuda a su papá para que se hicieran las demandas correspondientes y las elecciones fueron anuladas hasta que el consiguieran la victoria.

Esas frases “me robaron las elecciones” y “dudo del sistema electoral”, las hemos escuchado más de una vez en Colombia y lo peor del caso es que se trata de no respetar a las autoridades ni el mismo pueblo si las determinaciones que se toman no son las que nos favorece y eso es el colmo. Y es así que vemos como el presidente Trump sale a decir a los cuatro vientos que va a demandar porque se le robaron su elección y los votos que se depositaron fueron falsos, todo se repite porque en Colombia también se hacen denuncias sin tener las pruebas suficientes para sustentar.

Da vergüenza como un grupo de políticos colombianos trató de influenciar en los latinos principalmente de Miami para que votaran por el presidente Trump y como si esto fuera poco uno que otro periodista también se declaró partidario del Jefe del Estado norteamericano y trató de borrar con el dedo un sol tan grande que calienta y da esperanza para un país que se muere en medio de la pandemia bajo la irresponsabilidad de alguien que se cree intocable y que la pandemia no le va a hacer nada y que eso es puro cuento a pesar que según las autoridades de salud tuvo el famoso virus.

Trump ha demostrado que no respeta a nadie, insulta a la prensa y a los médicos y a todos los que hacen lo que a él no le gusta porque como la famosa frase él es el único que puede decir la última palabra.

Qué bueno sería que fuéramos responsables y que en vez de meternos en lo que sucede en los países vecinos lo hiciéramos en cosas grandes por el nuestro, que tiene una serie de problemas por el asunto de la pandemia y en donde mucha gente no tiene sino para una comida diaria y es por eso qué debe arriesgarse y salir a la calle a levantarse el sustento diario y de su familia.

Pero según se dice las cosas aquí andan muy bien, esperemos que no se complique porque día a día vemos que el contagio crece y llega a regiones donde nunca había llegado y los conteos del Gobierno no son muy claros y lo peor del caso es la forma de mostrar las cosas en algunos medios de comunicación de manera irresponsable, porque les ha dado por hablar de los recuperados y no contar cómo se expande el virus que acaba día a día con gran cantidad de personas .

El sistema de salud en Colombia sí estaba mal antes de esta pandemia ahora no hay nada que hacer, porque las citas telefónicas se hacen a la carrera, si se solicita mandar la medicina lo peor es que se le anuncia a quién no pueden ir por ella que pronto llegará a sus casas y ese momento esperado nunca llega.

Nos hemos dedicado a pensar únicamente en la reactivación económica sin importar las consecuencias y esperamos que el experimento del presidente Duque de mandar a la gente a la calle a comprar y adelantar la Navidad no sea un dolor de cabeza que luego nos tengamos que lamentar porque debemos recordar que los colombianos por lo general somos desobedientes y desorganizados, no le creemos a las autoridades y no cumplimos las reglas.

La inseguridad está que acaba con las ciudades y las autoridades hablan y hablan y dicen se están haciendo exhaustivas investigaciones, cuando día a día nos damos cuenta de personas asesinadas por quitarle un celular o un poco dinero que tienen y también otros sectores se hacen los de la vista gorda con la muerte casi a diario de un líder social.

Les digo y lo digo con tristeza, nunca pensé que al llegar a la tercera edad que llaman, iba a ver a mi país tan desbaratado, donde la deshonestidad reina, donde la terquedad hace de las suyas y la soberbia es la que manda olvidándonos qué debemos de buscar primero que todo la paz y la tranquilidad para vivir en un mundo mejor y dejarles un buen futuro a las próximas generaciones. Pero eso aquí no nos importa, y que nos va a importar cuando las cosas siguen igual y la justicia solo es para los de ruana, los de cuello blanco siguen con casa por cárcel o en libertad porque no son peligro para la sociedad.

Sería bueno que se cortara todo con el mismo rasero y que tanto ricos como pobres pagarán sus faltas y no sólo estos últimos.

Se queda uno aterrado cuando oye hablar que las cosas están mejorando, no están mejorando hay mucha gente que se está acabando sin poder conseguir un trabajo estable y sin poder obtener ayuda para su familia porque las ayudas que anunció el Gobierno por medio de préstamos a las pequeñas empresas no se dieron y se exigieron una serie de condiciones que las personas que solicitaban esos préstamos no tenía y es cuando me hago la pregunta: para qué voy a pedir que me presten dinero si tengo los fondos que me exige el banco para poderme prestar el dinero que necesito, eso es absurdo.

El presidente electo de Estados Unidos Joe Biden dijo en la noche del sábado que lo que le interesaba era unir al país y evitar que siguiera adelante la polarización y qué decir en Colombia que llevamos matándonos unos con otros desde hace más de 50 años y unos cuantos manipulan el país y hacen con él lo que se les viene en gana.

Desde mi ventana le diría a mis colegas que sean responsables, que no le den paso a las falsas noticias y que recuerden ese gran principio, que el periodismo está para ayudar a los gobernados y no a los gobernantes, porque en Colombia se hace lo contrario y por eso es que no hay una prensa libre, porque nosotros mismos no nos hacemos respetar.

Es triste ver como muchos colegas han tenido que acudir a los servicios de salud de manera gratuita porque no hay quien les ayude y no hay una entidad que esté atenta a lo que sucede a quienes han trajinado en este mundo del periodismo por tantos años.

Otra cosa pero bien grave está sucediendo en Colombia y es como los servicios móviles de teléfono abusan de las personas, les cortan los servicios antes de cumplirse el tiempo de la factura y cuando se hace el reclamo con este fin o con otro, siempre se dice la última palabra, “lo vamos a pasar con un experto” y ese experto es que le cuelgan la llamada que se ha tratado de hacer hasta 6, 7 y 8 veces.

Creo que todos nos debemos respeto y recordemos qué muchas cosas de las que ha anunciado el Gobierno, que ayudará a quienes estén sin recursos económicos nunca llega.

Colombia es un país de gente buena, que se merece que no haya polarización y que los políticos y directivos sean responsables y dejen de pensar como decía anteriormente con soberbia y egoísmo y que den un vistazo de vez en cuando a ese pueblo trabajador y sufrido que no cuenta muchas veces como decía también en esta columna para tener el sustento diario y el de su familia.

Esperemos que en el año electoral que comienza en el 2021 no vuelvan a estar de moda las falsas noticias, la desinformación y la polarización. Después de ejercer el periodismo por más de 50 años veo qué ese periodismo respetable a nivel nacional e internacional ha perdido confianza y credibilidad, por lo que hay que formar a los nuevos periodistas; y lo que da tristeza es que los hay muy buenos pero eso de depender de los monopolios, de los gobernantes de turno o políticos no deja que el país de verdad tenga una prensa libre así se diga lo contrario.

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