miércoles noviembre 30 de 2022

«Develaciones», una epopeya del pueblo colombiano se apodera del escenario

Más de 100 actores se suben a partir de este jueves al escenario en Bogotá para representar una «epopeya del pueblo colombiano» que cuenta el dolor y la injusticia que el conflicto trajo al país y que sigue aconteciendo, especialmente en las regiones, donde el Estado no siempre llega y las víctimas siguen sufriendo. EFE/ Carlos Ortega

Laia Mataix Gómez 

Bogotá, 14 abr (EFE).- Más de 100 actores se suben a partir de este jueves al escenario en Bogotá para representar una «epopeya del pueblo colombiano» que cuenta el dolor y la injusticia que el conflicto trajo al país y que sigue aconteciendo, especialmente en las regiones, donde el Estado no siempre llega y las víctimas siguen sufriendo.

«Develaciones» es una producción que mezcla danza, música y teatro con un relato simbólico del conflicto armado en Colombia a la vez que se convierte en una escenificación de la diversidad cultural que aúna los saberes y talentos de artistas y comunidades de varios territorios del país.

Se trata de «un poema visual y sonoro que reúne en el escenario a 102 artistas de todo el país para poner en el escenario el sufrimiento de las víctimas, pero también su gran coraje y su gran capacidad de resistencia y de resiliencia», explica a Efe Nube Sandoval, directora junto con Iván Benavides y Bernardo Rey de «Develaciones».

En ella están presentes «los alabaos», una tradición afrocolombiana que son «la manifestación más increíble de solidaridad delante de la muerte, porque es acompañar a través de la voz, a que el alma del muerto trascienda, pero también dar alivio a los que quedan», relata la directora.

También hay danzas urbanas de Quibdó «con una fuerza y un rigor impresionante, acompañado de Sankofa, que es un grupo muy increíble» de danza afro contemporánea, así como de Bogotá a través del Kramp, «un movimiento de danza muy reciente» que «tiene una vitalidad y una energía muy fuerte, y a través de ella los jóvenes de las ciudades están diciendo aquí estamos».

«Es la epopeya del pueblo colombiano y es importante mirarse a los ojos y reconocerse en ella. Es nuestra historia y nuestra tierra desde el teatro, que es materia viva que nos pone delante de las distintas manifestaciones que son esas realidades duras a veces y a veces maravillosas, sublimes y frágiles, y que finalmente nos hacen comprender lo que somos», resume Sandoval.

Luchas constantes

El desplazamiento forzado, la violencia, los asesinatos, los «falsos positivos», las masacres y la desigualdad, así como las referencias al paro nacional que durante un mes paralizó a Colombia pidiendo más derechos sociales, marcan el ritmo de esta obra de la Comisión de la Verdad.

La función trata de poner rostro a las miles de víctimas del conflicto que sufren en silencio en los territorios, y también recuerda a los 6.402 «falsos positivos», como se conoce a los civiles ejecutados por el Ejército durante el conflicto, y el reclutamiento forzado, entre otros crímenes.

En los territorios, lamentablemente, estas problemáticas «siguen estando muy presentes y normalmente se han vuelto del vivir diario», por lo que esta obra se convierte «en un llamado a que la ley y el Gobierno hagan presencia en aquellos rincones del país donde no quieren llegar», cuenta William Camilo, de la Corporación Sankofa de baile, que participa en la producción.

«Es una denuncia artística a través de la danza, la música, la dramaturgia, el arte», y especialmente importante tener una plataforma en Bogotá, porque «acá es donde se dan las órdenes, pero no se cumplen porque los que estamos en el territorio somos los que sufrimos realmente esa triste realidad», explica.

Una de las partes con más fuerza escénica es cuando los ciudadanos de las regiones cargan a hombros una plataforma en la que, sentados alrededor de una mesa, conversan los poderosos de Colombia: la Iglesia, los políticos, el Ejército y la clase alta, que pronuncian un discurso de «igualdad» mientras son encumbrados por todos los que sufren las consecuencias de un país que no es equitativo.

También cobran protagonismo la guardia indígena o las mamás de Soacha, que desentierran en el escenario los restos de los que fueron sus hijos y que fueron asesinados para hacerlos pasar por bajas en combate en los «falsos positivos».

La obra tendrá un total de cinco funciones en el marco del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá (FITB) que arrancan este jueves para seguir con dos funciones el viernes y el sábado en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. EFE

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