miércoles octubre 20 de 2021

Castillo promete grandes reformas y sanar las heridas coloniales al asumir en Perú

El presidente de Perú, Pedro Castillo, sale del Congreso tras la ceremonia de investidura, en Lima, Perú. 28 de julio de 2021. REUTERS/Angela Ponce

Por Marco Aquino y Marcelo Rochabrun 

LIMA, 28 jul (Reuters) –El socialista Pedro Castillo asumió el miércoles como presidente de Perú con un discurso en el que anunció profundas reformas e impulsar una nueva constitución, pero en el que insistió en que no busca «estatizar» la economía del país minero.

Castillo, un profesor de primaria e hijo de campesinos, juró el cargo y anunció además que no vivirá en el Palacio de Gobierno fundado hace cinco siglos, una decisión con la que busca dejar atras vestigios de la colonia cuando Perú celebra el bicentenario de su independencia de España.

«La derrota del incanato dio inicio a la era colonial. Fue entonces (…) que se establecieron las castas y diferencias que hasta hoy persisten», dijo Castillo, un hijo de campesinos y profesor rural. «Es la primera vez que el país será gobernando por un campesino, que representa a los sectores oprimidos».

El líder socialista, de 51 años que juró el cargo con su característico sobrero de ala y sin traje ni corbata, afirmó en su discurso inaugural como gobernante que «ni remotamente» pretende estatizar la economía, como acusaron muchos de sus rivales políticos, y que buscará las reformas «con responsabilidad».

El presidente de la República, Pedro Castillo Terrones, dirige su mensaje al Congreso.

Castillo anunció que su Gobierno tratará de sacar adelante proyectos mineros que contribuyan más a la economía local y a un mayor gasto fiscal para educación y salud, con reglas claras.

«Los tres siglos en los que este territorio perteneció a la corona española le permitieron explotar los minerales que sostuvieron el desarrollo de Europa, en gran parte con la mano de obra de los abuelos de muchos de nosotros», agregó.

Los planes de Castillo, adelantados en su campaña electoral, han sacudido a la elite económica después de más de tres décadas de políticas favorables al mercado que han convertido al país en un refugio relativamente seguro en la volátil América Latina.

El presidente electo de Perú, Pedro Castillo, y su esposa, Lilia Paredes, caminan hacia el Congreso el día de la investidura en Lima, Perú. 28 de julio de 2021. REUTERS/Gerardo Marín

A diferencia de anteriores presidentes que tenían conformado su gabinete a víspera de su toma de mando, Castillo ha mantenido bajo llave la conformación de su equipo. La oficina presidencial informó que el jueves se juramentará al primer ministro y el viernes a todos los miembros del gabinete.

Fuentes cercanas a Castillo solo han mencionado a su asesor económico Pedro Francke, un economista de izquierda y exdirector de la agencia de seguridad social, como el mas fuerte candidato para el Ministerio de Economía.

Nueva Constitución

El presidente electo de Perú, Pedro Castillo, recibe las credenciales de la autoridad electoral del país, en Lima, Julio 23, 2021. REUTERS/Sebastian Castañeda/Pool

El banco de inversión J.P. Morgan dijo el miércoles en una nota que espera que Castillo nombre su gabinete para revisar sus pronósticos fiscales y de crecimiento de Perú.

Opositores de derecha temen de que Castillo importe un modelo de gobierno de izquierda como los de Venezuela, Cuba y Bolivia, algo de que el mandatario electo ha rechazado, además analistas sostienen que un Congreso fragmentado limitará su poder para realizar cambios económicos abruptos.

Esta semana, una alianza de partidos de oposición ganó la elección para dirigir el Congreso unicameral peruano, en un primer revés para el líder socialista, que tendrá que bregar duro para sacar adelante sus planes de reforma.

Castillo anunció que presentará al Congreso un proyecto de ley para cambiar la Constitución que permita, a través de un referéndum, convocar a una asamblea que cambie la actual Carta Magna vigente desde 1993.

«La Asamblea Constituyente será elegida por el pueblo exclusivamente para dedicarse a elaborar, en un plazo predeterminado, un proyecto de Constitución», reafirmó el nuevo mandatario en la sede del parlamento nacional.

El «ala dura» de legisladores oficialista ya había afirmado públicamente que no renunciaría al plan de impulsar una asamblea constituyente para una nueva Constitución, pese a que según la composición de fuerzas en el Congreso no tienen apoyo suficiente.

«El presidente Castillo parece estar atrapado entre la espada y la pared con respecto a su agenda inicial y mandato político», dijo al respecto J.P. Morgan.

Recuperar soberanía

El presidente de la República, Pedro Castillo Terrones, dirige su mensaje al Congreso.

Perú, el segundo mayor productor mundial de cobre, busca dejar atrás una larga lista de crisis en los últimos años que se agudizó en noviembre, cuando el país tuvo hasta tres presidentes en una semana tras choques entre el Congreso y el Gobierno.

El líder socialista buscará mejorar los tratados de libre comercio priorizando «los intereses» del país andino y anunció que la estatal Petroperú participará en toda la cadena de negocios del sector petrolero para «regular los precios finales y evitar que se explote al ciudadano».

«Estamos dispuestos a recuperar la soberanía sobre todos nuestros recursos naturales porque muchos, hoy en día, están en manos extranjeras, con contratos que tienen garantía de estabilidad tributaria. Esa es una de las razones principales que nos obligan a buscar una nueva Constitución», añadió.

La transmisión de mando se realizó bajo las restricciones de la pandemia del coronavirus, que ha llevado al Perú a tener la tasa per cápita más alta del mundo de muertos por COVID-19, con 196.000 fallecidos y 2,1 millones de contagios.

Castillo ganó las elecciones del 6 de junio por sólo unos 44.000 votos a la derechista Keiko Fujimori, tras una amarga batalla legal por el resultado. Su rival, la hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori, ha prometido luchar contra lo que llama los planes comunistas del nuevo mandatario.

Presidentes y jefes de Gobierno de Argentina, Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador y el rey de España, entre otros, estuvieron en Lima para el traspaso del poder.

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