Mujica por Pepe Conversaciones con Nicolás Trotta

«Mujica por Pepe», un libro donde el mismo Mujica cuenta su vida
Bogotá, mayo 17_ 2025_ RAM _ «Mujica por Pepe», un libro donde el mismo Mujica cuenta su vida de guerrillero, presidente, esposo sin hijos, hombre de campo, líder global y de izquierdista icónico.
En su luminoso crepúsculo, José «Pepe» Mujica ha decidido contar su vida de guerrillero y presidente, de esposo sin hijos y hombre de campo, de líder global y de izquierdista icónico, en una conversación magistral con Nicolás Trotta.
Las conversaciones son siempre terreno peligroso: el entusiasmo, la memoria y la desmemoria, la verdad y la falacia, la discreción y el autoelogio las frecuentan. No así en Mujica por Pepe. Preguntas y respuestas que no se ajustan a las convenciones ni a las palabras de circunstancia. No hay tributo a la inocencia ni al sobreentendido. Aparece la experiencia de una vida, expresada con sinceridad a raudales sin retórica vana ni patriotismo ampuloso.
La figura de Mujica se afianza en la intimidad que consigue Trotta: años de cambio y a la vez de permanencia. La asunción de una vida y una tradición histórica comprendida. Decisiones políticas, episodios reveladores, amistades y viajes entre muchos de los temas visibles que transmiten imágenes en fuga de más de ocho décadas de vida. Alejada de la melancolía de un pasado supuestamente mejor, la conversación de Mujica y Trotta es también una honda reflexión sobre el mundo en el que viven y la América Latina en la que actúan. Sus crónicos padecimientos, como la desigualdad y la falta de integración, pero también su agenda urgente y su esperanza de cambio.
Fragmentos
En su luminoso crepúsculo, José “Pepe” Mujica ha decidido contar su vida de guerrillero y presidente,de esposo sin hijos y hombre de campo, de líder global y de izquierdista icónico, en una conversación magistral con Nicolás Trotta.
Las conversaciones son siempre terreno peligroso: el entusiasmo, la memoria y la desmemoria, la
verdad y la falacia, la discreción y el autoelogio las frecuentan. No así en Mujica por Pepe.
Preguntas y respuestas que no se ajustan a las convenciones ni a las palabras de circunstancia. No hay tributo a la inocencia ni al sobreentendido. Aparece la experiencia de una vida, expresada con sinceridad a raudales sin retórica vana ni patriotismo ampuloso.
“El libro que ustedes acaban de leer es una de las mejores síntesis de la vida de Pepe Mujica. Un
relato en primera persona, que Nicolás Trotta acompaña y conduce sin esconder su fascinación por el personaje.
Pepe es una figura excepcional. Generoso, solidario, valiente. Su vida estuvo marcada por desafíos
que superó, volviéndose una persona mejor, lo que para él es la precondición imprescindible para
ser un mejor dirigente. Una vida de batallas y victorias, sacrificios y derrotas, coherencia y
obstinación en la lucha por la conquista de la democracia y la justicia social”.
Página 10, Prólogo por Luiz Inácio Lula da Silva
“—¿Cómo manejabas la incertidumbre de no saber cuándo se acababa? ¿Pensabas que el fin
de tu encierro solo llegaría con el fin de la dictadura cívico-militar?
—Yo creo que cuando vos tenés convencimiento, sabés qué va a pasar. Lo que nunca podés anticipar es cuándo. Pero sabíamos que en algún momento se iba a acabar. Un par de años antes
de salir, una noche, lo vienen a buscar al Ñato y lo llevan a conversar con alguien. Y el Ñato viene de vuelta con la información de que querían averiguar cómo estábamos de salud, porque en una de esas teníamos que evacuar. Y ahí nos dimos cuenta de que la salida ya estaba más cerca, nos
dimos cuenta de lo que venía… Por muchos años nos llevaban a cuarteles, cuarteles de Rocha, de Maldonado, nos llevaban a Treinta y Tres, a Minas. Nos cambiaban la cárcel cada cinco o seis meses.
Era algo raro. Estando en Rocha, una mañana, llega alguien en un helicóptero. Y los milicos ponen una sábana para que el coso caiga. Y se enreda, y el coso cae con el helicóptero. Pero no se mató nadie. Y los milicos decían «Fue una desgracia sin suerte». Nos cambian otra vez de región, nos mandan para Paso Los Toros, y ahí nos quedó claro que había lío entre los milicos. Se estaba discutiendo la salida. Algo estaba pasando y algo se estaba resquebrajando. Y después ya, ahí en Paso Los Toros, estuvimos un año y medio hasta que nos trajeron a Libertad, de vuelta. Ahí se dio el proceso de cambio”.

Pepe a los cuatro años, disfrazado de campesino.

Pepe militando a mediados de la década de 1980 una mateada y con muletas después de un accidente
Página 68, La larga cárcel y el hombre nuevo: entra un guerrillero, sale un político
La figura de Mujica se afianza en la intimidad que consigue Trotta: años de cambio y a la vez de
permanencia. La asunción de una vida y una tradición histórica comprendida. Decisiones políticas,
episodios reveladores, amistades y viajes entre muchos de los temas visibles que transmiten imágenes en fuga de más de ocho décadas de vida. Alejada de la melancolía de un pasado supuestamente mejor, la conversación de Mujica y Trotta es también una honda reflexión sobre el
mundo en el que viven y la América Latina en la que actúan. Sus crónicos padecimientos, como la
desigualdad y la falta de integración, pero también su agenda urgente y su esperanza de cambio.
“—No, bueno, las pequeñas cosas van cambiando la realidad.
—Sí, yo no le puedo hablar de socialismo a un tipo que me dice: «Loco, no tengo para pagar la luz».
Es jodido y el tipo tiene que comer. ¿Y eso es la revolución?
No, no es la revolución: es nada más que pueda comer. Pero en el caso del tipo, ¿tiene importancia
o no tiene? Y tal vez el mensaje de algo mejor viene atendiendo las pequeñas cosas: si no, no tenés derecho de plantearle más a la gente si no la ayudas a solucionar sus problemas cotidianos. Yo cuando voy a las Juntas de esas mujeres que les pudimos dar casa, que yo puse el sueldo y eso, si yo… después hablá lo que quieras. Esa es humanidad pobre incorporada. Le cambió la vida, de no tener un baño, de no tener agua corriente, de no tener luz, de tener un rancho destartalado a tener vivienda humilde, pero vivible con una canilla que abre y sale agua. Eso te garantiza que lo entiendan, ahí tenés humanidad ganada y el derecho de hablar una cosita más, y
de plantear algunas cooperativas de gente que se ha organizado socialmente. No cambia el mundo, pero empieza a ser una humanidad un poco mejor.
—¿Y qué le diría el Pepe que se iniciaba?
—Hay algo que yo le digo a la gente siempre, tener una causa para vivir es la manera de superar la animalidad natural que traemos adentro porque la naturaleza nos dio el privilegio de tener conciencia. También la condena de tener conciencia porque es a favor y es en contra. Ahora, el tener una causa es gastar un poco de tiempo en la lucha por la solidaridad con los otros, es gastar tiempo de nuestra vida en un esfuerzo que no tiene compensación material pero que es, en definitiva, para tratar de ayudar a otros. Eso es la revolución, no debe ser la revolución, pero no hay revolución sin esto… y nos da sentido a nuestra propia vida porque vos crees que lo haces por los demás, pero en el fondo lo estás haciendo por vos”.
Página 104, La izquierda en el poder y Pepe presidente
“La batalla cultural no es moco de pavo. Tengo que trabajar menos horas al día para tener más tiempo para hacer lo que se me cante… Eso se llama libertad
¿Te das cuenta el problema de la cultura? No tengo que hacer ciudades gigantescas, tengo que pensar en la felicidad humana… ¿Cómo va haber felicidad humana cuando una masa de trabajadores demora tres horas por día para ir a laburar?
Nicolas Trotta

Nicolás Trotta
Es político, docente, periodista, abogado (Universidad de Belgrano) y doctorando en Educación (Universidad de Buenos Aires). Presidente de la Fundación de la Asociación Bancaria y del Consejo Académico de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo. Fue Ministro de Educación de la República Argentina entre el 2019 y 2021, con antelación fue rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y e Trabajo (UMET), primera universidad impulsada por una organización sindical.
En la administración pública fue director general de la Comisión de Desarrollo Económico de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, director de la Escuela Nacional de Gobierno, subsecretario de Tecnologías de Gestión de la Jefatura de Gabinete de Ministros, director titular de YPF S.A. (la compañía petrolera más grande de Argentina), secretario de Planes y Programas con Financiamiento Externo de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
Impulsó la creación, junto al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), del Centro de Innovación de los Trabajadores, fundó el Observatorio de la Deuda Externa y el Instituto Estadístico de los Trabajadores. Codirector del documental Latinoamérica: territorio en disputa, conductor de los ciclos televisivos: Argentina Piensa y Latinoamérica Piensa. Autor de Latinoamérica Piensa, diálogos a fondo con los principales referentes del continente, Elige tu propia Argentina y compilador de Argentina 2020, propuestas para profundizar la transformación y América Latina: la democracia en la encrucijada.




