lunes febrero 2 de 2026

¿Riesgo de impunidad?

* Identificar autores intelectuales de ataque a Uribe Turbay

* Pasan las semanas y poco se avanza en este flanco clave

Editorial de EL NUEVO SIGLO

El próximo lunes se cumplirá el primer mes del atentado perpetrado, en el barrio Modelia de Bogotá, contra el senador y precandidato presidencial del Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay, quien continúa hospitalizado bajo estado crítico y pronóstico reservado.

Resulta innegable que la Fiscalía y la Policía han desplegado un proceso investigativo de alto calado. Según el más reciente parte, ya son más de trescientas las actividades de indagación y análisis por parte de un equipo multidisciplinario apoyado en las más avanzadas técnicas criminalísticas. Se verificaron múltiples vídeos del día del atentado, así como noventa cámaras de seguridad de ese lugar y otros sectores de la ciudad.

Toda la información recabada derivó en decenas de entrevistas a testigos, ocho sesiones de interrogatorios y siete diligencias de registro y allanamiento. De igual manera, se monitorearon medio centenar de bases de datos y varias líneas de teléfonos celulares, a la par de otras acciones de inteligencia técnica y humana con miras a esclarecer el más grave caso de violencia política en los últimos años.

Lo anterior, permitió que antes de cumplirse tres semanas del ataque al joven dirigente político ya se hubieran concretado varias capturas, adicionales a la del menor de edad que disparó y fue detenido minutos después por escoltas y la Policía. Hoy ya están en prisión el hombre que transportó a varios de los determinadores del crimen y participó en otras actividades de planeación. También la mujer que llevó el arma a las inmediaciones del parque en donde Uribe Turbay fue atacado y se la entregó al delincuente de 14 años. Igualmente, se detuvo a otro hombre que habría ayudado en la planificación de la acción criminal, seleccionó al sicario y estaba encargado de facilitar la huida de todos los involucrados. Incluso, ya se identificó, reveló la foto respectiva y el monto de la recompensa para quien suministre información que lleve al paradero de Elder José Arteaga Hernández, alias ‘Chipi’ o ‘Costeño’, quien sería el cabecilla de la organización sicarial contratada para llevar a cabo el homicidio.

Si bien se reconoce que hay avances sustantivos en la investigación, estos se han concentrado en la autoría material del grave delito. Preocupa, sin embargo, que todavía no hay una hipótesis sólida sobre quién o quiénes pagaron y ordenaron el atentado que, tras las intensas pesquisas de las autoridades, parece claro que tiene un evidente móvil de violencia política, pues están descartados problemas de índole personal o particular de la víctima o su familia.

La Fiscalía y la Policía insisten en que hay varias líneas investigativas bajo análisis, sin que hasta el momento alguna de ellas pueda ser confirmada como la más posible. Algunas apuntarían a grupos residuales de las Farc, otras a sectores radicales en medio de la aguda polarización política, en tanto que circulan no pocas versiones que apuntan a una conexión con la mafia ecuatoriana o la llamada ‘junta directiva del narcotráfico’ que tendría su base de operaciones, presuntamente, en Emiratos Árabes. Y a todo ello habría que sumar la infinidad de especulaciones sobre complots a diestra y siniestra, así como novelones rocambulescos sin ninguna prueba fáctica a la mano y sí, por el contrario, con la clara y baja intención de utilizar el ataque al dirigente uribista con fines políticos y electorales…

En el entretanto poco o nada se sabe de las investigaciones sobre las fallas del operativo de seguridad el día del atentado o la presunta disminución del cuerpo de escoltas. Tampoco sobre cómo fue posible que la organización sicarial atacara sobre la marcha en un mitin político medio improvisado. Igual sigue en el aire la duda en torno a por qué no se aumentó la protección a Uribe Turbay si este lo había solicitado con anterioridad… Es más, no existe confirmación alguna de cuál ha sido el nivel de colaboración del FBI y otros organismos de inteligencia internacionales a los que, según el Ejecutivo, se pediría ayuda en este caso.

A hoy es muy posible que alias ‘Costeño’ haya salido del país y ello significaría un ‘cuello de botella’ para avanzar sobre la autoría intelectual de un atentado que no solo evidencia que Colombia se dirige a una preocupante campaña electoral signada por la violencia, sino que el Gobierno, que incluso ha recortado el presupuesto a la Fuerza Pública y se muestra impotente para contener el pico delictivo en todo el territorio, no puede garantizar un ejercicio democrático y transparente.

Así las cosas, resulta urgente que las autoridades redoblen los esfuerzos para develar todo el entramado del atentado a Uribe Turbay. No basta con judicializar a quienes perpetraron este demencial hecho, sino que debe apretarse el paso para encontrar a los determinadores del crimen. De lo contrario, la impunidad empezará a abrirse paso.

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